Groaking: el rugir de tripas es contagioso

¿Si ves comer a alguien te entra hambre? ¡Tu cuerpo te puede delatar!

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Silvia Muñoz

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¿Cuántas veces desayunáis al día? Nosotros desayunamos una media de tres veces por programa, según vayamos de apetito, y muchas veces hasta nos hace ruidito el estómago cuando llegan las once de la mañana, ¡lo confesamos! Esta mañana, además, hemos descubierto que no sólo los bostezos se contagian: ¡también este rugir de tripa puede contagiarse! Si notas que se acerca la hora de comer y hay alguien comiendo a tu alrededor, probablemente tu estómago empiece a preparar sus gruñiditos para hacerte saber que tienes hambre... por si andas demasiado concentrado/a en el trabajo y todavía no te has dado cuenta de ello. 

Nos lo ha contado Mar Amate y tiene una explicación y, por supuesto, ¡un nombre! Este "contagio" se denomina, en inglés, groaking y deriva de la palabra 'groak': la expresión no verbal que adopta nuestro cuerpo cuando vemos a otros comiendo y queremos que nos den un poquito. ¿Miras con deseo el almuerzo de tu compañero? ¡Cuidadito porque el groaking te puede delatar!

Todo tiene una explicación química  y parte, cómo no, de una reacción de nuestro cerebro. Como nos ha contado Mar Amate esta mañana en ¡Buenos días, Javi y Mar! nuestras neuronas espejo son las causantes de este contagio del ruidito de tripas: si vemos a alguien comer, sentiremos la necesidad de comer y podemos empatizar y hasta reproducir en nuestro cuerpo las sensaciones que está experimentando la persona que está comiendo delante de nosotros.

Dicen que "la cara es el espejo del alma" pero en este caso es nuestro estómago el que puede replicar estos ruiditos y contar lo que nosotros no estamos diciendo: ¡que tenemos hambre! 

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