Todas las canciones que El Último de la Fila ha rescatado para su gira regreso, tres décadas después: el 'setlist' completo para ir preparado a los conciertos de Manolo García y Qumi Portet
Estos son los 26 temas que rescataron para el 'show' en Fuengirola, ese con el que volver juntos 28 años después a los directos

El Último de la Fila durante el concierto de inicio de su gira de regreso tras 28 años con sus carreras por separado
Madrid - Publicado el
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Ya se ha dado el pistoletazo de salida a uno de los eventos musicales más esperados de este 2026. 28 años después, El Último de la Fila volvía a sonar, en vivo, sobre un escenario. Era la localidad malagueña de Fuengirola la que servía como pistoletazo de salida de esa docena de noches en las que rescatar los grandes números 1 de su carrera. ¿Cuáles?
Pues vamos a hacer un repaso a esas 26 canciones que han elegido. De esos temas entre los que hay alguna que otra 'cover' y que veremos si repiten, de manera fiel, en la próxima parada; la de este domingo, 3 de mayo, en el Estadio Olímpico de Montjuic. Una nueva oportunidad para demostrar, de la mano de Manolo García y Quimi Portet, que los viejos popero roqueros, siempre estarán de actualidad.
'Setlist' de los conciertos de El último de la fila
- 'Huesos'. Un tema perteneciente a la primera etapa de Manolo y Quimi, a la de la banda Los Burros, esa agrupación que fue precursora de El Último de la Fila. Este tema, concretamente, nos hace viajar hasta 1983.
- 'Conflicto armado'. El segundo disparo al aire, de esa etapa original donde se dio forma a lo que, después, sería. De nuevo en ese mismo año, encontramos ese regusto sobre el que se edificaría uno de los proyectos más sólidos de la historia de nuestra música. A fin de cuentas, eso es lo que son.
- 'Querida Milagros'. En este caminar cronológico, 1985 y una canción incluida en el 'tracklist' de su álbum debut, 'Cuando la pobreza entra por la puerta, el amor salta por la ventana'. En cierto modo, parecen arrancar llevándonos a una etapa en la que el futuro era incierto y, a la vez, prometedor.
- 'Mi patria en mis zapatos'. Incluida en 'Nuevas mezclas', un trabajo en el que se afanaron por mejorar el sonido con respecto a lo lanzado hasta la fecha, en 1987 encontramos este 'Mi patria en mis zapatos' invita a la reflexión profunda sobre la búsqueda de la identidad y la esencia propia en un mundo en el que todo nos parece ajeno.
- 'Sin llaves'. De una época más moderna (1995) es la pieza a la que recurrían, seguidamente. Un canto a la nostalgia y la amargura que se siente lejos de un ser querido. A ese caminar hacia la paz interior cuando se ha perdido a alguien que es parte fundamental de nuestro ser.
- 'Aviones plateados'. desamor, arrepentimiento, celos y una pizquita de toxicidad obsesiva... No le falta nada a una de las canciones que son un básico dentro del repertorio de la banda. Años 80 y todo el aroma que ello conlleva.
- 'El loco de la calle'. En esos 'flashforward' a los que nos invitan, echan mano de este tema de su primer disco. Como en todo lo que hacen, con la impronta de la lección que subyace de la letra y que, en esta ocasión, nos lleva a señalar la marginalidad y esa crítica social que Manolo es capaz de plasmar, con rigurosa perfección, en lo que escribe.
- 'No me acostumbro'. "Tan lejos los recuerdos / De días felices y extraños / Mis viejas fotos mienten / Tu pelo es más liso y claro". Así empieza este clásico de 1986 en el que se respira romanticismo de la época.
- 'Dios de la lluvia'. Extraído de 'Como cabeza al sombrero', el cuarto disco de Manolo y Quimi, suben la intensidad a medida que se acercan al ecuador de un 'show' en el que los vaivenes sonoros se entremezclan con los emocionales.
- 'Soy un accidente'. Ahí se quedan, en ese marco temporal en el que, también, lanzaron al mercado este 'Soy un accidente', donde se reconoce que, uno, es ese error por el que una relación no ha sido capaz de avanzar con paso firme.
- 'La piedra redonda'. Un análisis de la sociedad, que es uno de los lugares recurrentes a los que les encanta llevarnos a través de una obra que tiene tantos rincones, que es imposible reconocerlos, con fidelidad, todos ellos.
- 'Mar antiguo'. Se usa ese mar como un refugio emocional en una línea firmada en el año 1993 y en la que se palpa esa madurez que fueron adquiriendo con el caminar por una senda en la que han estado muy bien acompañados.
- 'Disneylandia'. Regresión a Los Burros para meter una pincelada, en la mitad del 'show', de aquel momento en el que comenzó una química que les llevo a ser un referente dentro del género para todos los que vinieron después de ellos.
- 'Cuando el mar te tenga', 1990. 'Nuevo pequeño catálogo de seres y estares'. Esas son las coordenadas en las que se sitúa otro de los melódicos románticos de El Último de la Fila.
- 'El que canta su mal espanta'. Tirando de refranero para el título, esta fiesta de la música la colocaron dentro del listado de canciones del sexto disco de la agrupación, 'Astronomía razonable'.
- 'Canta por mí'. En una especie de homenaje o de parada más larga en ese álbum, que llegaba a nuestros oídos en 1990, esta otra pieza. Ambas, con ese cariz positivo del que se dota a la profesión a la que se dedican, con gran pericia.
- 'Llanto de pasión'. En el disco al que pertenece, 'Como la cabeza al sombrero', aparece en un tono acústico e intimista que es perfecta para ese momento concreto dentro del concierto. Una transición en la que, sabiendo que se acerca el final, se invita a disfrutar de lo que queda por delante.
- 'Lápiz y tinta'. La creación artística, la nostalgia y la conexión con el pasado como telón de fondo de este himno lírico que sirve para ese juego de estilos y de 'moods' que El Último de la Fila hace vivir a su público durante el tiempo que dura la puesta en escena.
- 'Sara'. Intensidad amorosa llevada al extremo, sirviéndose de ese nombre de mujer a la que convierten en protagonista. Y del que se deduce esa frustración que aparece cuando, a pesar del tiempo que va pasando, no somos capaces de saber cómo tratar a esa persona.
- 'Lejos de las leyes de los hombres'. En esa misma línea de las relaciones interpersonales de pareja, aquí se desligan de convencionalismos y del qué dirán, para centrarse en la libertad desde la que deberíamos relacionarnos.
- 'Dulces sueños'. Intensifican ese romanticismo a través de esta balada que encontramos dentro del disco con el que se presentaron, por la puerta grande en la industria. Un receso temporal que sirve para demostrar que se pueden conjugar sus etapas, porque encajan, unas en otras, como una muñeca rusa.
- 'Ya no danzo al son de los tambores'. Un ahondar en esos sentimientos y emociones, con Manolo entregado a la letra de un tema intimista.
- 'Los ángeles no tienen hélices'. No menos intenso es ese "Como garfios de plata se clavan / Tus dedos en mi cuerpo / Y tu risa se gasta entre / Mis besos encendidos". Así empieza esta canción que nos transporta a la mitad de los años 80 para enfrentarse a esos tres disparos que se guardan bajo la manga.
- 'Como un burro amarrado en la puerta del baile'. El primero de ellos, la que, quizás, sea su canción más icónica. Una de ellas, desde luego. Un himno transgeneracional de los que ponen a cantar a un recinto entero. El que sea.
- 'Insurrección'. Como esta otra, que levanta el ánimo más decaído en medio de un concierto para que eligen un cierre que les es ajeno, pero que denota la humildad de quien, aún teniendo una carrera florida a sus espaldas, sabe rendirse a los clásicos.
- 'El Rey' (José Alfredo Jiménez). Y es en tono de ranchera mexicana. ¿Quién no ha cantado, alguna vez, ese "con dinero y sin dinero, hago siempre lo que quiero y mi palabra es la ley?". Hermandad y buen rollo para que los presentes se marchen a casa con el mejor de los sabores de boca.

