Liam Payne no dejó testamento y la ley británica se pronuncia claramente al respecto: 27 millones de euros para un único heredero

La ley de sucesiones de su país es clara en este aspecto, dejando como heredero único a su hijo Bear

Liam Payne y su hijo Bear

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Liam Payne y su hijo Bear

Redacción digital

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Hace prácticamente un año que el mundo de la música se quedó sin habla al conocer la repentina muerte de Liam Payne. El 16 de octubre de 2024, el joven cantante británico -reconocido mundialmente como miembro de la boy band One Direction-, falleció trágicamente a los 31 años tras caer desde el balcón de un tercer piso de un hotel de Buenos Aires. Con su muerte, se cerró un capítulo de una vida dominada por el éxito, pero también uno marcado por sus propias batallas personales.

Ahora, casi 12 meses después de su fallecimiento, se ha dado a conocer el drama legal al que se enfrenta su familia. Liam Payne, con una fortuna estimada en 24 millones de libras esterlinas (unos 27 millones de euros), murió sin dejar un testamento y en el Reino Unido, esta omisión activa un estricto protocolo de forma automática que está estipulado por la ley de sucesiones del país, una normativa que no contempla las relaciones personales, solo los lazos sanguíneos o maritales legalizados.

El destino de una fortuna millonaria

El veredicto de la ley británica ha sido tajante: al no estar legalmente casado en el momento de su muerte, la totalidad de su patrimonio pasa directamente a su único descendiente. El heredero legal de las 24 millones de libras de Liam Payne es su hijo, Bear Grey Payne, de 8 años. Esta inesperada situación -que, desde luego, asegura el futuro económico de su pequeño- expone la cruda realidad de la ley, que deja en una posición de desamparo financiero a otras personas cercanas al cantante.

La ley establece una jerarquía clara: si no hay cónyuge o pareja de hecho registrada, toda la herencia pasa a los hijos. Debido a que Bear es menor de edad, el dinero no se le entrega directamente a él, sino que se reserva en un fideicomiso legal que será administrado por las personas designadas por el tribunal hasta que el joven alcance la mayoría de edad. En este caso, se ha otorgado una autoridad limitada a la madre de Bear y expareja de Liam, la también cantante Cheryl Tweedy (anteriormente conocida como Cheryl Cole), junto con un abogado de la industria musical, para gestionar los activos en beneficio del niño. Esta disposición garantiza que los intereses financieros de Bear estén protegidos.

La gran olvidada: Kate Cassidy

La parte más dura de esta aplicación legal tan estricta recae sobre la modelo estadounidense Kate Cassidy, que era la pareja sentimental de Liam Payne en el momento de su muerte. Aunque su relación era pública y llevaban saliendo desde hacía algún tiempo, ella no percibirá ninguna cantidad económica debido a su estatus de "novia", ya que sin matrimonio ni unión civil registrada queda excluída por completo de las reglas de intestación.

Esta ley hace caso omiso al tiempo que llevaban juntos y el dolor de su pérdida, así que la única vía legal que le quedaría a Kate para recibir alguna provisión económica pasaría por presentar una reclamación ante el tribunal bajo la ley de sucesión de 1975, si pudiera demostrar que dependía económicamente de Liam. No obstante, fuentes cercanas han sugerido que Cassidy no tiene ninguna intención de emprender acciones legales en este asunto, ya que considera que la fortuna debe ser para su pequeño Bear.

Lección aprendida

El caso de Liam Payne se ha convertido en un potente y trágico recordatorio de la importancia de la planificación patrimonial, independientemente de la edad o la riqueza de cada uno. Su muerte sin testamento ha generado complejidades, retrasos y un resultado que, aunque garantiza la riqueza de su hijo, muy probablemente no refleje la totalidad de los deseos personales del artista, ya que, de haber redactado un testamento simple, Liam podría haber distribuido su patrimonio de una manera más coherente.

Por ejemplo, podría haber creado un fideicomiso que protegiera la herencia de Bear hasta una edad más madura (como los 25 años, por ejemplo) y asegurar una provisión para su entonces pareja, Kate Cassidy o para otros miembros de su familia (directos o indirectos) que la ley británica de sucesiones ha dejado fuera.

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