Mafalda Cardenal a través de sus canciones: 8 temas con los que dibujar el perfil sonoro y emocional de una de las promesas de la música en español

A sus 23 años, la alicantina Mafalda Cardenal se ha convertido en un talento emergente que se dio a conocer a un público mayor gracias a TikTok, pero que siempre tuvo una voz especial

Mafalda Cardenal y sus imprescindibles para entender su línea temporal sonora

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Mafalda Cardenal y sus imprescindibles para entender su línea temporal sonora

Anita Guerra

Madrid - Publicado el

3 min lectura

Conseguir hacerse oír en un campo como el de la música, en el que proliferan los nombres y las voces casi a diario, es una tarea de lo más complicado. Mafalda Cardenal está experimentando, desde hace unos meses, ese premio que es el del reconocimiento de la industria y el poder subirse a escenarios para mostrar lo que sale de su trabajo de composición y creación de canciones.

Con una voz dulce que encandila y tocando temas de esos con los que podemos encontrar una conexión al haber vivido situaciones similares, ha sido capaz de que sepamos quién es y, sobre todo, cómo suena. Y, como lo importante para un artista es justamente esto último, lo que vamos a hacer es dar un paseo por 10 temas a través de los que dibujar un perfil musical de esta alicantina a la que, un golpe de las redes sociales que hizo viral uno de sus temas, le dio la oportunidad que llevaba años esperando.

’32 de agosto’  

Empezamos desde abajo. Desde ese primer tema que encontramos en su canal de YouTube y que nos sirve para sentar las bases y para poder ir quitando capas en ese crecimiento que ha realizado en los últimos tres años -y con Sony Music como valedor de su talento-. Una voz aniñada, pero con giros muy interesantes en una voz que canta al amor y una letra en la que hace referencia a Justin Bieber y a su esposa, Hailey, que es quien sería ella en esa relación que sueña en su cabeza. Acompañamiento instrumental justo y necesario para resaltar lo que sale de unas cuerdas vocales con un color sencillo, pero interesante dentro del panorama.

‘Barbie y Ken’  

Mafalda, sin abandonar ese cariz aniñado al principio, da un giro hacia sonidos que, incluso, por momentos nos puede llevar hasta Aitana, sube la intensidad. Mete velocidad al cabalgar de la letra, sobre todo en el estribillo, y se sirve de una base muy potente que marca el ritmo para dar consistencia a esta canción en la que lo ‘naïf’ de lo visual contrasta con lo que sale de su boca. Palpamos, también, cómo es capaz salir de la linealidad y hacer giros arriba con las cuerdas vocales.

‘Tu fan’  

Cuando hablábamos de viralidad, nos referíamos a este ‘Tu fan’, concretamente. Esta canción fue ese golpe que necesita todo artista para mostrarse ante un escaparate más grande. TikTok, en esos ‘trends’ a los que sus usuarios se enganchan, puso en el mapa a Mafalda Cardenal con esta declaración de intenciones de amor puro. Con ese cariño que nace de desnudarse emocionalmente parapetada detrás de una guitarra que deja de tener presencia en un estribillo de los que se clavan y que son perfectos para plataformas como esa desde la que se relanzó. Ojo a la manera de subir con su voz y romper los límites de lo que nos pudiésemos imaginar que es capaz de hacer con ese don que la vida le ha otorgado.

Guitarras y un acompañamiento de batería marcado. Y, a pesar de ello, una vez más, la voz sobresale por encima de todo. Con un fraseo alegre y una letra cargada de palabras que se convierten casi en un trabalenguas, la energía que se desprende se hace aún más compleja, justamente, por ser capaz de encajar cada palabra sin trabarse y metiendo cada una de ellas donde corresponde y al compás de ese ritmo cañero que tiene detrás. Aquí lo que tenemos es esa especie de rapeo popero al que da un respiro a los tres cuartos de canción para pegar, de nuevo, un tirón hacia arriba. Compensando y equilibrando. Buscando lo que pide una pieza que termina de manera abrupta, en otro de esos recursos con los que nos sorprende.

‘Tus manías’  

En ese evolucionar y captar la esencia de diferentes moldes en los que encajar, tenemos una pseudobalada. Una melodía medida, casi recitada en tono, en la que se luce en los giros vocales y en la que los fraseos se hacen importantes. Un sonido de melancolía. De esa tranquilidad que es capaz de contrastar con los dos temas anteriores que hemos presentado. Una demostración de saber moverse en distintos registros y de tener el pulso suficiente como para controlar esas cuerdas vocales que son capaces de volar, pero también de contenerse. Y con esa guitarra como una especie de escudo tras la que refugiar las emociones que comparte para tratar de despertar empatía en el oyente.

‘Vete a la luna’  

Con piano de fondo, también funciona. Aquí si estamos ante una balada pura. Ante el desamor hecho desgarro, pero desde la candidez de una voz con mucha personalidad. Con un contraste brutal entre esa manera tan dulce de pronunciarse y la crudeza de la letra de mandar a alguien bien lejos cuando te ha roto el corazón en mil añicos. Las teclas sirven solo de acompañamiento, porque, de lo que se trata, es de escuchar a una Mafalda Cardenal que sabe muy bien por dónde llevar cada uno de los temas de ese repertorio que está poniendo en pie desde la ilusión de una juventud arrolladora.

‘No estábamos juntos’  

Recordemos que estamos haciendo un ejercicio de trazar un camino cronológico. Así que es una alegría darse cuenta de cómo es capaz de ir intercalando la potencia con la que cuenta en temas como este ‘No estábamos juntos’ con la serenidad de los dos anteriores. Un estribillo pegadizo que no es sino la demostración de que, con el paso de las tablas que ha adquirido dentro del mercado, es capaz de ir afinando sus canciones para que calen más hondo en la memoria de una comunidad de seguidores que está en ese punto de crecimiento indudable. Y si algo podemos comprobar en este recorrido, es como el desamor y el amor son el hilo conductor de todo ese ‘setilist’ que está levantando.

‘Déjame entrar’  

Entre lo último que nos ha regalado Mafalda Cardenal, este ‘Déjame entrar’ que tiene el guitarreo como acompañamiento y en el que, incluso, escuchamos, de manera residual, hasta una armónica. De menos a más. Siendo consciente de lo que pide, en cada momento, una canción que podríamos presentar como ese compendio de técnicas vocales que es capaz de mostrar una joven de 23 años. ¿Nos imaginamos hasta dónde puede ser capaz de llegar con la proyección que tiene?

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