Las lágrimas de María Pombo provocadas por el posparto: "Aunque quiera ya no puedo tener más"
María Pombo se ha emocionado al recordar cómo era estar embarazada, recalcando que "no se despidió" de esa barriga que le acompañó durante nueve meses

María Pombo a través de Instagram
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María Pombo está sufriendo los efectos del posparto, unos que no se esperaba vivir. La influencer recibió a su tercera hija el pasado dos de enero, Mariana. Fue un "parto soñado" que no puede sacarse de la cabeza y ahora hemos podido comprobar Pombo no deja de pensar en esos momentos en los que su pequeña y ella eran una.
Tras unas navidades en tensión por no saber cuándo llegaría el bebé al hogar, María ya tiene su familia numerosa, "la mejor recompensa de regalito de Reyes". Aunque no todo es tan bonito como parecía, ya que gracias a unas historias de Instagram de Pablo Castellano veíamos las primeras lágrimas que remarcan un anhelo que tardará en irse.
el momento de la limpieza
"Está viendo fotos embarazada y dice que lo echa de menos", explicaba el marido de la creadora de contenido en su perfil de Instagram, a lo que respondía Pombo con otra historia y un "Me he puesto a hacer limpieza de fotos y no ha sido una buena idea". En el vídeo que han subido a la red social se escucha una conversación entre ambos, Pablo detrás de la cámara y María arrodillada en un costado de la cama. "Quiero dejar de llorar ya", comenzaba diciendo ella, recibiendo un "me estás vacilando, gordi" preocupado del cámara. María solamente tenía un pensamiento en la cabeza: "Es que no me despedí de ella y es mi último". Una rotundidad que Castellano intentaba desmentir con "a lo mejor no es el último".
María sentenciaba: "No, es mi último. No me sirve un abrazo. Aunque quiera ya no puedo tener más". No sabemos si esta frase lleva detrás alguna razón de peso biológica o si no se plantean tener más. En declaraciones previas decía que "es su tercer y último bebé", aunque entonces dejaba la puerta abierta de "nunca digas nunca".
sus últimas lágrimas
Su última historia de Instagram estaba llena de lágrimas. Sentada en un sillón de su casa comenzaba a decir frente a la cámara: "En mis locuritas de posparto del día de hoy. Estoy súper feliz, eh. Pero de repente yo qué sé. La primera ha sido dejar a los niños en el cole y llorar. En plan ya se acaba la Navidad, se acabó esta etapa que llevo todo un embarazo sabiendo que en Navidad daba a luz. Entonces ya es como que se ha acabado". Una vez quedaba cerrada este ciclo, María seguía explicando cuál era la razón detrás de las últimas lágrimas compartidas: "Y dos, que esta es la más loca de todas. No soy capaz de quitarme... Ay, señor. Es que siento que si me la quito estoy encerrando ya sí que sí y no puedo. Quiero dejar de llorar. Sí que sí corto y se ha acabado. Ya nunca más voy a tener esa pulserita". Se refiere a la pulsera del hospital, esa que ocupa espacio en su muñeca derecha y que no quiere arrancar porque significaría un cierre definitivo. El enfrentarse a esa realidad que tanto miedo le genera, ese fin del embarazo que ahora no quiere afrontar.

