La seria advertencia de los médicos a Carme Chaparro sobre su enfermedad: "Estoy muy medicada y a la espera de una operación"
Carme Chaparro ahonda en los miedos de enfrentarse a la enfermedad que ha parado casi toda su vida desde hace un año

Carme Chaparro habla sobre la muerte y los miedos de su enfermedad
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Hace casi un año que la vida obligó a Carme Chaparro a frenar. A echarse a un lado. A apartarse de la vorágine y cogerse una baja. El culpable, el síndrome de Ménière, una enfermedad crónica del oído interno que le causa pérdida de audición, mareos, y acúfenos constantes. El mismo que le va a llevar al quirófano. Esto último es una de las cosas que ha contado en una entrevista con 'Lecturas' en la que ha profundizado sobre cómo se encuentra y cómo está en medio de este proceso en el que, sin embargo, sí ha lanzado al mercado un nuevo libro.
"Estoy muy medicada y a la espera de una operación", se puede leer que dice la periodista sobre su estado actual. "Estoy tomando 10 pastillas al día", añadía, especificando que se encuentra "aturdida" por esa cantidad de medicación que toma al día. De hecho, incidía en ello: "La medicación es muy fuerte. Estoy cansada porque la enfermedad es muy jodida. Me atonta la medicación, me da mucho sueño, me reseca la piel".
A la espera de los médicos
"Cuando los médicos encuentren el piso y sepan si pueden hacer algo o no, tengo muchas ganas de contarlo y ayudar a otras personas que están enfermas igual que yo", se sincera sobre los planes para el futuro alrededor de su diagnóstico y cómo echar una mano a quienes estén en su misma situación. Y continuando con ese símil inmobiliario, concluye: "Hemos encontrado el barrio y la casa, ahora nos falta encontrar la habitación para operar".
Carme no tiene problema en reconocer los miedos e incertidumbres alrededor de esa intervención y cómo ha precisado de ayuda profesional: "La operación no será fácil. He tenido un psiquiatra y una psicóloga maravillosas. Tuve que cogerme la baja cuando ya mis médicos me dijeron que parase porque me iba a morir. He estado en un pozo muchos meses". Un agujero en el que ha contado con la ayuda incondicional de su marido, Bernabé Domínguez.
La valentía de su marido y sus hijas
Para él tiene palabras de cariño y reconocimiento: "Mi marido ha sido mi gran sostén, ha tenido que quedarse en casa a cuidarme mucho tiempo porque hubo una época que yo no podía estar sola". Además, cuenta cómo son esas salidas cuando se encuentra en condiciones de ello: "Salgo acompañada siempre, en los momentos que tengo fuerzas, porque hay muchos que veo que no tengo. A las niñas -sus hijas- se lo hemos tenido que explicar. Explicarles que cuidado con mamá, que si la ven así no pasa nada".
Chaparro se deshace en elogios con esas niñas que han demostrado estar a la altura de las circunstancias: "Me han venido a ver al hospital varias veces, si ven que tengo una cara rara, que no se preocupen porque es la medicación. Y si llegan a casa y mamá está muy dormida, es porque está en el pozo de la medicación y le cuesta mucho despertarse, que estén tranquilas. Ellas han sido muy maduras".
Relata, tras explicar que la mayor, a sus 14 años, es más consciente de la situación, que esta comenta siempre lo mismo al llegar de sus clases: "Cuando vuelve del cole pregunta: '¿No ha pasado nada ahora mientras he estado en el cole?'. (Me pregunta si está todo bien. Tiene ese miedo constante".

