Potaje de vigilia, una receta clásica con sabor y tradición

El potaje de vigilia es uno de los guisos tradicionales de la Semana Santa

Potaje de vigilia

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Potaje de vigilia

Ruth Medina

Madrid - Publicado el

2 min lectura

El Viernes Santo, es una de las fechas más significativas dentro de la Semana Santa, no solo por las procesiones. Es una época de mucha tradición culinaria y recetas que pasan de generación en generación y que nos hacen recordar los platos humildes, pero llenos de sabor, de nuestras madres y abuelas. 

Uno de esos clásicos es el potaje de vigilia, uno de los platos de cuchara típicos e imprescindibles de la Semana Santa, junto con las torrijas. Sencillo, pero muy rico y, nutricionalmente, muy completo.  

TRADICIÓN

El bacalao, es uno de los protagonistas en Semana Santa, en todas sus formas: en buñuelos, rebozado, con tomate o al pil-pil. En la edad media, el bacalao en salazón comenzó a popularizarse en la España. Era una técnica de conservación que permitía llevarlo hasta las localidades de interior, donde tenían menor acceso a los productos del mar. Así, el bacalao se convirtió en un ingrediente esencial en la cocina de Cuaresma, accesible y fácil de almacenar durante largos periodos.

El potaje de vigilia es uno de esos guisos que reconfortan. Si te animas a prepararlo, aquí te dejo una receta fácil y tradicional, tal como se ha hecho toda la vida.  

POTAJE DE VIGILIA

INGREDIENTES:

  • 300 gramos de garbanzos, puedes usar los que venden cocidos si no tienes mucho tiempo
  • Bacalao en salazón (lo venden en forma de palitos secos, como en tiras) 
  • 1 bolsa pequeña de espinacas o un par de porciones de espinacas congeladas) 
  • 2 patatas medianas 
  • 2 huevos 
  • 1 cebolla 
  • 2 dientes de ajo 
  • 1 hoja de laurel 
  • 1 cucharadita de pimentón dulce 
  • Una rebanada de pan frito en la sartén

PREPARACIÓN:

Pon los garbanzos a remojo la noche anterior. Aprovecha para poner también el bacalao y así se desala a la vez. Al día siguiente, escurre los garbanzos y ponlos a cocer con los dos dientes de ajo y la hojita de laurel durante 1 hora y media en olla tradicional, o 15 minutos en olla rápida. Si usas garbanzos ya cocidos, quita el agua de la conserva y acláralos un poco. 

Pon aceite de oliva en una sartén y sofríe la cebolla con los dos dientes de ajo, cuando esté pochadito, aparta la sartén del fuego, añade una cucharadita de pimentón dulce y reserva. Pon a cocer los huevos en un cazo durante 10 ó 12 minutos. 

En un cazo aparte, pon a hervir las espinacas (solo hasta que entren en ebullición, para eliminar cualquier resto de tierra que puedan tener ) Escúrrelas y reserva. 

En una cacerola grande pon los garbanzos ya cocidos y cúbrelos con el caldo de haberlos cocido, pon las patatas cortadas en cachelos, para que espesen un poco el guiso, añade el bacalao desmigado en trocitos, el sofrito y las espinacas que habíamos reservado y cuécelo todo a fuego medio, hasta que las patatas estén hechas. 

Se sirve en un plato hondo con el huevo duro cortado en trocitos y una rebanada de pan frito encima.  

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