Nubes o marsmallows: la chuche de tu infancia que puedes hacer en casa
Las nubes o marshmallow son una de las golosinas más populares del mundo que nunca pasan de moda

Madrid - Publicado el
2 min lectura
Una bolsita de golosinas de las de toda la vida siempre lleva alguna esponjita rosa y blanca: las nubes o marshmallows. Pero más allá de ser una de las chuches más famosas, tienen su propia historia…
Origen de las nubes dulces
El nombre 'marshmallow' proviene de la planta del malvavisco, cuya raíz se utilizaba antiguamente con fines medicinales. Con el tiempo, esa raíz se suavizó y se le añadió miel, convirtiéndose en una golosina que tomaban los nobles y personas de la realeza.
Con el paso de los años, la receta evolucionó: se empezó a usar gelatina en lugar del extracto de la raíz, consiguiendo así las nubes suaves y esponjosas que todos conocemos y que nunca faltan en una bolsitas de cumpleaños.
En el cine, las vemos en películas de aventuras y campamentos: se pinchan en un palo y se asan al fuego y es que al tostarlas, el azúcar que lleva por fuera se carameliza y se derrite dándole un toque muy rico. Cuando éramos pequeños, algunos las quemábamos con un mechero, y otros las congelaban para comerlas frías y duritas.

Familia asando nubes dulces o marshmallows
Curiosidades que quizá no conocías de las nubes
- Son casi todo aire: La textura esponjosa se consigue batiendo y dándole mucho aire a la mezcla, hasta conseguir que esté 'ligero como una nube', de ahí su nombre. Curiosamente, en algunos sitios las llaman jamones, por su forma y tamaño.
- Existen marshmallows gigantes que se hacen especialmente para ferias: nubes enormes de medio metro o más de largo que se pueden comer, o usar como decoración.
- Mininubes: También las hay en versión mini. Unas 'nubecitas' que se ponen de acompañamiento para echarle a una taza de chocolate calentito, o batidos... echas un puñadito y se van derritiendo.

Mini marshmallows en una taza
Cómo hacer marshmallows caseros
Hacer nubes en casa es más sencillo de lo que parece, aunque requiere un poquito de paciencia. Con unos pocos ingredientes básicos y algo de tiempo para dejar que la mezcla repose, puedes conseguir esas nubes suaves y esponjosas que todos conocemos.
INGREDIENTES:
- 10 g de gelatina neutra en polvo
- 60 ml de agua para hidratar la gelatina
- 60 ml de agua para hacer el almíbar
- 200 g de azúcar
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- Azúcar glas
PREPARACIÓN:
El primer paso es hidratar la gelatina en un bol con 60 ml de agua fría (nunca caliente) y dejarla reposar 10 minutos. Cuando notes que está blandita ya la tienes lista para añadírsela al almíbar.
La proporción del almíbar siempre suele ser de 1 parte de agua por 3 partes de azúcar. Calienta 200 g de azúcar con 60 ml de agua hasta que se disuelva por completo, sin que llegue a hervir. Luego, vé añade poco a poco el almíbar caliente a la gelatina hidratada y vé batiendo la mezcla, hasta que se vuelva espesa y esponjosa.
Añade una cucharadita de esencia de vainilla, mezcla y vuelca todo en una molde previamente engrasada con azúcar glas. Deja reposar cuatro horas mínimo, si es más tiempo mejor... Cuando veas que está firme compacta, corta en cuadraditos o o usa corta pastas de estrellas, corazones, círculos y ya tienes tus nubes caseras! Quedan deliciosas. Prueba a hacerlas con tus peques y ya me contarás...

