Las dudas que inundan a Sonsoles Ónega tras poner por delante la vida profesional a la familiar: "Solo espero que me digan 'te entiendo'"
La comunicadora ha hablado sobre un supuesto compromiso matrimonial con Juan Monte Carrasco

Sonsoles Ónega en 'Y ahora Sonsoles'
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Sonsoles Ónega sabe lo que es la soledad, a pesar de contar con una red de apoyo familiar. La comunicadora ha hablado sobre su vida privada en la emisión de 'Y ahora Sonsoles' de esta última semana del mes de abril. Recordando sus inicios hasta la actualidad ella no podía evitar emocionarse al ver el recorrido vital que ha atravesado.
"Me generó mucha inseguridad al principio. El síndrome del impostor siempre lo tenemos; siempre has tenido la imagen de que las mujeres de la tele son señoras estupendas y con un físico espectacular y de repente llega una tía de 1.56 metros y piensas que no te toca", arrancaba explicando al hilo de ese viaje por la carrera de su vida.
¿habrá merecido la pena?
"He conocido la soledad trabajando en la televisión", arrancaba sentenciando al inicio de sus explicaciones, "no hay nada más profundo que un camerino después de un programa". Ella siempre ha tenido en mente el perseguir sus sueños profesionales, teniendo que sacrificar pasar tiempo con sus dos hijos, Yago y Gonzalo. "No renunciar cuando fui madre. Acababa de empezar a trabajar y no renunciar fue una decisión determinante. Esto implica que no he visto a mis hijos nunca, me he perdido su infancia. Si ha merecido o no la pena... Animo a las mujeres a que no renuncien".
Ella se plantea si todos sus esfuerzos han merecido la pena, porque "no renunciar a continuar con sus proyectos fue una decisión determinante en su vida": "Me he perdido toda la infancia de mis hijos. Si ha merecido la pena, no lo sé. Yo no renuncié a la corresponsalía cuando fui madre y eso implica que no he vivido los baños, el ponerle la colonia… solo espero que mis hijos cuando crezcan me digan: ‘te entiendo, sin necesidad de perdonarte".
Pese a que la culpa ha cruzado su mente, reconoce que poco a poco ha sabido dejar ir. "Cada vez menos; eso se cura cuando los niños van creciendo y te necesitan menos. No hay edad buena y no estoy, no estoy en las horas de educar", expresaba Ónega sobre el no poder estar siempre presente en todo lo que experimentan sus hijos.
¿matrimonio a la vista?
Otro de los aspectos a comentar durante su intervención sobre su vida privada era ese anillo que ahora ocupa el dedo clave de la mano. ¿Sería esta la señal de un compromiso con Juan Monte Carrasco, "el hombre se su vida"? "Desde que lo conocí me está todo el rato diciendo: ‘yo me voy a casar contigo’. De repente, un día dejó de hablar de boda y le dije: ‘oye, ¿qué pasa?’. Él me dijo que estaba harto de que le dijera que no y yo le respondí: ‘tienes que pedírmelo todos los días de tu vida no vaya a ser que un día te diga que no". Aunque esta alianza podría ser la muestra de su amor, nada más lejos de la realidad.
Consiste en una historia familiar de hace tiempo: "Mi madre, cuando me casé, me regaló unos pendientes muy bonitos que no me ponía y entonces se los llevé para ver qué se podía hacer con ellos. Él me dijo: ‘una alianza muy bonita’ y me pareció bien, porque ya le había visto la idea a un anillo muy similar de María del Monte".

