La solución de María Castro a la parte más dura de la maternidad: "Hay muchos peldaños hacia arriba"
La actriz ha dejado en sus redes sociales su "teorema" personal para intentar relativizar todo lo que le ocurre en familia

María Castro en redes sociales
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María Castro no está pasando por su mejor semana. En su casa han saltado todas las alarmas con su hija Olivia, que parece estar atravesando un virus estomacal que parece haber contagiado a Emma, la pequeña de la casa. Es por ello que ha estado pendiente constantemente de lo que ocurría y de la evolución. A través de las redes sociales compartía diferentes reflexiones al respecto, abriendo la puerta a una nueva filosofía para aprender a relativizar las cosas que nublan nuestra mente.
Ella sigue con sus grabaciones, por lo que hay momentos del día que no puede estar junto a sus pequeñas, aunque estén enfermas. En una historia de Instagram nos mostraba, con sonido incluido, cuál es "la parte más dura de la maternidad": "¿Lo oís? Para mí, la parte más dura de la maternidad. Tener que irte cuando no están bien. Bueno, no están bien, relativamente". Añadía un pequeño matiz detrás de esos llantos lejanos que se pueden apreciar en su vídeo saliendo de casa: "Sobre todo cuando la teta me la llevo yo... Y me da que es por lo que llora". Para poder combatir la tristeza que le invade dejar a sus hijas en esta situación ha inventado un sistema de pensamiento.
los peldaños para avanzar
"Mirad, la clave está en no dejar de aprender", arrancaba diciendo en este reel sobre maternidad que ahora podemos ver en su perfil. Emma y Olivia "Yo hoy he aprendido dos cosas. La primera es que da igual lo que tú programes, que si la vida tiene otros planes, pues te aguantas . Yo hoy tenía la mañana media libre hasta la 1 y pensaba hacer un montón de cosas, cambiar los armarios de invierno a verano, tenía pensado hacer recetas para luego subiros poco a poco... Las dos niñas malas esta noche, con lo cual aquí estoy en casa y no he hecho nada más que teta, consuelo, manzanillas, cosas".
Aunque este el aprendizaje ha llegado después, un "teorema" que "cree que lo mismo ya existe pero ella le ha puesto nombre". "Me he visualizado una escalera". Un objeto que todos tenemos en mente y que llegaba a su cabeza en medio de los despertares nocturnos por sus pequeñas. "Aquí hay muchos peldaños hacia arriba. Yo estoy en el primero que se ha despertado. El segundo escalón se ha despertado y se ha desvelado. El siguiente se ha despertado, desvelado y encima están malitos. Bueno, ya regular. Siguiente. Despertado, desvelado, malitos y estoy en un hospital . Y el siguiente era despertado, desvelado, malitos en el hospital y no saldré mucho tiempo porque la cosa se pone fea".
Viendo todo esto se ha imaginado qué más puede sobrepasar ese escalón, por lo que lo suyo queda en menor importancia: "De repente me he imaginado y me he visualizado en la parte baja de la escalera toda la gente que está por arriba pasándolo muy apurado, mirándome desde arriba pensando: '¿Pero de qué te quejas, Alma de Cántaro?'".
"Relativizar, visualizar y salir del hoyo"
Escribiendo en el pie de vídeo "fuera bromas… relativizar, visualizar y salir del hoyo… de eso va", Castro deja en evidencia que quejarse no es algo negativo, pero no puede estar focalizada únicamente en esta sensación. Reconoce que "hay mucho hacia arriba y ella solamente estaba en la parta baja". Relativizando los sentimientos ponía el nombre de "consuelo en escalera". Es gracias a su hija Maya que se ha atrevido a contarnos esto, por lo que ahora debemos "pensar cuando estás apurado para ver cuál es tu escalera y en qué peldaño estás". Porque, como bien dice la propia María, no se consuela el que no quiere.

