El sentimiento que tiene Sonsoles Ónega, cada día, en el trabajo y sobre el que se abre en canal: "Siempre estamos pidiendo perdón"

Sonsoles Ónega se sincera sobre el síndrome del impostor en medio del que se siente atrapada la presentadora

Sonsoles Ónega se sincera sobre su síndrome del impostor con su trabajo

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Sonsoles Ónega se sincera sobre su síndrome del impostor con su trabajo

Redacción digital

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Es una de las presentadoras más importantes de nuestro país y, a la vez, de esas que, cada día, piensan que no merecen todo el éxito en medio del que se encuentran. Sonsoles Ónega se sinceraba, esta semana sentada en el plató de 'El Hormiguero', sobre ese síndrome del impostor en el que se ha instalado. No solo en lo referente a la pequeña pantalla, sino, también, en cuestiones editoriales. De hecho, era su libro 'Llevarás tu nombre' el que la colocaba en ese asiento a mitad de esta semana.

Sobre esa sensación, daba una definición antes de entrar en sus sentimientos y sensaciones: "Es pensar que te está yendo mejor de lo que te mereces. Son cosas que nos pasan más a las mujeres. Siempre estamos pidiendo perdón". Era entonces cuando entraba de su aso concreto: "Yo pienso que me van a echar todos los días. Cuando llego a la tele o entrego un manuscrito, cuando las cosas van bien, tengo el síndrome del impostor".

De hecho, se va hasta ese 2024, cuando fue la autora más vendida y le llevó a sufrir una presión extra que condujo a la incertidumbre sobre la que manifestaba ante Pablo Motos: "Multiplicas el vértigo y las inseguridades. Durante el proceso creativo, no tanto, es después, cuando entregas el manuscrito y crece, cuando te dan fecha de salida y cuando la presentas".

Su padre en el recuerdo

A lo largo de esta charla, también había momento para acordarse del padre de la comunicadora, Fernando Ónega, fallecido hace unas semanas. De hecho, comenzaba por traerle al presente alrededor de esa obra: "Cuando me mandaron un ejemplar, fui corriendo a llevársela y empezó a leerla. Se quedó en la página 152 y yo recogí ese libro con una mascarilla". Evitaba las lágrimas, pero no la emoción.

Como en esa confesión de la estrecha relación que mantuvieron hasta el fin de los días de uno de los grandes referentes del periodismo de este país. "Hablábamos cada día varias veces. Él me tranquilizaba porque era un hombre de concilios. Le consultaba todo y sigo pensando qué pensaría, cómo lo habría enfocado. Lo echo de menos terriblemente cada día", desgranaba las bondades de una figura determinante en su vida. De ese espejo en el que se miraba para llevar a cabo esa labor profesional dentro de la que, confesaba, se siente una impostora.

Motos le decía que, sin embargo y por esa conexión, debía imaginarse la respuesta. Ella, con pesar, le daba réplica: "Sí, pero me tengo que imaginar la respuesta". Directa y rotunda ante esa pena de haberse tenido que despedir de su padre recientemente y tenerlo, aún, muy fresco en la memoria.

Su reaparición tras la pérdida

Poco menos de una semana después de ese fallecimiento, Ónega se reincorporaba a su puesto de trabajo al frente de 'Y ahora Sonsoles'. "Ahora que puedo romperme sin romper el programa les voy a pedir un minuto para dar un agradecimiento", comenzaba en los compases iniciales del programa al que da nombre.

 "Gracias a todos los que habéis sentido la muerte de mi padre. Gracias a los que le cuidaron e intentaron curarlo hasta el final, al hospital Ramón y Cajal. Gracias a las hermosas palabras que le han dedicado. Ahora que no está, hemos descubierto que ha sido un poco padre de todos los que nos dedicamos a esta profesión de contar la vida. Gracias por arroparnos, que no devuelve la vida, pero ha aliviado el dolor de su muerte", añadía, llevándose una sonora ovación del público y de sus compañeros, mientras ella dirigía la mirada a ese cielo desde el que, ahora, es observada por su padre.

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