Ana Peleteiro desnuda las emociones de su adopción en el día de su 30 cumpleaños: "Jamás habría imaginado que la vida tenía preparado un camino tan inmenso"

Ana Peleteiro regala una reflexión llena de emotividad y agradece a sus padres adoptivos la vida que le han dado desde que llegó, sin nombre, a aquel hospital siendo un bebé

Ana Peleteiro y la generosa reflexión sobre su adopción en el día de su 30 cumpleaños

Instagram

Ana Peleteiro y la generosa reflexión sobre su adopción en el día de su 30 cumpleaños

Redacción digital

Publicado el

2 min lectura

Ana Peleteiro es de las que, cuando se coloca delante de su cuenta de Instagram para abrirse a sus 'followers', lo hace con el compromiso de no ponerse barreras ni filtros. Vamos, como cuando entra en competición. Este martes, cumplía 30 años, y echaba la vista atrás para recordar a aquella niña que fue adoptada después de llegar a un hospital sin tener, ni siquiera, un nombre. 

La atleta abría su álbum más íntimo de la infancia para acompañar a una de esas reflexiones que se clavan en lo más profundo. "Hoy, la niña que un día llegó a un hospital sin nombre ni destino escrito cumple 30 años", era el enunciado de arranque tras el que hacía referencias a las imágenes que se ven en ese carrusel que regala al mundo con generosidad: "Aquel bebé de tan solo unas horas de vida, envuelta en incertidumbre, sin comprender el mundo que la recibía, jamás habría imaginado que la vida tenía preparado un camino tan inmenso, tan lleno de amor y milagros".  

"Esa niña que fue entregada al mundo sin garantías, sin promesas, sin raíces claras, creció aprendiendo que la familia también se elige y que el amor puede sanar cualquier herida", es la poética manera que tiene de agradecer a quienes le dieron no solo un techo, sino, además, un hogar. "Creció descubriendo que no importa dónde comienzas, sino hacia dónde te atreves a ir. Treinta años después, miro atrás con gratitud infinita", continúa en ese compartir lo que se le pasa por el corazón. 

La medallista olímpica se atreve a zambullirse en esas experiencias que le permitieron dar un golpe de timón a su existencia: "La vida me regaló oportunidades, aprendizajes y encuentros que lo cambiaron todo. Pero, sobre todo, me regaló a dos personas extraordinarias: mis padres". Y se detiene en aquellos que le han permitido desarrollarse con las garantías de ser la persona que hoy es: "Ellos fueron los que sostuvieron mis miedos, los que creyeron en mí cuando yo todavía no sabía hacerlo, los que me enseñaron a caminar con firmeza, a amar sin límites y a convertirme en la mujer que hoy soy". 

Profundamente agradecida a sus padres

"Gracias por cada abrazo que reconstruyó mi mundo, por cada consejo, por cada sacrificio silencioso, por cada paso que dieron conmigo y por enseñarme a volar. Gracias por crear un hogar donde antes sólo había incertidumbre. Gracias por hacerme sentir elegida, querida y suficiente. Hoy celebro mi historia, mi fortaleza y mi suerte. Celebro a esa niña valiente que llegó al mundo sin nada y que hoy lo agradece todo. Gracias, vida, por sorprenderme. Gracias, universo, por estos 30 años que superaron cualquier sueño. Gracias, mamá y papá, por ser mi milagro. Y gracias también a todos los he habéis llegado a mi vida con el paso de los año"; son esos agradecimientos que lanza al universo digital antes de rematar con lo que es una premonición para lo que le queda por delante: "Lo mejor aún está por venir".

Un texto plagado de optimismo, a pesar de que, aún, tiene tierna la pérdida de ese bebé que hubiese sido el segundo para ella y su marido, Benjamín Campoare. Una experiencia vital alrededor de la que, como hace en este texto, también se desnudo de cara al público para que pudiéramos entender, mejor, los vericuetos de su dolor.

Programas

Tracking