La dura realidad de Ricardo Arroyo, Vicente Maroto en 'La que se avecina', tras dos años ingresado en una residencia: "Nadie se acuerda de ti"
El actor Ricardo Arroyo reaparece, en unas declaraciones, y explica que el agotamiento le llevó a tener que aislarse para cuidar de su salud mental
Ricardo Arroyo, Vicente Moreno en 'La que se avecina', ingresado desde hace dos años
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Carismático por ese deje con el que daba vida a Vicente Maroto, personaje de 'La que se avecina', no se entendió muy bien que se lo quitaran de en medio en el guion. Ahora, tres años más tarde, las piezas encajan gracias al testimonio que de Ricardo Arroyo -el actor detrás detrás del álter ego- han conseguido en 'El tiempo justo'. En concreto era el periodista Álex Álvarez quien, después de seis meses rastreando para dar con él, lo conseguía. Y, esta misma semana, ofrecía sus declaraciones en el espacio de Telecinco que presenta Joaquín Prat.
Este se encargaba de explicar que el actor se encuentra internado en una residencia en Madrid, "donde le están cuidando muy bien", después de verse en la obligación de echar el freno de mano por absoluto agotamiento. Durante años, no podía ni descansar ni dedicarse a las cosas importantes, como su familia. Hasta que petó por completo. "Me estoy recuperando en una clínica de descanso, internado", comienza explicando, de su propia boca, el escenario en el que se encuentra. Dos años, lleva allí metido, tratando de poner todo en orden. Entre otras cosas, los problemas de memoria y equilibrio que también han hecho acto de presencia: "Tengo que tener cuidado para que no me maree. He tenido casi 20 caídas en la calle".
En esas declaraciones al espacio de Mediaset, reconoce cuál es el objetivo de esta estancia bajo vigilancia: "Tener memoria, ser un tío normal cada vez mejor, con más cuidado en los pasos". Eso es lo que pretende conseguir a través de estos cuidados que le salen por nada menos que 3.000 euros al mes. Arroyo narra cómo fue ese paso de la actividad a tener que hacer mutis por el foro: “Estar trabajando un día, llegar a casa a las ocho o nueve de la noche, cenar, estudiar y levantarme a las seis o siete de la mañana para ir a trabajar. Me agoté". ¿Volverá a aquella vida de focos y cámaras? "No doy por hecho no volver, pero claro que lo echo de menos", no pierde la esperanza.
El el olvido de sus compañeros
Ricardo Arroyo aprovecha para lanzar una reflexión que nos debería hacer mirar qué tipo de sociedad estamos construyendo: "Aquí cuando tienes popularidad y estás trabajando eres la hostia; cuando desapareces del grupo nadie se acuerda de ti". Algo muy real y que lamenta. Porque, tal y como explicaba el reportero, a pesar de que muchos compañeros del mundillo conocen su situación, "su teléfono no ha sonado". Son sus familiares y algunos fans los que se acercan hasta ese refugio para interesarse por él y su evolución.
De hecho, sobre ellos comenta: "La gente de la calle me decía: 'Ya estás bien, te veo bien'. Pero aquí me dicen: 'Espérate, estate tranquilo, aún te queda'". Lo que no especifica es el tiempo. Ni si guarda la esperanza de que, aquellos con los que compartió aventuras y set de rodaje, se acerquen hasta allí para conocer, de primera mano, cuál es esa dura realidad a la que, desde hace dos años, se enfrenta Ricardo Arroyo.