El debate interno de Leire Martínez ante lo que muestra o no en redes y la sexualización de las mujeres cantantes por parte de la industria: "A mí, eso me genera mucha bronca conmigo misma"
Leire Martínez moderaba, el pasado viernes, un espacio de diálogo alrededor de la figura femenina dentro de la música y se sinceraba sobre el tema de la sexualización, más que evidente, dentro de la industria

Leire Martínez en Sony Music
Madrid - Publicado el - Actualizado
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El pasado viernes, Leire Martínez acudía, en la sede de Sony Music, a un debate alrededor del que mostrar las fortalezas y debilidades de la mujer dentro de la industria. 'Braak the noise', era la expresión que ella misma empleaba antes de dar paso a esas compañeras que iban a contar sus experiencias. Una "iniciativa", porque no le gustaba hablar de "evento" por el cariz de ese espacio para compartir. Vicco, Ainoa Buitrago, Alice Wonder, Zahara y Aldhara, eran esas artistas que, entre otras cosas, hablaban de la imagen que se proyecta y la sexualización a la que sigue sometida la mujer dentro de ese universo artístico.
Y, más allá de la crítica de Alice porque, en los videoclips que se estaban proyectando en la sala las chicas salían ligeras de ropa y sugerentes o de animar a Ainoa Buitrago a que vaya en chándal, si es como se siente realmente a gusto, la propia Leire compartía una de esas angustias existenciales que provoca el querer estar presente, pero sin traicionar los principios y valores de una.
"Yo tengo unas tetas estupendas, pero me apetece enseñarlas solo si quiero. No sé cómo decirte", era la tesis, rotunda, que ponía en el centro del debate en esa mañana. Era, apenas, el aperitivo de una reflexión muy necesaria alrededor de esa especie de cosificación y cómo, desde nuestros movimientos en redes, podemos favorecerlo más o menos. Aunque, antes, regalaba una disertación sobre el cambio físico y la percepción del mismo: "Y soy muy consciente de que e tampoco tengo ya 27 años, donde todo estaba en su sitio perfecto. De pronto, mis cánones de belleza han cambiado. O sea, mi cuerpo ha cambiado, lo que la gente ve de mí ha cambiado y, de pronto, en ciertos aspectos, te ves como fuera de ciertos circuitos.
Era en ese momento en el que se lanzaba a la disertación sobre el universo digital, ejecutor de una cierta tiranía de lo estético: "Tienes muy claro que, cuando posteas cosas, sabes que el alcance va a ser mayor o menor en función de cómo sea la foto que publicas. Y, a mí, eso me genera mucha bronca conmigo misma". Con total sinceridad y en búsqueda del respaldo de sus compañeras: "No sé si vosotras lo vivís igual, pero a mí me genera esta cosa de, por un lado, sentir la pertenencia y decir: 'Bueno, quiero seguir estando, pero, ¿a qué precio? Y de qué manera, porque va muy de la mano de la libertad de la que hablábamos. ¿Soy yo realmente libre para decidir? Porque entonces, igual, si decido esto me quedo fuera o si no...". Ahí lo dejaba esta mujer que se encuentra girando con su primer disco en solitario, 'Historias de aquella niña': Madrid y Bilbao ya han disfrutado de un 'show' que, este 15 de marzo, tendrá su próxima parada, en Barcelona -y con algunas entradas aún disponibles-.
No es la industria, es la sociedad
Ainoa Buitrago expresaba su punto de vista alrededor de lo que había planteado la donostiarra: "Es que, al final, yo creo que, más que industria, es un sistema obviamente patriarcal y un sistema capitalista. En el momento en el que nosotras, las mujeres de todo el mundo, en cualquier ámbito, vende más que tú te sexualices. Yo siempre como que he tenido esta dualidad dentro del feminismo de decir, o sea, nos sexualizamos porque queremos y lo defendemos porque queremos o no sexualizamos y nos validamos porque tenemos una una socialización patriarcal".
"Es un tema que va muchísimo más allá de industria y que creo que es una reflexión que tenemos que hacer todas y todos, sobre todo, de lo que consumimos y de cómo nos exponemos", subrayaba su mensaje.


