La mayor lección que aprendió Jennifer Lopez en medio del tormentoso fin de su matrimonio con Marc Anthony: "Pase lo que pase, bailen"
Jennifer Lopez destapa la clave sobre la que sostuvo sus emociones en pleno divorcio con Marc Anthony y lanza un 'tip' a los hombres de la sala

Jennifer Lopez se sincera sobre la lección más valiosa de su divorcio con Marc Anthony
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Ha pasado una década desde que Jennifer Lopez y Marc Anthony separaran sus caminos. Era 2014 y, a pesar de que nada hacía sospechar que estaban atravesando una de esas crisis que hacen que todo salte por los aires, todo terminaba en uno de esos divorcios en los que lo pasó realmente mal. Mucho más de lo que pudiera intuirse. Y lo sabemos porque acaba de hacer unas declaraciones de las más reveladoras sobre el escenario, que es el sitio donde más a gusto se encuentra para realizar estas manifestaciones y abrirse al público.
Este fin de semana, después de haber lanzado al lado de David Guetta su 'Save me tonight', arrancaba su residencia, 'Up All Night', en Las Vegas. Consideraba que ese era el lugar ideal para sincerarse con esa gente a la que debe el lugar que ocupa dentro de la industria la diva del Bronx. Comenzaba tirando de ese sentido del humor para hacer referencia a todos los matrimonios que no le han salido bien: "Después de mi tercer divorcio, fue cuando realmente comencé a ser buena en esto".
Más complicado de lo que mostró
Era en ese momento, después de la broma, en el que se ponía seria para profundizar alrededor de ese punto y final con el cantante. "En serio, eso no tiene gracia", añadía, dando el tono de solemnidad merecido para sincerarse: "En realidad fue un momento realmente duro". Le servía para poner sobre la mesa la realidad que experimentó una de esas mujeres que dan sensación de fuerza inquebrantable, pero que tiene todo el derecho a padecer momentos de debilidad en los que hundirse: "Era madre soltera con dos gemelos de tres años".
Porque, sí, hay que recordar que Max y Emme, los pequeños nacidos durante ese matrimonio malogrado, se quedaron a su cargo y se vio en medio de uno de esos escenarios en los que hay que remar fuerte y rápido, contando con los apoyos del entorno, para no hundirse. De hecho, menciona a Louise Hay, una de las personas que le ayudaron a sacar a flote su carrera, como uno de esos pilares desde los que le llegaron algunos consejos a los que se agarró como lecciones de vida.
"Louise me dijo: 'Jennifer, eres bailarina, ¿verdad?'- Y le respondí que sí. Entonces, ella me preguntó: 'Cuando estás aprendiendo un baile y te equivocas en los pasos, ¿qué haces?'. Le contesté: 'Sigo hasta que doy los pasos bien'. Y ella me respondió: 'Eso es, Jennifer. Sigue bailando siempre", compartía lo que se convirtió en una de las mayores lecciones de vida para ella. La misma que, en ese momento, arrojaba a sus fans: "Y les deseo lo mismo a todos ustedes: que pase lo que pase, bailen, bailen, bailen una y otra vez. ¡Los quiero muchísimo!". Seguro que, con los números 1 de JLo, lo tienen más fácil para bailar.
Un consejo extra para ellos
Por si esto fuera poco, también lanzaba un 'tip' a los hombres de sala sobre cómo dar en el clavo con lo que llena el corazón de una mujer. "¿Saben qué, chicos? Les voy a contar una cosita. Las mujeres no necesitamos mucho", era la introducción que realizaba antes de añadir: "Solo necesitamos un poco de ti. Un poco de azúcar, dulzura y amabilidad, y te daremos muchísimo a cambio". Por si no quedaba claro, hacía hincapié en que, lo esencia, no era centrarse en lo material: "No se trata del dinero. No quiero tus cosas. Yo traigo mi propio micrófono". Y lanzaba la pregunta a las féminas de la sala sobre si necesitan que les compren cosas para tenerlas satisfechas. El no, era ensordecedor.


