¿Ya has puesto la decoración de Navidad en casa? Esto es lo que dicen los psicólogos sobre ti
Según expertos en psicología, adornar la casa más de un mes antes del 25 de diciembre, podría tener estos beneficios para tu salud mental

Poner la decoración de Navidad en noviembre podría ser beneficioso
Madrid - Publicado el
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La Navidad está a la vuelta de la esquina, de hecho, el turrón ya ocupa un lugar privilegiado en los estantes del supermercado y los centros comerciales ya están cubiertos de espumillón y luces que parpadean, pero... ¿Es normal tener ya la casa decorada? ¿Alguien te ha dicho que puede que te hayas adelantado demasiado? Pues aquí tienes argumentos en tu defensa: Según los psicólogos, poner la decoración navideña en noviembre podría no solo ser una buena idea, sino también una excelente para tu salud mental.
Este fenómeno, que para muchos es un exceso de entusiasmo (que se lo digan al alcalde de Vigo) tiene su lado positivo. Y no, yo no soy muy fan de poner los muñecos de Los Reyes Magos escalando por el balcón tan pronto, pero déjame contarte un par de cosas interesantes que podrían convencerte de que este impulso navideño podría estar perfectamente justificado.
¡Te hace sentir bien!
Según expertos en psicología, decorar tu casa con antelación, mucho antes del puente de diciembre, tiene efectos sorprendentes sobre el estado de ánimo de las personas. Básicamente: te hace sentir bien. Si lo piensas, es lógico. La Navidad está asociada con sentimientos de alegría y nostalgia. Por tanto, rodearse cuanto antes de espumillón, luces brillantes y esos villancicos que nunca te puedes sacar de la cabeza, puede aumentar tu bienestar. Si eres de los que cantan "All I want for Christmas is you” a pleno pulmón antes de que el calendario marque el 1 de diciembre, seguramente ya lo habrás notado.
De hecho, los psicólogos afirman que decorar la casas ante de tiempo puede evocar recuerdos felices y, lo que es aún mejor, puede ayudarte a escapar un poco de la rutina diaria. Y es que, en estos tiempos de caos y estrés, tener algo que te haga sonreír y que te permita evocar los momentos más felices de tu infancia, tiene toda la lógica del mundo.
Los recuerdos felices pueden curarlo todo
A veces, lo único que necesitamos para sentirnos mejor es mirar hacia el pasado y recordar aquellos momentos de nuestra infancia en los que todo parecía más sencillo y alegre. Las luces de Navidad, el portal de Belén, las cenas familiares con esas personas que ya no están y que tanto te aportaban… ¿no se te pinta una sonrisa solo con pensarlo? Así que si adornas tu casa a mediados de noviembre, probablemente estés buscando un pequeño refugio emocional en medio del estrés del día a día. Y si bien podrías argumentar que se trata de un exceso de optimismo, los estudios muestran que la nostalgia puede mejorar nuestro ánimo, reduciendo la ansiedad y haciéndonos sentir más conectados con los demás.
¿Por qué esperar al puente de diciembre?
No hay duda de que la Navidad se ha convertido en un maratón de compras, anuncios publicitarios e interminables comidas familiares, amigos o compañeros de trabajo. Pero mientras todos nos quejamos de que las tiendas comienzan a llenar sus estantes con adornos en septiembre, hay quienes se atreven a adelantarse, cuestionándose los límites de lo socialmente aceptable y abrazando por completo el espíritu navideño... en noviembre. Y, sinceramente, ¿por qué culparlos? Si te hace feliz y no molestas a los vecinos con Mariah Carey, Raphael o David Bisbal a todo trapo las 24 horas del día, ¿por qué no hacerlo?
De hecho, los psicólogos defienden que poner tu casa en modo Navidad tan pronto como el clima empieza a enfriarse es, en muchos casos, un acto de autocuidado. Puede ser una forma de reducir el estrés, de "empaquetar" la felicidad de una forma visual y tangible. En el fondo, ver las bolas de Navidad colgando del árbol nos recuerda que, en medio de la vorágine del día a día, hay algo de magia… incluso si la Navidad oficial aún está a más de un mes de distancia.
Los ‘Grinch’ existen
Seguro que hay quienes te mirarán con cara de incredulidad al ver las luces en tu ventana tan pronto, y esos "grinch" de la temporada navideña solo les podemos decir una cosa: no están obligados a participar. Tú decora cuando lo desees, y que ellos que sigan adelante con sus protestas. Seguro que ya tiene algún décimo de lotería de 22 de diciembre en sus manos y para eso no les parece demasiado pronto.
Así que, tanto si estás a favor de adelantar la decoración navideña, como si prefieres ponerla en el puente de diciembre o prescindir de ella, recuerda que una casa llena de luces, renos, figuritas del Belén y espumillón, puede ayudarte a poner una sonrisa en tu cara. Porque, como nos dicen los psicólogos, la Navidad es más que una fecha en el calendario: es una oportunidad de disfrutar del momento y de recordar los años más felices de nuestra vida, y sí, un poquito de turrón o un polvorón nunca están de más.

