El curioso motivo por el que solo hay persianas en los hogares españoles (y no son las horas de luz)

Muchos extranjeros llegan a nuestropais asombrados al ver estos elementos, tan cotidianos en nuestras casas
¿Por qué es España el único país en el que hay persianas?

 

Redactora CADENA 100

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Son muchos los extranjeros que se asombran, al llegar a España, de ver las persianas en nuestras ventanas. "¿Qué son?", "¿Por qué las tienen?" o "¿Por qué evitan que la luz entre en sus casas?" son algunas de las primeras preguntas que se les vienen a la mente al ver esos artefactos con los que protegemos nuestras ventanas. Tal y como la holandesa Caroline Jurgens declaró a El País en una entrevista, "es como si los españoles tuvieran miedo a la luz".

Es cierto, si nos paramos a pensarlo, que la costumbre de bajar las persianas la tenemos interiorizada y muy arraigada a nuestra cultura. Pero, ¿por qué? Muchos pensarán que, es para proteger nuestras casas del sol abrasador y del calor que entra en verano. Y sí, es una de sus utilidades. Pero entonces, ¿por qué las bajamos en invierno? Y, si es para protegernos de la luz, en cualquier época del año, ¿por qué las bajamos también por la noche?

¿Por qué es España el único país en el que hay persianas?

 

España es el único país que sigue usando persianas

Como leen. En buena parte de Europa, las persianas hace mucho que dejaron de utilizarse en las casas. Los españoles, sin embargo, al hacernos una casa, o remodelar un piso, no dudamos en ningún momento sobre si poner persianas o no. Dudamos en el material del suelo, la pintura de las paredes, incluso la distribución de los muebles. Pero sabemos que todas nuestras ventanas van a tener persianas. Son un objeto esencial, y no solo porque nuestro país sea uno de los que más horas de luz tiene al año (que también). Tiene que ver con nuestra mentalidad.

Si un español viaja a algún país de centroeuropa, y se instala en un hotel, lo primero que hará será mirar por la ventana y podrá observar, sorprendido, que a los vecinos no les importa mostrar sus vidas. Las ventanas de sus casas son casi como un escaparate. No solo no hay persianas, sino que tampoco hay cortinas. Es una exposición continua de su intimidad, algo que en España no se contempla. "Aquí existen aún costumbres de la cultura árabe muy enraizadas, de vivir para dentro de la casa y tener lo bonito en el interior, como los patios, y mirar a través de las celosías”, explica Jurgens en su entrevista.

Nuestro legado andalusí, procedente del siglo VIII, contrasta con las costumbres calvinistas de los países protestantes centroeuropeos. En estos países, la costumbre era abrir las casas, demostrar que no había nada que esconder, "no tener miedo a enseñar si eres pobre o rico".

Muy celosos de nuestra intimidad

Y es que los españoles, que precisamente nos caracterizamos por ser sociables y abiertos, preferimos reservarnos ciertos aspectos de nuestra vida para nosotros mismos.  “Se está más en la calle, se conoce más al vecino. De esa mayor convivencia se deriva un gran interés por conocer la vida ajena y un menor interés en que los demás conozcan la propia; por lo tanto hay que colocar barreras”, explica el sociólogo Juan Carlos Barajas, autor de la web de divulgación Sociología Divertida. "Tienes que disponer de un interruptor, persianas y cortinas que desconecten tu casa del exterior para hacer lo que los demás no quieres que vean”, añade.

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