20 cosas que te molestan de tu compañero de trabajo… pero que no son un drama para que puedas sacar las tareas adelante

Estos son algunos de los inconvenientes que podemos encontrar en el otro, pero que no deben ser excusa para nuestra productividad y buen hacer

20 cosas que te molestan de tus compañeros de trabajo

Alamy

20 cosas que te molestan de tus compañeros de trabajo

Redacción digital

Publicado el

6 min lectura

No vamos a descubrir nada si decimos que, el trabajo, es ese lugar en el que pasas más tiempo que en casa. Bueno, es cierto que el soplo de aire fresco que llegó con la pandemia -de las pocas lecturas positivas que podemos sacar de aquello- con el teletrabajo ha provocado que esto dé un poco la vuelta, pero la realidad innegable es que convivimos con esos compañeros con los que, a menudo, no compartimos la manera de ver las cosas o de ejecutarlas.

Es más, puede haber ciertos detalles en el día a día de los que sacan de quicio. De los que hacen que se te consuman los nervios y tengas que contar hasta diez para no saltar como un muelle. Nosotros venimos a hacer el ejercicio de plasmar algunas de esas prácticas que te incomodan o que pueden incomodar a quien tienes al lado. Todo por el bien de la convivencia laboral: no se trata de dar ideas para que nos convirtamos en molestia. Sobre todo, ahora que regresas de tus vacaciones y vas a necesitar centrarte de nuevo...

20 cosas que te molestan de tus compañeros

  • El mal olor. No debiéramos ser nosotros quienes lo subrayásemos, pero el aseo personal y la higiene son pilares de la vida en sociedad. Si ya es molesto que te toque en el transporte público con alguien cuyo olor no sea el más adecuado, imagínate tener que pasar 8 horas al lado de alguien que desprende un aroma de los que chamuscan la pituitaria. Sé considerado, por favor.
  • Llegar tarde por sistema. Es entendible que pueda pasar, de vez en cuando. Máxime si nuestros puestos laborales están en la gran ciudad, donde es más complicado controlar el tiempo por los atascos o las vicisitudes del transporte público. A lo que nos referimos es a esa muestra repetida de rascar minutos cada semana, de tal manera que el de al lado se tenga que comer lo que tú no haces. ¿Has pensado en la ansiedad o inseguridad que puede crear a tu compañero? Dale una vuelta.
  • No limpiar lo que usas en los espacios comunes. Por ejemplo, si hay un espacio para comer, seguro que te has encontrado con restos de quien ha estado antes en más de una ocasión. De igual modo que -o eso esperamos- no dejas las manchas de café en la mesa de casa o las migas espolvoreadas hasta que llegue la hora de la cena, ser respetuoso con ese material que es de uso común puede ser más que beneficioso para crear un espacio agradable para los demás. Sobre todo, para quienes posan su tuper donde lo has hecho tú antes.
Esos emails sin respuesta...

Alamy

Esos emails sin respuesta...

  • La predisposición a la queja. No hay trabajo perfecto. Eso es una verdad categórica. Pero, del mismo modo que pasa con el punto anterior, retroalimentar que todo estña mal, quejarse y lamentarse durante la jornada laboral lo único que provoca es un caldo de cultivo nada beneficioso para la salud mental.
  •  La predisposición a la queja. No hay trabajo perfecto. Eso es una verdad categórica. Pero, del mismo modo que pasa con el punto anterior, retroalimentar que todo estña mal, quejarse y lamentarse durante la jornada laboral lo único que provoca es un caldo de cultivo nada beneficioso para la salud mental.

  • El cotilleo. Puede resultar entretenido o simpático comentar el defecto o la metedura de pata de uno u otro, pero, por norma general, el cuchicheo y ese ambiente ‘de patio de colegio’ lo único que genera es un ambiente laboral tóxico. Vamos, que a nadie le va a apetecer ya no ir a trabajar, sino darse la vuelta por el miedo a ser el siguiente a quien le claven la estaca por la espalda.
Las quejas continuas de quienes tienes al lado

Alamy

Las quejas continuas de quienes tienes al lado

  • Que eludas tus tareas y responsabilidades. Que tú dejes de hacer algo, simplemente porque no te apetezca, solo significa una cosa: que hay otro que va a tener que hacerlo. Esto es de las cosas que peor se llevan dentro de un entorno laboral. Tener que cargar con tareas ajenas por pasotismo y escurrir el bulto, es otro de los puntos clave dentro de esas cosas que nos sacan de quicio de quien tenemos al lado en el trabajo.
  • La llamada del jefe cando vas a marcharte. Es un clásico. Lo tienes todo recogido y listo y recogido para irte a tu casa. Pero ahí está él, dispuesto a que eches un ratito más para “una cosita” que, generalmente, puede esperar al día siguiente. Respetar los horarios es crucial para favorecer el descanso, la conciliación y el buen humor generalizado.
  •  Que te hablen tanto que no puedas trabajar. Una de las mayores ventajas de trabajar desde casa es que, en la soledad, se rinde mucho más. ¿Quién no ha tenido a ese compañero que no para de darle la turra con sus batallitas y le corta el ritmo? Una cosa es socializar y hacer un ambiente agradable y, otro, ser ese moscón que trata de sacar tema de que hablar de manera recurrente, cortando el ritmo de trabajo de sus compañeros.
  • Calentar la silla. Igual de malo es el escaqueo como ese buenismo de quedarse sentado, sin avanzar en nada de nada, solo por el afán de acumular horas y aparentar. Una manera de hacer la pelota o, en un buen número de casos, de tapar carencias que se padecen en el ámbito personal y que tratan de maquillarse quedándose en la silla del trabajo. Los extremos nunca son buenos. Para nada. En esto, tampoco.
  • Que te interrumpan con algo que se puede buscar. Hay pocas cosas más molestas que alguien que, por comodidad pura, pregunta algo que tiene al alcance de la mano. Por ejemplo, en un correo electrónico. Sí, es más fácil que te den la respuesta o que te lo busquen los demás, pero corta el ritmo de trabajo a los demás y es síntoma de insolidaridad. Tú tiempo no vale más que el de los que tienes alrededor.
  • Las vueltas que hacen más largas las reuniones. Ya de por sí, las reuniones suelen ser molestas por ese elemento disruptivo que suponen en el día a día de un trabajador raso. Si a eso se le unen esas charletas previas para hablar del tiempo y la familia o de sacar asuntos que no tienen nada que ver con el objeto de la propia reunión, estamos ante una pérdida de tiempo que puede sacar de quicio al más calmado.
Las reuniones, una de las cosas que menos gustan en el trabajo

Alamy

Las reuniones, una de las cosas que menos gustan en el trabajo

  • La utilización de anglicismos. La riqueza del castellano es tal, que no se entiende que se empleen términos sacados de la lengua de Shakespeare. Sobre todo, porque en un alto porcentaje de los casos, ante lo que estamos es ante conceptos vacíos para tapar carencias. Siempre mejor en un idioma en el que nos entendamos todos y que no obligue a que haya alguien que tenga que buscar palabras en Google. Aplicable tanto para la comunicación oral como para la escrita.
  • Conversaciones de cuarto de baño. Pocas situaciones más incómodas que tener que dar conversación a alguien que te encuentras en el baño. Especialmente, si vas con la necesidad imperiosa de descargar y te entretienen en la puerta. Por no hablar de que, estas, suelen darse con personas con las que no es habitual tener una relación fluida y todo queda tan forzado, que hasta cuesta cortar y poder continuar, cada uno, con su camino.
  • Apropiarse de las ideas del otro. Esa maravillosa idea que tuviste un día, que presentaste y se desechó… ¡sorpresa, hoy se la apropia ese superior que te la tiró por tierra! Genera frustración y un sentimiento de estar al lado de alguien que, lejos de querer fomentar las tareas en equipo, lo que hace es tratar de trepar por obra y gracia de la materia gris del compañero.
  • Usar el móvil mientras te están hablando. Esto es aplicable a todas las facetas de la vida, pero lo cierto es que, ponerse a mirar el teléfono, ya sea en una reunión o mientras el otro requiere de tu atención, es de esos gestos que bien se merecen que te den un manotazo y el móvil tenga un agradable viaje aéreo.
  • Mantener reuniones en el propio puesto de trabajo. Habiendo salas habilitadas al efecto, para muchos es una falta de respeto tener que estar escuchando cuestiones que poco o nada tienen que ver con uno. Es una manera de molestar a aquellos con los que compartes espacio y se corre el riesgo de que haya información susceptible de que no tenga que ser aireada que quede a los oídos de cuantos estén en ese habitáculo. Ojo, porque esas videollamadas tan útiles durante la pandemia, se han convertido en amplificadoras de esta praxis.

La concentración, una lucha perdida

Alamy

La concentración, una lucha perdida

  • Ir a trabajar estando enfermo. Aunque puede que a la empresa le parezca una idea brillante para no perder efectivos, lo cierto es que a tus compañeros les va a hacer menos gracias. Mucho más después del coronavirus, cuando se extendió una nueva sensibilidad al respecto. Acudir en condiciones de enfermedad contagiosa pone en riesgo a tus compañeros y, por ende, a sus familias. Y se ha convertido, en todos los estudios recientes, en una de las cosas que se esgrimen como más molestas para los trabajadores con respecto a sus colegas.
  • Hacer pedidos personales a la oficina. Si bien es cierto que muchos centros de trabajo ya lo están regulando, puede molestar que estés haciendo pedidos ‘online’ durante tu horario laboral para que, además, te los sirvan en ese mismo lugar. Todos tenemos horarios y nuestros problemas, pero los servicios de reparto y mensajería de las empresas no están para satisfacer tus caprichos.
  • Mover las piernas como si tuvieras un tembleque. No, no hay un terremoto. La mesa se mueve porque tu compañero trata de combatir los nervios y la ansiedad moviendo sus piernas de manera compulsiva. Sabemos que es involuntario y que, si se indica, tenemos muchas papeletas de que pare y se solucione e asunto, pero no por ello deja de ser uno de esos detalles a los que podemos sumar hablar a gritos o morder los bolígrafos.

Temas relacionados

Programas

Tracking