El percance que ha sufrido María Castro con su bebé en medio de la carretera simboliza la maternidad real

María Castro ha vivido un “tierra, trágame” en toda regla por culpa de un percance con su bebé en la carretera
María Castro percance por culpa de la caca de su bebé

Redactora CADENA 100

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María Castro es un ejemplo de maternidad real ya que muestra tanto lo bueno como lo malo de ser madre. Con dos hijas, una de cuatro años y otra de cuatro meses nacida en plena pandemia, cuenta en su perfil de Instagram montones de anécdotas con ambas y enseña incluso a hacer manualidades y recetas aptas para los más pequeños de la casa. Ya sorprendió cuando enseñó sin filtros su tripa posparto, algo que fue muy aplaudido porque sigue siendo un tema tabú, y lo hizo después también visibilizando su historia con la lactancia materna, que no fue fácil.

También ha contado su experiencia con el Covid-19 ya que se contagió hace unas semanas junto a su marido José Manuel Villalba, sus hijas y sus padres, que viven con ellos ya que pasaron aquí el confinamiento y se quedaron para echarles una mano con las niñas, algo por lo que tienen que agradecer ya que gracias a haber estado en Madrid han podido conocer a la pequeña Olivia. Y ahora que ha retomado por fin el trabajo y ha comenzado su gira por diferentes teatros de nuestro país, ha vivido toda una odisea al llevarse con ella a su bebé para continuar dándole el pecho.

El “tierra, trágame” de María Castro por culpa de su bebé

María Castro se ha desplazado hasta Ermua, en Vizcaya, para comenzar su gira con la obra ‘La coartada’ y para poder continuar con la lactancia materna, se ha llevado a su hija Olivia, de 4 meses. Y con ellos la ayuda inestimable de su padre, el orgulloso abuelo que la cuidará mientras ella esté sobre el escenario. El viaje de cuatro horas en coche ha ido bien con la pequeña durmiendo, pero cuando han llegado allí ha sido toda una odisea y la actriz ha querido contarla para que veamos que no es todo de color de rosa. “Mi entrada ha sido triunfal, al llegar tenía mucha hambre”, ha comenzado diciendo. “En el momento de mamar hizo lo que hacen todos los bebés: caca. Pero no caca normal, sino de la de ‘hasta el cuello’, bien plasta. Pantys, body, vestido y mi pantalón, menos mal que era negro”, ha dicho entre risas.

La única alternativa era parar y cambiarla porque no podían llegar al hotel de esa manera, y parecía sencillo, hasta que se han puesto en marcha. “Voy al maletero, le cojo ropa nueva, la cambio, la mudo. Decidimos arrancar porque ya era hora, cerraba todo, los restaurantes, etc. Arrancamos y me pitan los coches”, ha continuado relatando. Su padre se baja del coche para ver qué estaba ocurriendo y por qué les pitaban en mitad de la carretera, y es que ¡se había dejado el maletero abierto! “Y no solo eso, me seguían pitando porque se había caído una maleta en esos 4 metros, la maleta de mi padre. La recuperó, cerramos todo y con la cabeza baja nos fuimos. Y aquí está la ropa, que no sé si quemarla o lavarla”, ha concluido, mostrando una bolsa de plástico donde guardaba toda la ropa manchada de su bebé.

Tierra, trágame de María Castro por culpa de su bebé de 4 meses

Su tristeza por separarse de su hija mayor

Toca “separar” durante una semana a la familia… Olivia puede tener hasta 6 despertares en una noche, y muchos de ellos son para la teta... así que tiene que venir pegada a la que le da de comer, es decir, YO!”, ha escrito María Castro explicando por qué tenía que viajar con su bebé al empezar la gira. Un viaje que no ha hecho sola ya que le ha acompañado su padre porque “los dos se llevan a las 1000 maravillas, y teniendo en cuenta que debido a las circunstancias ha generado muchos anticuerpos contra el covid, nos parecía la mejor opción... aun así, nuestra vida será súper austera: hotel y teatro!! Es lo que toca en estos tiempos!!!”, ha expresado.

Y aunque tenga el corazón partido, su otra hija, Maia, de 4 años, está con la abuela y con su padre y se lo está pasando en grande disfrutando de unos días como “hija única”. Pero la morriña sigue ahí “porque tengo un apego a la familia que no me aguanto, y esta mañana ver el beso de despedida que le dio Maia a Olivia, en la puerta del cole, no queriendo entrar... me hizo soltar la lagrimita”, ha recordado. Y a la vez feliz “por enseñarles a ellas la importancia de pelear por un sueño, aunque a veces cueste. De padres titiriteros, hijos titiriteros. Pronto todos juntos otra vez... a veces echar de menos no está del todo mal!”, ha concluido.

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