El emocionado regreso de Sonsoles Ónega al trabajo tras la muerte de su padre, sin evitar romperse en lágrimas: "No devuelve la vida, pero ha aliviado el dolor de su muerte"
Sonsoles Ónega vuelve al frente de su programa y, en el arranque, aprovecha para lanzar un emocionado mensaje para agradecer las muestras de cariño tras la muerte de su padre

Sonsoles Ónega y su discurso en la vuelta al trabajo tras la muerte de su padre
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No ha pasado una semana desde que su padre muriera y, en la tarde de este lunes, Sonsoles Ónega regresaba a su puesto de trabajo. Aún con esa congoja que deja en la garganta la muerte de alguien tan esencial en la vida de cualquiera como es un padre. Era el pasado 3 de marzo cuando Fernando Ónega, una de las leyendas del periodismo de nuestro país, moría. Los compañeros de la presentadora eran los encargados de dar la noticia mirando a cámara, entendiéndose, así, la ausencia de la conductora el espacio vespertino de Antena 3.
Este lunes, ella regresaba a su puesto de trabajo, y no contenía las lágrimas al dirigirse al público en un emocionado mensaje de agradecimiento por cómo y cuánto se han sentido de acompañados, en toda la familia, por el cariño de la gente. "Ahora que puedo romperme sin romper el programa les voy a pedir un minuto para dar un agradecimiento", comenzaba en los compases iniciales del programa al que da nombre.
"Gracias a todos los que habéis sentido la muerte de mi padre. Gracias a los que le cuidaron e intentaron curarlo hasta el final, al hospital Ramón y Cajal. Gracias a las hermosas palabras que le han dedicado. Ahora que no está, hemos descubierto que ha sido un poco padre de todos los que nos dedicamos a esta profesión de contar la vida. Gracias por arroparnos, que no devuelve la vida, pero ha aliviado el dolor de su muerte", añadía, llevándose una sonora ovación del público y de sus compañeros, mientras ella dirigía la mirada a ese cielo desde el que, ahora, es observada por su padre.
Entre el público
No era el único instante que llevaba a Ónega a tener que secarse las lágrimas. En un momento de la tarde, se dirigía a una mujer del público para preguntarle por el cambio que fue para ella en su vida casarse, pero, esta, le daba el pésame y terminaba por romper a Sonsoles. "Siento muchísimo lo de tu papá, que eso duele mucho", se dirigía a uno de los rostros más reconocidos de la televisión nacional Sofía, de 93 años. "A todos nos ha tocado, cariño. Yo me he quedado de siete ya sola, la más pequeña, todos se me han ido. Hay que luchar en la vida lo que podamos mientras estemos. Padre no hay más que uno", continuaba esta mujer que tocaba la fibra sensible de Ónega.
"Yo le iba a preguntar por su marido, pero usted me dice esto…", trataba de continuar con el discurso que llevaba para dirigirse a Sofía. Esta, aún le daba alguna pincelada más, tirando de la experiencia propia -bien cargada de consejos y anécdotas, mientras camina hacia los 100 inviernos-: "Mi marido hace 20 años que se murió, y era majísimo. Trabajador, pintor, administrativo de una empresa, luego hemos estado diez años haciendo la autopista".
Sus primeras palabras
Una tarde llena de emociones incontenibles para una Sonsoles que ya se había pronunciado ante la prensa tras perder a ese referente en su vida. Fue a las puertas del tanatorio donde, acompañada por sus hermanos, Cristina y Fernando, tenía la deferencia de agradecer a los medios de comunicación el respeto con el que se estaba tratando la noticia. "Lo que ha dicho Cristina, la verdad que estamos emocionadas, emocionados con nuestro hermano Fernando", comenzaba en esa declaración pública ante los compañeros apostados a las puertas de ese lugar donde se le dio el último adiós a Fernando Ónega.
"También, conmovidos por el cariño inmenso", añadía antes de pasar a reconocer cómo se ha trabajado, alrededor de esta noticia: "Y queríamos daros las gracias por por el respeto y que nos habéis hecho sentir muy orgullosos de nuestro padre, que fue también un poco padre de esta profesión y de todos vosotros. Ha sido emocionante escucharos y saber que siempre tuvo un minuto para escuchar a cada uno de los compañeros con los que trabajó". Sonsoles, quien no tenía fuerzas para manifestar mucho más sin desquebrajarse, remataba con una frase contundente con la que expresar deseo: "Y ojalá podamos seguir y continuar su legado".



