Así es Arnau Paris, el estratega con una 'lista negra' y un drama familiar que ha ganado 'MasterChef 9'

El comercial barcelonés comenzará una nueva vida detrás de los fogones tras alzarse con el triunfo en el 'talent' tras meses sin dar ni un paso en falso
Arnau, ganador de 'MasterChef 9', revela la dura experiencia de sus padres, ambos supervivientes de cáncer
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'MasterChef 9' ya tiene ganador. Arnau Paris se hacía con esos 100.000 euros y la publicación de su propio libro de cocina, cogiendo el testigo de Ana Iglesias, vencedora en la pasada edición. Con un menú elaborado de manera meticulosa y en el que se mezclaban la tradición con esas técnicas de vanguardia que ha aprendido durante todas estas semanas en las cocinas de uno de los programas estandarte de la parrilla de TVE. Un joven que, con un meticuloso plan que había urdido desde que pisara el espacio televisivo, ha sido capaz de irse quitando de en medio a todos y cada uno de los adversarios que tenía en su camino.




Porque, tal y como han remarcado sus jueces en el programa, Arnau es un auténtico estratega. Hasta el punto de tener una 'black list' -muy comentada- en la que tenía anotada esa hoja de ruta para irse quitando de en medio a los aspirantes y que sus cuchillos fueran los vencedores. La tranquilidad y la seguridad en sí mismo han sido los otros pilares sobre los que ha ido edificando lo que se supone será una nueva vida alejado de su rutina como comercial que pretende cambiar por la creación de platos con los que abrirse hueco en el mundo de la hostelería.

La dureza de su concurso le hará valorar más el éxito. Porque Arnau ha caído en el foso en siete de las nueve semanas que ha durado el concurso. Una manera de tocar fondo y levantarse, una y otra vez, que no ha pasado desapercibida ni para el público ni para quienes han juzgado un trabajo muy constructivo que tuvo como colofón esos tres platos con los que sorprendió a uno de los grandes nombres de la cocina española en estos momentos: Dabiz Muñoz. Además, ha sabido explotar lo que era ese gran fuerte con el que llegó desde su casa: la repostería.




Otra de sus virtudes es esa manera que tiene de meterse a la gente en el bolsillo a base de don de la palabra. Como buen comercial, sabe llevarse a su interlocutor hasta su terreno con una capacidad a la hora de hablar. Y eso es un factor que jugará muy a su favor cuando comience a labrarse un futuro en el mundo de la cocina, siempre y cuando sepa jugar muy bien esta baza y no se pase de frenada: en el punto medio está la virtud, que dice uno de los grandes maestros de la filosofía.

Una historia dramática de superación

Más allá de lo evidente y obvio que hemos podido palpar con su paso por el concurso que le ha valido la gloria y la fama, detrás hay una vida personal y familiar de la que, anoche, quiso regalar un pedacito a esa audiencia fiel que tiene el formato del ente público. Arnau explicaba que hay dos nombres con un peso más importante que ninguno otro en su vida: Susana y Miquel. ¿Quiénes son? Sus padres. Sobre ellos explicaba, haciendo esfuerzos titánicos por no derramar las lágrimas que se vislumbraban en sus ojos: "Ambos sonsupervivientes del cáncer y, si hay algo después de una experiencia así, es la actitud con la que lo afrotaron".




"Yo recuerdo a mi madre levantarse cada mañana, cuando tenía quimio y cuando no, cuando tenía pelo y cuando le cayó diciendo: 'Yo voy a poder con esto. Esto a mí no se me va a llevar'. Y esa actitud de la que yo me impregné, es la que he tratado de transmitir y la que me ha hecho llegar hasta esta final", continuaba detallando de dónde ha sacado la inspiración para no desfallecer a lo largo de todas esas semanas de competición en las que se ha tenido que levantar desde la lona en varias ocasiones.

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