Mariah Carey, 35 años en primera línea de fuego de la industria musical: cómo era aquel álbum al que dio su propio nombre y desde el que levantó una carrera
Han pasado tres décadas y media desde que Mariah Carey se presentara el mundo a golpe de balada y con un registro vocal plagado de riqueza en los giros

Mariah Carey en una imagen de 1990, cuando debutó en la industria musical
Madrid - Publicado el
4 min lectura
12 de junio de 1990. Esta no es una fecha más dentro de la historia de la música. Es una que nos habla de sonido y del nacimiento de una leyenda viva dentro de la industria. El álbum que se lanzaba ese día se llamaba como ella: ‘Mariah Carey’ y con el que vendió 15 millones de copias en todo el mundo. En aquellos momentos, era una joven que pretendía mostrar al mundo de lo que era capaz. Y de qué manera…
Porque sí, has echado bien las cuentas: 35 años son los que lleva una de las grandes divas del terreno musical en primera línea. Algo que, como es más que sabido, es complicado; y que se está haciendo cada vez más arduo como consecuencia de la manera a la que tenemos acceso a los temas a la carta de toda esa cantidad de artistas que, como ella hace tres décadas y media, quieren hacernos ver que han nacido para esto.

Carátula del álbum debut de Mariah Carey
La balada como piedra angular
Pero, ¿cómo era aquella primera piedra sobre la que iría levantando un edificio, poco a poco? Para empezar por lo cuantitativo, estábamos ante una colección de once temas. Siguiendo la dinámica de aquellos tiempos, largas: con varias superando los cuatro minutos, algo que, hoy en día, es más extraño. La esencia de los años 90 en un par de retazos. Porque, si profundizamos nos encontramos con el nombre de Tommy Motola, uno de los grandes empresarios del sector de la época y responsable de haber sacado a la luz grandes talentos, como aval de aquella joven Mariah.
A lo largo del ‘tracklist’, la balada y la suavidad de una voz con un carácter fuera de toda duda se hacen presentes. La técnica vocal cautivó a crítica y público. Tanto como para colar cuatro de los cinco ‘singles’ que sirvieron de carta de presentación como números 1 de la lista de los Billboard Hot 100. Algo que solo habían conseguido, hasta el momento, los Jackson 5. Ahí es nada. No cabía duda alguna de que había nacido una estrella con una capacidad asombrosa para brillar.
Riqueza en los giros vocales
Ahondemos. Adentrémonos en el contenido, pare refrescar memorias y ser conscientes de que ella, la gran Mariah, es algo más que una artista que se descongela allá por Haloween para que escuchemos, en bucle y durante todas las Navidades, un ‘All I want for Christamas’ que le llevó al clímax de su trayectoria. Para ello, lo primero que haremos será parar en el sencillo debut. En lo primero que nos dejó escuchar: ‘Vision of love’. Con videoclip incluido. Un medio tempo medido donde se da bien de lustre a unas cuerdas vocales muy características. De hecho fue justamente eso, la voz, lo que llamó la atención de los entendidos, que consideraban que el sonido era pop de los 80 como ya se había escuchado, pero que se acentuaba, de manera conveniente, la personalidad vocal de la artista.
La segunda parada la hacemos en ‘Loves take time’. Una ‘masterclass’ sobre lo complicadas que son las relaciones, en el fondo. ¿En la forma? Un tema mucho más desnudo. Con un acompañamiento aún más tenue que le permite sacar, aún más, todo ese registro vocal. Regalarnos los giros que era capaz de hacer, con desgarros, raspados, agudos semimposibles… Salir de la planicie y dotar de identidad y pellizco, de subir y bajar, con una base, como decimos, que es prácticamente testimonial. Tres semanas estuvo en lo más alto de las listas de Estados Unidos y fue un recurso que le sirvió para recorrer varios platós de la televisión estadounidense para darse a conocer a una audiencia mayor. Funcionó, qué duda cabe.
‘I don’t wanna cry’ no se desprende de ese halo de nostalgia y de ese susurro, por momentos, a través de una letra trabajada y dotada de un sentido para ser cantada desde el alma de esta voz negra que emergía en la escena mundial -e R&B hace acto de presencia por momentos, en este y otros temas-. Con ese estallido contenido en el estribillo que no era sino la manifestación de que era capaz de controlar su herramienta de trabajo a la perfección. Esas palabras sopladas por momentos y la suavidad con la que entonaba Carey eran un recurso más dentro de la enorme versatilidad que fue capaz de demostrar a lo largo de esta disco desde el que levantar un edificio mayor.
Si proseguimos en este caminar, hay que poner el oído en ‘Someday’. Más arriesgado y movido. Más alejado de ese lamento de desamor y más discotequero, si se quiere. Sin renunciar a esa riqueza de la voz, pero invitándonos a mover. Si había algo claro era que Mariah Carey quería darnos a entender que era capaz de moverse en distintos registros sin que se alterase lo genuino de una voz que tenía mucho que ofrecer al mundo, tal y como ha quedado demostrado en todos estos años en los que se ha convertido en una de las grandes reinas del pop. También el vídeo musical que acompañaba a este número 1 mostraba a una mujer mucho más liberada en sus movimientos y alejada de los estático de las piezas anteriores.
Cifras de estrella
Estas cuatro piezas pueden considerarse el corazón del proyecto. La lista de canciones la completaban ‘There’s got to be a way’, ‘Vanishing’, ‘All in your mind’, ‘Alone in love’, ‘You need me’, ‘Sent from up above’ y ‘Prisoner’. Ya solo con los títulos podemos hacer un dibujo de ese ‘mood’ que hoy llamaríamos ‘cortavenas’ con el que quien hoy tiene un plato en la mesa de los grandes, era una promesa con un futuro prometedor.
Lo que pasó después de esto, es más que conocido por los lectores. Pero no está de más arrojar algunos detalles que hablan de lo que es, hoy, Carey dentro del panorama musical. Tiene 15 discos de estudio en mercado. Ha realizado 10 giras mundiales a las que hay que sumar tres residencias. Cuanta en sus vitrinas con 8 American Music Awards, 13 Billboard Awards -dos de ellos, honoríficos, en virtud a la carrera que ha desarrollado y uno, el de 1990 como Mejor artista novel, como la persona más joven en alzarse con este galardón en esa categoría-, un Brit Award o 5 GRAMMY. Por recoger algunos de esos hitos en los que ha sido reconocido el talento y el trabajo.
Más de 14 millones de ‘followers’ en Instagram, algo más de 11 millones en TikTok, 12 millones de suscriptores y superando los 30 millones de oyentes mensuales en Spotify son credenciales para avalar a una estrella con mayúsculas. Una a la que aún le queda por ofrecernos a través de la emoción que es capaz de transmitir con sus letras.

