La tortilla de patatas individual perfecta
Cada 9 de marzo se celebra el día mundial de la tortilla de patatas, uno de los clásicos 'typical spanish'

Madrid - Publicado el
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La tortilla de patata es ese clásico del recetario español que ha pasado de generación en generación y que forma parte de los aperitivos, las comidas y cenas, o para llevar de picnic, en la fiambrera. Doradita por fuera, jugosa por dentro, muy simple, pero llena de sabor, es uno de esos platos que se ha ganado el apelativo de 'difícil de hacer' y en realidad no lo es, solo necesitamos saber algunos truquitos muy sencillos.
EL SECRETO ESTÁ EN LA BASE
Las patatas: el secreto de una buena tortilla es elegir unas buenas patatas, para empezar. Y cuando digo buenas, me refiero a que estén firmes, que no estén pochas, vamos... En cuanto al tipo de patata, van muy bien las mona lisa, aunque las que uso siempre son las patatas nuevas, que se recogen antes de que estén muy maduras. Por eso están muy frescas y quedan muy jugosas.
Los huevos: deben ser frescos y de buena calidad, sin importar si son blancos o morenos. Fíjate en la fecha de caducidad y revisa que la cáscara esté limpia y sin grietas. Por cierto, los huevos nunca se lavan.

tortilla con cebolla ¿sí o no?
Hacer una tortilla de patatas con cebolla es cuestión de gustos pero, si la eliges 'con', lo más habitual es usar cebolla blanca o cebolla dulce. Si la pochas despacito, endulzará la tortilla y le dará jugosidad, pero si la fríes rápido y se te quema, tendrá sabor amargo.
el grosor de la tortilla
Hay tortillas para todos los gustos: esas enormes y gorditas, que quedan jugosas por dentro, o las más finitas, que se cuajan rápido y son fáciles de cortar y servir. Hoy vamos a preparar esta última, que lleva menos tiempo y además, está deliciosa. Como en todas partes, las abuelas siempre tienen sus truquitos y la mía hacía una tortilla de patatas con cebolla muy finita, que estaba lista, en un plis plas.
la receta de la 'yaya carmeta'
La tortilla que hacía mi abuela era solo para una persona, por lo que solo necesitaba una patata mediana, un poquito de cebolla y uno o dos huevos como mucho. Ponía aceite de oliva en una sartén y cortaba las patatas en cuadraditos pequeños. Luego añadía un poco de cebolla en juliana y un poquito de sal, y freía todo a fuego fuerte, removiendo de vez en cuando, hasta que las patatas y la cebolla estaban doradas. Así de rápido y fácil.
Después, quitaba el aceite de la sartén, batía uno o dos huevos y los echaba directamente allí, sin más complicaciones. Le daba la vuelta con un plato, por un lado y por el otro y ya estaba lista: una tortilla muy finita, doradita por fuera y lista para comer, al momento.
En casa, la preparamos de todas las maneras: gordita, mediana, unas veces con cebolla, otras sin... Pero, hay días en los que se nos antoja la tortilla de patatas de la 'yaya Carmeta'. Y, aunque no nos queda exactamente como a ella, porque todas las abuelas le dan su toque especial, no nos queda mal del todo y es una buena forma de recordarla.


