María Pombo comparte todos los detalles del último parto: "Era completamente innecesario estar en mi casa"

La influencer ha compartido cómo fue ese momento de recibir a su hija Mariana, en el que ha reconocido como "el parto de su vida"

María Pombo a través de historias de Instagram

Instagram/@mariapombo

María Pombo a través de historias de Instagram

Redacción digital

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María Pombo ya lleva más de una semana con su hija Mariana entre sus brazos. Ella ha ido compartiendo pequeñas dosis de los días previos al momento de recibir a su pequeña y ahora ha contado todo sobre cómo fue el instante de dar a luz, una experiencia que le ha hecho atravesar el túnel de la nostalgia.

Hace unos días compartía lo emotivo que era ver las fotos de esa barriguita que añora querría recuperar. Con lágrimas en sus ojos cada vez que mira esa pulsera que "no es capaz de quitarse porque cada vez que va a hacerlo se pone a llorar". Aunque Pombo asegura que este será su último bebé, aunque antes de dar a luz dejaba la puerta abierta con un "nunca digas nunca". No sabemos qué sucederá en el futuro, pero sí que podemos hablar de lo que ya ha ocurrido, agradeciendo a María por unas historias de Instagram honestas en las que nos contaba todos los detalles del momento señalado.

"el parto de mi vida"

"El parto fue el parto de mi vida. Fue el mejor de los tres y eso que el de Martín fue increíble", comenzaba diciendo María frente a la cámara del móvil. La influencer aprovechaba la sección de preguntas y respuestas para explicar que casi todo el mundo se estaba interesando por el parto, por lo que iba a contarlo aquí: "Para empezar, haberme puesto de parto de la nada me encantó. La sensación de sentir 'es hoy'. Con Vega lo sentí pero tenía muchísimo más miedo que otra cosa porque era un parto prematuro. No me gusto romper aguas porque encima no tenía contracciones". 

María explica que "estaba de 39+5 y casi llegó a la semana 40", algo que no se esperaba ya que "juraba que no iba a pasar de la 38 ni de broma porque con sus experiencias en el pasado" todo debería haber apuntado a un parto antes de esa fecha. "Pues me encantó disfrutar del embarazo de esa manera. La única ansiedad que tenía era por las fechas pero ya sabéis que Mariana se portó increíble y me dejó disfrutar de todo, básicamente. Eran las cinco de la mañana y ya como que me desperté varias veces del dolor, pero como que yo tenía automatizado en mi cabeza que no era, que todavía no estaba de parto. Hasta que de repente digo, 'una cosa, que las contracciones están siendo como muy regulares. Las empecé a contabilizar y eran cada diez minutos". Acto seguido enseñaba una captura de una aplicación para cronometrarlas y apuntaba que "desde las 5am a las 8am estuvo literalmente contando las contracciones para ver si era real". Una vez consultó con su equipo médico por teléfono se puso a la acción, un proceso muy diferente a las veces anteriores.

el momento del hospital

"Cuando vi que era real me duché, cerré las maletas, metí todo en el maletero, me sequé el pelo... Estuve con Martín y Vega explicándoles que me quedaba a dormir", un momento que no pensaba posible ya que intuía que tenía que haber salido corriendo por la noche. "A las once y media ya era completamente innecesario estar en mi casa. Yo ya le decía a Pablo, 'gordi, me tengo que ir ya'. Necesito tener la epidural puesta, ya las contracciones eran cada 5 minutos pero era un dolor que no me dejaba respirar. Nos fuimos al hospital y encima estaba muy nerviosa. Me midieron el cuello del útero, que estaba completamente borrado y dilatada de 3 cm. Me dijeron que estaba perfecta para la epidural y poder estar un poco tranquila. Para los que no lo sepan preparada es con 10 centímetros". Desde ese momento ya solo quedaba esperar: "Nuestro primer 'hola'. Eran las 16:30 y la vida me volvió a regalar sentir el amor más profundo que se puede sentir. Volvería a vivir este momento mil veces más".

 

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