María Parrado muestra atrevimiento y seguridad en un giro al pop actual que todos estábamos esperando: el ‘track by track’ de ‘La niña que fui’, su nuevo álbum
El título es una declaración de intenciones que se plasma a través del sonido: María Parrado investiga nuevas sendas melódicas en 'La niña que fui', lanzado este 24 de octubre y que analizamos en CADENA 100

María Parrado lanza 'La niña que fui', su nuevo álbum de estudio
Madrid - Publicado el
6 min lectura
No es solo el título del disco, es todo lo que encierra detrás. María Parrado lanza este 24 de octubre ‘La niña que fui’. Un álbum del que nos había dejado escuchar varias piezas para que no nos pillase de sorpresa lo que íbamos a escuchar a través de las 13 piezas, bien escogidas y perfectamente ordenadas en el ‘tracklist’, cuando llegase este momento. Uno en el que demostrar al mundo que, efectivamente, atrás quedó la etapa de la infancia que nos la descubrió.
María ha sido consciente de que había que dar algo más. De que, para seguir transitando en esta industria musical, que es un camino cada vez más complicado para quienes, como ella, gustan del trabajo cuidado en los detalles, debía sonar distinto. Ojo, sin renunciar a todos esos elementos, muy bien colocados en el cajón de su esencia, que le han traído hasta aquí. Hasta poder decir que es uno de esos talentos con capacidad para dedicarse a la música.
En CADENA 100 desgranamos, ‘track by track’, el que ya es que quinto disco de estudio de la gaditana. Caminamos, al ritmo que marca su voz y los giros que ha impreso en el, María Parrado.
‘La niña que fui’
No podía ser otra canción la que diera el pistoletazo de salida al trabajo. Lo primero, por declaración de intenciones en un título al que acompaña una letra en la que nos manda el mensaje directo: sí, la conocimos siendo una niña, pero ha crecido. Y, con ella, su música. Aquí estamos ante un pop vibrante en el que las guitarras -los arreglos de este instrumento son los que marcan todo el disco, y han sido obra de Giri como productor- se ganan buena parte del protagonismo. También esa batería que marca el ritmo cuando así lo requiere el tempo de una María que deja claro que “la inocencia no se olvida”, pero da un paso al frente en lo sonoro para alejarse de esas baladas mucho más emocionales y rasgadas de trabajos anteriores. Este tema es 'focus track' del lanzamiento y viene con un videoclip en el que ha contado con una niña que represente esa etapa de su vida que es hilo conductor del sentido que ha dado a la obra completa.
‘La última’
Desamor ‘in crescendo’ dentro de ese nuevo tono más consistente y de un ir dejando pasar las estrofas que suben y que le permiten, incluso, lucir la garganta en ciertas partes. Con un estribillo de los que se clavan, que nos hablan de esas “canciones en la madrugada que ya no significan nada” y que, seguro, a más de uno le va a llevar a su historia propia. Por cierto, ¿nadie más ve el guiño a ‘Vinilo’, al EP sobre el que empezó a construir esta nueva María que, ahora, da un golpe sobre la mesa de la industria?
‘Casualidades’, con Blas Cantó
Con Blas Cantó hay una complicidad evidente. Han trabajado mucho juntos e, incluso, se ha subido con ella al escenario antes de esta creación que fue lanzada el pasado 14 de febrero. Una especie de juego de que el amor puede ser entendido de muchas maneras. Que los San Valentines, también pueden ser una celebración de la amistad más férrea. Y ella le da su espacio en este disco especial en su carrera, en una mezcla de agradecimiento y generosidad. Marca de la casa. Aquí bajamos la intensidad, tato en el ritmo como en todo ese universo melódico que le acompaña. Una desnudez de la voz por momentos que nos recuerda por qué lleva tantos años haciendo esto. Blas le da un toque ‘alegro’. Un contrapunto que hace que encajen como dos piezas de un puzle.
‘Indispensable’
Quizás sea la pieza más íntima de las que encontramos en el caminar de este ‘tracklist’. Con silabeos muy marcados. Un fraseo en el que se permite algunos giros de esa voz que es inconfundible. Con una guitarra como único acompañamiento instrumental, regala un acústico de los que llegan. De los que emocionan. De los que ponen de manifiesto que, muchas veces, menos es más. Y que, cuando una está segura de sí misma y de lo que canta, los artificios pueden quedar para otra ocasión. Apenas dos minutos y medio, dentro de esa dinámica en la que ha entrado la música actual de piezas cortas que dejen con ganas de más.
‘Instante’
Un toque épico en el arranque de una nueva creación en la que la viveza nos lleva a un cambio de paso. Dentro de esa nueva Parrado a la que le gusta jugar con la contundencia mientras le canta al corazón. Con trozos sincopados que le dan una dimensión diferente a este ‘Instante’ dentro del conjunto de un disco que está llamado a marcar una era musical para ella. Puede que este sea uno de los temas llave para entender la senda por la que pretende transitar con un pop que trata de despegarse, por momentos, de lo melódico para abrirse a un universo más actual.
‘Bogotá’, con Laura Stangi
Es justo todos esos elementos los que encontramos en el ecuador del álbum. Una canción que nació en ese viaje a Colombia que María hizo a principios de año y del que sacó maravillas como este voz a voz con Laura Sangi, que tiene una voz más rasgada para equilibrar lo que nos llega a los oídos. Con ese rasgueo potente de la guitarra que, como se comprueba, se ha convertido en una compañera de viaje imprescindible para dar soporte de base a lo que sale de la creatividad de la cantante gaditana.
‘No es el momento’
Aunque no descarta el piano que nos lleva a esta melodía más dulce que rompe con los altos que se permite. Con pausas muy estudiadas que tienen el mismo valor que lo que canta. Ese “que de verdad lo siento” pronunciado con la delicadeza que se le conoce, es uno de los momentos que debemos subrayar. Nos lleva a removernos. A darnos cuenta de que, los artistas, también están al otro lado del ‘play’ para ayudarnos a superar momentos que pueden rascar el alma. “Me toca hacerme fuerte y recordar que ya acabó”. ¿Acaso no todo el mundo ha pasado por algo así? Un ejercicio perfecto de conjugar el pasado con el presente emocional.
‘Para siempre’
“Puedes dormir tranquilo que al despertar, cariño, seguiré en el mismo sitio”. Del mismo modo, pasa al amor. A ese estado en el que estamos convencidos de que esa es la otra mitad que estamos buscando para completar el camino de la vida. Sin que importe lo que diga el entorno o las tercera personas. “Que si me dejas soy tu para siempre”, puede ser la frase más rotunda y atrevida de todo el disco. Pocas veces se dijo más sin necesidad de recurrir a grandes alardes. Una constante dentro de este trabajo: el minimalismo, por momento, que son la evidencia de que sabe encontrar la tecla en la que dar con sutiliza. Estamos ante la única canción que ha compuesto ella sola para este álbum. Una en la que, por primera vez, habla del amor romántico y que, efectivamente, tiene el foco en su pareja, Marcos Plaza -quien se ha encargado de la edición de la foto de portada realizada por Joselu, de Bolazo FIlms, así como del resto del formato físico, con la ayuda de la propia María-.
‘Otros 90’
Su voz entra a capón nada más darle al ‘play’. Es solo el preludio de esa intensidad que imprime a este ‘Otros 90’. Porque, aquí, con ecos y reverberaciones, estamos ante una montaña rusa. Ante unas subidas y bajadas que, en lo sonoro, sacan a Parrado de la zona de confort en la que la conocíamos. Incluso, con un regusto discotequero vivo. Puede que hasta ‘vintage’ y con guiños con sintetizadores que hacen que esta canción sea, sin duda, esa en la que comprobamos que puede y sabe desmelenarse sin dejar de lado una esencia que le ha hecho tener una comunidad de seguidores muy leales. Una sorpresa y, a la vez, también, una alegría esta pincelada que suena a una María completamente nueva.
‘Tiempo al tiempo’, con Lucas Curotto
Fue, sin duda, el ‘single’ con el que más repercusión consiguió. Claro que contar con uno de los chicos recién salidos de la Academia de ‘OT’ que más pasiones despierta, era un ‘win win’. Lo cierto es que la manera en la que encajan en ese cabalgar vivo, con la guitarra -una vez más- siendo aliada perfecta fue algo que no esperábamos. Cómo le cede su canción a Lucas para que haga suyas ciertas partes de la misma, denota inteligencia. Lo hace dentro de ese ‘mood’ más desatado. De ese pop que suena en radios y salas. El quitarse un halo que era necesario para descubrirla en una faceta que, por qué no decirlo, le queda muy bien. Y en la que sabe moverse con las entonaciones y las idas y venidas.
‘Besos de mi parte’
María se divierte. Silabea. Da en el clavo con esa batería que le da el paso que debe seguir. Paradas, de nuevo, como hemos escuchado en otros temas de este mismo ‘La niña que fui’. Una declaración de intenciones. Un modo de enseñar al mundo de lo que es capaz de hacer cuando se sale de un guion al que se había ceñido y en el que sonaba más aniñada. Porque, aunque no nos lo creamos, la madurez alcanzada no es solo la que se presuponga con el ir cumpliendo los años: ha cogido todo lo aprendido en la industria en estos años para dar forma a temas como este que termina de manera rotunda. Redonda. Sin opción de réplica. Esta es una de las dos piezas que ha producido Pepe Bernabé, de Odisey Estudio Ibiza, dando un toque que se sale más de la línea melódica que le conocíamos a María. La otra, 'Hasta que el sol se apague'. Que ambas estén juntas en este 'trackslist', nos hace entender que son un todo dividido que necesitan convivir relacionadas.
‘Hasta que el sol se apague’
Y de esa intensidad, de nuevo a un sonido más ‘chill’. Con ese expresar intencionado a través de la pronunciación de u de poner los acentos en las sílabas que lo merecen. Aquí lo que nos ofrece es un sonido muy marca de esos estudios Odisey, detrás de los que está Pepe Bernabé, en una producción que lleva un sello inconfundible. Con una base muy marcada que es parte fundamental de uno de los últimos adelantos que nos ofreció dl que ya es su quinto disco de estudio.
‘Dibuja mi nombre’, con David Parejo
Ecléctico ese inicio en el que el compañero de viaje escogido mete un pellizco que nos lleva a una reminiscencia flamenca que se diluye rápidamente. Al unísono. Así es como les escuchamos en esta canción de amor profundo que es cierre perfecto. Con mucha energía. Con buenas vibraciones. De esas canciones que dejan sabor dulce al terminar un disco. Como los “labios de carmelo” de los que se habla en esta canción que es una especie de verso libre dentro del conjunto del disco. Esto se explica en que estamos ante una versión de aquel tema que hicieron hace 12 años, cuando ambos eran niños, y que incluye en este 'tracklist' una vez tenía ya cerrado el disco. Como un guiño a aquellos primeros años desde los que levantó la carrera que, ahora, puede mirar por el espejo retrovisor con orgullo.

