La sinceridad de Sonsoles Ónega alrededor del duelo tras perder a su padre: "Bajar a los infiernos de la muerte para luego volver a subir"

Sonsoles Ónega profundiza sobre la muerte de su padre, Fernando Ónega, y desvela que estaba leyendo su último libro publicado durante su ingreso en el hospital

Sonsoles Ónega relata la dureza del duelo por la muerte de su padre, Fernando Ónega

Cordon Press

Sonsoles Ónega relata la dureza del duelo por la muerte de su padre, Fernando Ónega

Redacción digital

Publicado el

2 min lectura

Ha pasado poco más de una semana desde que Fernando Ónega nos dejara. Su muerte era anunciaba en el espacio que presenta una de las tres hijos que ha dejado destrozados, Sonsoles Ónega. Un compañero de la periodista en 'Y ahora Sonsoles' era quien, mirando a cámara en el remate del espacio vespertino de Antena 3, manifestaba ante la audiencia: "Fernando Ónega, el padre de nuestra compañera y presentadora, Sonsoles Ónega, ha fallecido hoy en Madrid a la edad de 78 años. Desde aquí, Sonsoles, para Cristina, para Fernando, para toda tu familia y en nombre de todo el programa y de corazón, nuestro más sentido pésame".

Este lunes, arrancábamos con ella de regreso a su puesto de trabajo. Agradecida por el calor que toda la familia ha sentido en estos momentos tan complicados para todos ellos. Una vuelta que, ahora sabemos, ha estado motivada por el recuerdo de ese hombre que le transmitió la pasión por los medios de comunicación y cuya voz se le ha aparecido en estos días, instándole a que se ocupara de continuar su camino. "Oía a mi padre decirme: '¿Qué haces en casa, puedes irte a trabajar ya?'", son las palabras que ha pronunciado en uno de los pocos días de luto.

Ese en el que ha necesitado refugiarse, tal y como ella misma lo ha explicado: "Necesitaba estar unos días en silencio, bajar a los infiernos de la muerte, para después volver a subir". Un tiempo de asumir que Fernando ya no estará. Un referente para quienes nos dedicamos al periodismo y que, desde su cama del hospital, fue capaz de llegar hasta la página 152 de ese último libro que Sonsoles ha lanzado al mercado recientemente, 'Llevará tu nombre'.

Su última lectura. Quizás, su último gesto de amor hacia esa mujer que siguió sus pasos por la profesión y que, azuzada por su recuerdo, no se ha tomado ni una semana entera de descanso antes de regresar al gran ruedo de la televisión.

Sin contener la emoción

Lo hacía agradeciendo, delante de esa audiencia que la ha colocado como un referente de la pequeña pantalla de nuestro país en los últimos años, el calor que, tanto ella como su familia, han recibido tras el golpe de tener que despedirse del patriarca de una de esas sagas que dejan impronta en la profesión. "Ahora que puedo romperme sin romper el programa les voy a pedir un minuto para dar un agradecimiento", eran las primeras palabras que salían de su boca.

"Gracias a todos los que habéis sentido la muerte de mi padre. Gracias a los que le cuidaron e intentaron curarlo hasta el final, al hospital Ramón y Cajal. Gracias a las hermosas palabras que le han dedicado. Ahora que no está, hemos descubierto que ha sido un poco padre de todos los que nos dedicamos a esta profesión de contar la vida. Gracias por arroparnos, que no devuelve la vida, pero ha aliviado el dolor de su muerte", añadía, llevándose una sonora ovación del público y de sus compañeros, mientras ella dirigía la mirada a ese cielo desde el que, ahora, es observada por su padre.

No era el único instante que llevaba a Ónega a tener que secarse las lágrimas. En un momento de la tarde, se dirigía a una mujer del público para preguntarle por el cambio que fue para ella en su vida casarse, pero, esta, le daba el pésame y terminaba por romper a Sonsoles. "Siento muchísimo lo de tu papá, que eso duele mucho", se dirigía a uno de los rostros más reconocidos de la televisión nacional Sofía, de 93 años. "A todos nos ha tocado, cariño. Yo me he quedado de siete ya sola, la más pequeña, todos se me han ido. Hay que luchar en la vida lo que podamos mientras estemos. Padre no hay más que uno", continuaba esta mujer que tocaba la fibra sensible de Ónega.

"Yo le iba a preguntar por su marido, pero usted me dice esto…", trataba de continuar con el discurso que llevaba para dirigirse a Sofía. Esta, aún le daba alguna pincelada más, tirando de la experiencia propia -bien cargada de consejos y anécdotas, mientras camina hacia los 100 inviernos-: "Mi marido hace 20 años que se murió, y era majísimo. Trabajador, pintor, administrativo de una empresa, luego hemos estado diez años haciendo la autopista".

Programas

Tracking