Lady Gaga deslumbra en Coachella con uno de los mejores espectáculos de su historia: “No quiero despertar”

Este fin de semana se celebraba uno de los festivales más importantes del planeta, Coachella 2025 ha vivido con Lady Gaga el que muchos consideran el mejor espectáculo de su historia

Lady Gaga en Coachella 2025

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Lady Gaga en Coachella 2025

Rodrigo Garcinuño

Madrid - Publicado el

3 min lectura

Lady Gaga ha vuelto a demostrar por qué es una de las artistas más influyentes y visionarias de la música pop con su espectacular actuación y puesta en escena como cabeza de cartel en la primera noche de Coachella 2025. Bajo el título ‘The Art of Personal Chaos’, la artista ofreció un show conceptual de dos horas que combinó música, teatro y reflexión sobre los desafíos de la fama y la identidad. El espectáculo, que ya es considerado por muchos como uno de los mejores en la historia del festival, marcó el inicio de una nueva etapa en su carrera tras el lanzamiento de su álbum ‘Mayhem’.

El espectáculo se estructuró en cinco actos y un final apoteósico, cada uno representando diferentes facetas de la carrera y personalidad de Gaga. Con coreografías dirigidas por Parris Goebel y una puesta en escena que transformó el escenario principal en un teatro de ópera gótica, Gaga llevó a sus fans por un viaje emocional y visual que exploró tanto los aspectos luminosos como oscuros de su trayectoria artística.

Un manifiesto sobre el caos personal  

La noche comenzó con un mensaje pregrabado en el que dos versiones de Gaga, una de rojo y otra de blanco, anunciaron: “Esta es la manifestación del caos”. Este preludio dio paso al primer acto, titulado ‘Of Velvet and Vice’, donde Gaga apareció de negro para interpretar ‘Bloody Mary’, un tema rescatado de su álbum ‘Born This Way’ (2011). A partir de ahí, la artista alternó entre clásicos como ‘Judas’ y ‘Poker Face’, junto a nuevos temas como ‘Abracadabra’ y ‘Garden of Eden’, pertenecientes a ‘Mayhem’. Uno de los momentos más impactantes fue su interpretación teatral de ‘Poker Face’, donde Gaga simuló una partida de ajedrez contra una versión pasada de sí misma, ganando simbólicamente el enfrentamiento.

Este primer acto marcó el tono del espectáculo con una exploración profunda sobre cómo las diferentes etapas de su vida y de su carrera han moldeado a la artista que es hoy en día. Como ella misma declaró durante el show: “Cada versión de mí sigue viva dentro de mí, aunque algunas hayan sido dejadas atrás”.

Un sueño gótico lleno de simbolismo  

El segundo acto, ‘And She Fell Into a Gothic Dream’, llevó a los asistentes a un universo más oscuro. Aquí, Gaga emergió desde un montículo rodeada por esqueletos mientras interpretaba ‘Perfect Celebrity’. Este acto incluyó una versión desgarradora y minimalista de ‘Paparazzi’, donde Gaga reflexionó sobre la relación entre los artistas y sus fans: “A veces siento que entré en un sueño cuando tenía 20 años… ¿y si no quiero despertar porque temo que ustedes no estén allí?”. Este momento fue uno de los más emotivos del espectáculo, destacando el impacto psicológico que puede tener la fama.

El diseño escénico también jugó un papel crucial en este acto, el escenario se transformó en una especie de castillo medieval que parecía albergar una fiesta demoníaca, reforzando el concepto del caos personal que introdujo durante todo el show.

La pesadilla y el renacimiento  

En el tercer acto, titulado ‘The Beautiful Nightmare That Knows Her Name’, Gaga se sumergió aún más en los temas oscuros con canciones como ‘Killah’ (junto a Gesaffelstein) y ‘Zombieboy’. Esta parte del show exploró las luchas internas del artista frente a las expectativas externas, culminando con una interpretación electrizante de ‘Die With a Smile’, su colaboración con Bruno Mars.

El cuarto acto, ‘To Wake Her Is To Lose Her’, marcó un giro hacia la luz. Aquí, Gaga regresó a su imagen actual para interpretar himnos como ‘Born This Way’, acompañada por fuegos artificiales. Antes del tema, Gaga compartió con el público: “Eres quien decides ser, siempre lo serás”, un mensaje que pretende la aceptación de todas las facetas del pasado mientras se avanza hacia el futuro.

Un final IMPACTANTE

El cierre del show fue impactante, en el acto, que se titulaba ‘Finale: Eternal Aria of the Monster Heart’, Gaga apareció como un ángel resucitado para interpretar una versión de ‘Bad Romance’. Las pantallas mostraron el mensaje: “Somos monstruos, y los monstruos nunca mueren”, reafirmando la conexión entre Gaga y sus fans, conocidos como Little Monsters.

Antes del gran final, Gaga regaló un momento íntimo al público con canciones como ‘Shallow’ y ‘Vanish Into You’, caminando entre los asistentes y cantando directamente para ellos. Su capacidad para combinar lo grandioso con lo personal dejó claro por qué sigue siendo una figura única en la música.

Esta actuación será recordada como una de las mejores de la historia del festival y abre la nueva etapa de Lady Gaga en la que todos nos preguntamos si los shows de su tour tendrán la energía y vistosidad del que se vivió el pasado viernes en Coachella.

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