La razón médica por la que Miley Cyrus no hace gira en el mejor momento de su carrera: "Es difícil, realmente, mantener la..."

Miley Cyrus ha hablado, en más de una ocasión, de esa sobriedad que no quiere comprometer por nada del mundo. Ni siquiera, aprovechar el tirón en el que se encuentra su carrera

Miley Cyrus y la sobriedad: el refugio del que no quiere salir para irse de gira

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Miley Cyrus y la sobriedad: el refugio del que no quiere salir para irse de gira

Anita Guerra

Madrid - Publicado el

2 min lectura

Nadie puede rebatirnos que, en estos momentos, pocas figuras hay más potentes en la industria que musical que Miley Cyrus, Desde que, hace dos veranos, nos ofreciera 'Flowers', todo ha sido crecimiento y buenas noticias. Aquel 'single' recibió los reconocimientos que merecía -incluido el primer GRAMMY de su carrera- y el disco en cuyo 'tracklist' se encontraba este, 'Endless Summer Vacation', sirvió para asentarla en un mercado que no le había visto con seriedad como para estabilziarla dentro de él.

Una Miley centrada. Seria. Serena. Aleja de las polémicas. Y de todo aquello que le hizo verse inmersa en un tsunami de titulares que poco o nada tenían que ver con la música. Porque hubo un tiempo en el que, los excesos, la llevaron por una senda desaconsejable. La misma que no quiere volver a pisar nunca más. Y ese, y no otro, es el motivo por el que no sale de gira, a pesar de encontrarse en el momento más dulce de cuantos ha vivido como artista. Cuenta con el apoyo de la industria, con el calor de la gente y con el material adecuado para dar forma a un 'show' grandilocuente.

Sin embargo, ese punto de sensatez al que se agarra, le provoca no tener ni ganas de ello. Así se lo explicaba, no hace mucho, sentada en el espacio de la televisión estadounidense 'Good morning America': "Me gustaría tener el deseo de salir de gira, pero no lo tengo… es realmente difícil mantener la sobriedad cuando estás de gira, es difícil mantener el bienestar mental”. ¿La reacción de su público? Entenderla. Saber que, toda esa presión que puede ejercer sobre su cabeza estar fuera de casa durante tanto tiempo, en un ambiente que le recuerde a malos hábitos pretéritos, pueden provocar una recaída. A fin de cuentas, ¿no estamos ante una enfermedad? Lo estamos. De las crónicas.

No son las únicas palabras que le ha dedicado al tema públicamente. En mayo, coincidiendo con la promoción del que es, hasta la fecha, su último disco, 'Something Beautiful', se expresaba así en una entrevista en un pódcast: “La sobriedad es como mi Dios. La necesito, vivo para ella. Ha cambiado toda mi vida”. Algo que le daba para arrojar la reflexión de ese estigma que existe alrededor de las estrellas que apartan la bebida de su rutina. "Se piensan que ya no eres divertida”, sentenciaba. 

El punto de inflexión

"Tener 21 años y estar despierta y beber y fumar y salir de fiesta después de cada concierto no ayuda", reconoce una mujer que, además de incidir en este mensaje de vida sana, relata el momento concreto en el que decidió coger el timón y dar un giro brusco. Fue una dolencia en las cuerdas vocales, de esas que hielan la sangre de cualquier cantante que vea la posibilidad de quedarse sin su instrumento de trabajo, decidió ese cambio de vida. Tenía 32 años y abrazó la tranquilidad y esa paz que da saber que una tiene el control sobre sí misma y lo que sucede alrededor.

Se entiende así, con este contexto, que rechace establecer un calendario plagado de 'shows'. Que tan solo lo salpique con pequeñas actuaciones. Como aquella previa a la llegada de su último álbum en un local de Brooklyn, en Nueva York, donde apareció por sorpresa. O aceptando ser cabeza de cartel, nada menos, de Glastonbury. No es miedo al directo, que tiene voz y herramientas para ello, son aquellas sustancias de las que consiguió despedirse, y la sombra alargada de una enfermedad que nunca se cura, que es crónica, lo que nos va a privar de un 'tour' donde se siente en ese trono que le pertenece: el de reina del pop rock actual.

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