Crónica del Último Concierto de Melendi: "20 Años Sin Noticias" en Madrid

Melendi
Madrid - Publicado el
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Madrid fue testigo anoche de una despedida (temporal, esperemos). Melendi cerró con broche de oro su gira “20 años sin noticias”, en un concierto que hizo vibrar el WiZink Center, donde el cantante no solo repasó su carrera, sino que también ofreció momentos espontáneos e inolvidables. La velada fue una mezcla de nostalgia, anécdotas divertidas, y sobre todo, mucha música que nos ha acompañado a lo largo de los últimos tiempos.
El inicio del concierto no podía ser más simbólico: “Con la luna llena” sirvió para abrir una noche en la que se notaba la emotividad del momento. Sin embargo, Melendi, como siempre, se mostró cercano y sin perder la chispa que lo caracteriza, bromeando sobre cómo dentro de 20 años espera estar de vuelta en el mismo escenario, pero acompañado de sus hijos, y de los hijos de todos los presentes.
Poco después, la primera sorpresa llegó con “Mi primer beso”, una de las canciones que lo catapultó al estrellato a principios de los 2000, y con la que los fans más fieles recordaron aquellos días de juventud. Melendi no dejó de jugar con su público, riendo sobre la anécdota que le hizo empezar “tarde” en eso llamado amor. Un pequeño defecto físico sobre su manera de andar, dio un toque de humor y cercanía con la audiencia estuvo presente durante todo el concierto.
Un punto álgido fue cuando el escenario se iluminó de una manera algo inusual durante “Como una vela”, creando un momento de incertidumbre técnica que Melendi manejó con maestría. Mientras la guitarra sonaba, algo pasó con las luces, pero el cantante siguió sin perder la compostura, bromeando sobre esos fallos técnicos que se vuelven parte de la magia de los directos. “Es lo que tiene hacer música en vivo”, dijo entre risas.
A lo largo de la noche, Melendi ofreció un despliegue de números un que hicieron saltar, cantar y emocionarse a su público, como en “La boca junta”, donde fue acompañado por Mau y Ricky, o “Caminando por la vida”, que desató la locura en el WiZink Center. Sin embargo, fueron las colaboraciones las que añadieron un toque de calidez a la velada. India Martínez, con quien interpretó "Con solo una sonrisa" y "Si ella supiera", demostró su química artística con el cantante asturiano.
Una de las intervenciones más sorprendentes ocurrió durante “Billy el pistolero”, cuando José de Castro, conocido como Jopi, el histórico guitarrista y director musical de Melendi, se adueñó del escenario con un solo de guitarra que provocó la ovación del público. Melendi no dudó en rendirle homenaje, recordando que Jopi fue no solo el productor de sus primeros discos, sino también coautor de muchos de sus éxitos más emblemáticos.
A lo largo de la noche, las anécdotas se sucedieron, como cuando habló de lo difícil que fue llegar a donde está, mencionando que "los errores que parecían trágicos ahora no tanto" y que cuando se tiene un sueño, lo mejor es no contarlo hasta que realmente empiece a materializarse.
Otra de las sorpresas más llamativas de la noche fue la interpretación de “Sirenas”, junto a Willy Bárcenas, líder de Taburete, en lo que se convirtió en una de las canciones más esperadas del repertorio. La energía entre los dos artistas se contagió al público, que aplaudió y coreó cada verso.
La recta final del concierto fue un festival de éxitos. Desde “Cheque al portamor”, que arrancó con una versión a piano y voz, hasta “Tu jardín con enanitos”, que encendió aún más la fiesta. En esos momentos, Melendi mostró todo su poderío en el escenario, haciendo olvidar que la noche estaba llegando a su fin.
El toque final llegó con “El Nano”, la canción que dedicó a su paisano Fernando Alonso, aunque el propio Melendi dejó claro que tal vez fuese la última vez que la interpretaría en directo. El público, con las emociones a flor de piel, no dejó de aplaudir. Y así, se cerró una gira de 20 años que, como prometió el cantante, espera repetir en dos décadas.
El concierto terminó con “Lágrimas desordenadas” y una reflexión: “Hagamos que no todos los sueños sean durmiendo, que todas las guerras sean en la cama y que no todas las despedidas sean amargas.” Con estas palabras, Melendi se despidió del escenario, dejando claro que, aunque esta gira llegue a su fin, su legado y su música seguirán sonando, al menos, durante 20 años más.

