David Roberts, el verdadero guardaespaldas de Whitney Houston, relata la relación real entre ellos y se lamenta: “Nadie pudo salvarla”
En ‘Protecting Whitney’, David Roberts narra esos años como guardaespaldas de la estrella, pero nos centramos en unas declaraciones clarificadoras sobre el desenlace de su vida

David Roberts, guardaespaldas de Whitney Houston, lanza un revelador libro sobre la artista
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Sobre las leyendas de la música nunca dejan de salir informaciones y material, por muchos años que lleven estando muertas. Esta sentencia se hace, aún más cierta, si ese mito no es otra que la mismísima Whitney Houston. Han pasado más de 13 años desde que supiéramos que una de las voces más portentosas que jamás haya dado esta parcela artística jamás volvería a sonar en vivo.
Alrededor de Whitney se han hecho películas, se han levantado musicales y se han escrito libros en los que se ha dado voz a ese entorno tan íntimo y cercano que conocía cada uno de los pormenores de la estrella de temas tan icónicos en el imaginario mundial como ‘Where do broken hearts go’ o ‘I will always love you’. Justamente sobre una de estas obras es en lo que vamos a detenernos ahora.
No es directamente sobre ella, sino que estamos ante esa autobiografía que, a principios de este año, lanzaba David Roberts, quien fuera el guardaespaldas personal de Whitney. Hablamos de ese que se encargó de su seguridad en la vida real, no de la película que ella misma protagonizó en 1992 al lado de Kevin Costner y a la que puso banda sonora. Aunque claro, el título ya era más que revelador y un cebo para picar en él: ‘Protecting Whitney'.

Whitney Houston y Kevin Costner en una imagen de la película 'El guardaespaldas'
En este ‘Protegiendo a Whitney’, que es ni más ni menos la traducción del título del libro, David confiesa su amor por una mujer con la que, realmente, no tuvo nada y, a la vez, se lamenta de no haber sido capaz de frenar esos pensamientos que llevaron a que Houston llevara a su vida a un desenlace prematuro y trágico.
Los detalles sacados de su relación real
Para contextualizar, David, exoficial de policía, fue quien se encargó de la seguridad privada de la estrella entre 1988 y 1995, y, por qué no recordarlo, aquel hombre en quien se inspiraron para dar forma al guion de la mencionada ficción cinematográfica en la que había licencias tales como que nunca hubo una relación sentimental entre ellos. Era en una entrevista en ‘Daily Mail’ donde así lo aseguraba el propio Roberts quien, sí reconocía, hubo un momento en el que los sentimientos que tenía hacia ella le hicieron plantearse dejar de lado su carrera profesional para lanzarse a los cantos del amor.
“Como guardaespaldas, yo estaba centrado en mantener a mi cliente segura. Si cruzaba la línea de lo profesional, perdía el foco y eso se podía convertir en algo peligroso para la persona que estaba protegiendo, que es lo que sucede la película. El personaje de Costner se enamora de su jefa, cruza la línea y pierde su objetivo”, explicaba hace unos meses, como parte de los actos promocionales de la autobiografía, con toda la claridad que necesitaba la exposición de estas ideas.

Portada del libro 'Protegiendo a Whitney'
Y ahonda en detalles que son, completamente, biográficos en esa película dirigida por Mick Jackson: “Gran parte de lo que contenía la película, ella y yo lo vivimos de verdad. Por ejemplo, cuando Rachel Marron, el personaje de Whitney, se agarraba a la camiseta del guardaespaldas para huir de las multitudes. Además, Rachel Marron era el nombre que usábamos para reservar habitaciones de hotel”.
El lamento del guardaespaldas
En cuanto al plano personal, la recordaba con unas palabras cargadas de cariño: “Ella era amable, educada y hermosa, pero también tímida e introvertida, lo que hacía muy preocupante la existencia de sus acosadores. Entre ellos, uno con experiencia militar, que soñaba con llevarla a ella y a sus hijos imaginarios 'al cielo'”. Con Bobby Brown -la historia llena de polémicas, de rincones oscuros y de abusos da para capítulo largo aparte- era menos benévolo, como también con algunas de esas personas que la rodearon y que no le hicieron ningún bien, ya que “contribuyeron a su declive emocional”. Ese que llevó al desenlace sobre el que nunca hubiésemos querido tener que informar.

Whitney Houston con Bobby Brown, uno de los responsables de su declive emocional
Con mucha contundencia, David sentenciaba: “Su mayor abuso vino de la propia industria. Ella tenía la obligación de hacer ganar dinero a la gente y nadie le ayudó, porque estaban motivados por su avaricia”. Y llegaba ese momento en el que se lamentaba por no haber sabido estar a la altura de las circunstancias para evitar un desenlace que, desde hacía años, parecía ser la crónica de una muerte anunciaba: “Ella necesitaba ayuda y no la recibió por codicia. A mí me contrataron para protegerla. Pero no pude protegerla de sí misma”.

