La foto con la que Sara Carbonero enciende las sospechas de un nuevo paso por el hospital: se disparan las teorías
Sara Carbonero comparte una foto con lo que paree ser una pulsera de ingreso hospitalario y las redes se preocupan tras su última operación de urgencia

Sara Carbonero y la sospecha de una nueva visita al hospital que preocupa a sus seguidores
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Hace dos meses, Sara Carbonero estaba ingresada en el hospital. En Canarias. Tras un fuerte dolor abdominal mientras celebraba, entre amigos, la llegada de un nuevo año, un "fuerte dolor abdominal" -que es el único detalle concreto que, hasta la fecha, se ha dado sobre aquel capítulo- llevaba a la periodista, de nuevo, a un quirófano. Y a pasar unos días en la UCI que encendían todas las alarmas. Las mismas que se fueron apagando al conocerse que nada tenía que ver con aquel cáncer que, en dos ocasiones, zarandeó su rutina.
A Sara la vimos llegar a Madrid -en unas imágenes que, su hermana de vida, Isabel Jiménez, se encargó de afear en unas declaraciones semanas después-. También, acudir al lado de Raquel Perera a una de sus revisiones. Y hasta celebró su cumpleaños con la ilusión de quien va recuperando una normalidad que cristalizaba con su incorporación al trabajo, a esa marca de moda que, desde hace una década, comparte con la propia Isabel.
La manchega, que ha llegado a valorar la grandeza de poder volver a disfrutar de las pequeñas cosas del día a día -como tomar el vermú entre amigas o asistir a los partidos de fútbol de esos dos hijos que tuvo durante su relación con Iker Casillas-, vuelve a agitar las redes sociales con una de esas imágenes con las que cuenta poco, pero remueve mucho.
Nos referimos a una en la que se puede ver cómo, en su muñeca izquierda, luce lo que parece ser, de nuevo, una pulsera de las que te colocan en el hospital cuando acudes para que te cuenten si todo está bien. La imagen, como decimos, cuenta poco y lleva a la especulación y a las teorías. Algo que parece lógico por el historial médico reciente. Porque, todo apunta, se encontraría en una sala de espera, con un libro -'Nada se opone a la noche', de Delphine de Vigan, para más señas- para hacer más amena, valga la redundancia, esa tensa espera que siempre da aguardar la llamada del médico.

La foto de Sara Carbonero con una pulsera de hospital que agita las redes sociales
Esto ha llevado a una nueva puesta en marcha de maquinaria de las alarmas. Y a las teorías. A esas que nos conducen a pensar que se podría haber torcido algo en ese proceso que vive uno de los rostros más conocidos del panorama 'celeb' nacional. Aunque, conociéndola, cómo guarda su intimidad, la tesis más fuerte es la de que estamos ante una de esas revisiones rutinarias en las que se ha instalado. Insinúa, pero no aclara. Y, seguramente, sea consiente de que generará revuelo, pero debe estar en paz y tranquilidad para haber ejecutado este movimiento que, sin embargo, nos ha traído un tsunami más alrededor de ella.
La normalidad
Hace un par de semanas, Sara celebraba en las redes la normalidad. Lo hacía al lado de un carrusel de imágenes de esa jornada de fin de semana en la que cobran sentido las pequeñas cosas de la vida. "Dejo constancia por aquí de la tarde en la que volví a hacer otra de las cosas que más me gustan. Acompañar a mis pollitos a los campos de fútbol"; comenzaba escribiendo.
"Previa cita con mis mamis-amigas para tomar por fin al sol en la cafetería un café / tercio/ kombucha o lo que surja según la ocasión; continuaba antes de lanzar una reflexión potente: "Me he dado cuenta de que no era consciente de la necesidad que tenía de que esos rayitos de sol me dieran en el la cara hasta que lo han hecho. De poder secarme el pelo al aire libre. Me ha cambiado la energía , mucha calma".
"Aunque en mis vaqueros sea primavera, no quiero arañarle ni un solo día al invierno que todavía tenemos por delante porque, además de que es una estación que me gusta mucho, la sensación sería de que esto va muy rápido"; proseguía para llevarnos a una pista de eso que está padeciendo por dentro y arropada por los suyos: "Por lo demás , he confirmado que me canso bastante subiendo escaleras (de momento)".
"De lo que no me cansaré nunca es de repetir aquello de 'bendita cotidianidad'", remataba antes de dar una de esas pinceladas musicales que son marca de la casa como punto final: "¡Ah! Y de escuchar a Olivia Dean".


