La vida desconocida de Carlos Sobera: su fracaso televisivo, su gran amor y el teatro que casi le arruina

Repasamos los aspectos más desconocidos de la vida privada del persentador más queirdo, Carlos Sobera
Carlos Sobera y su vida privada más desconocida

 

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Carlos Sobera en un habitual de la parrilla televisiva. Además de ganarse el cariño de todos los espectadores, tiene algo especial. Y es que su naturalidad y sus icónicos movimientos de cejas nos han cautivado a todos. Un presentador del que es muy difícil escuchar alguna crítica o algo malo sobre él en las redes sociales o compañeros.

Cercano, natural y siempre con una sonrisa, el vasco vive uno de los mejores momentos profesionales de su carrera, a pesar de los más de 20 años que lleva en el mundo de la televisión. Es uno de los presentadores estrellas de Mediaset, un grupo que ha apostado numerosamente por él, incluyéndolo como presentador principal para presentar las campanadas.​

Ahora, es una de las caras más visibles del grupo presentando 'First Dates' y todos los programas que se derivan del dating. Además tiene un programa propio de carácter humano en Telecinco, 'Volverte a ver'. Como última cima escalada en televisión, se ha convertido en uno de los tres presentadores de 'Supervivientes' junto a Jorge Javier Vázquez y Jordi González, un puesto que le ha generado aparecer muchas más horas en televisión y elevar su papel dentro de la cadena casi al nivel del presentador de 'Sálvame'.

Detrás de este exitoso camino, ha habido subidas y bajadas, una bonita historia de amor, problemas de salud, y una pasión innegable por el teatro. Hace unos meses podíamos conocer mucho mejor al presentador vasco gracias a su paso por el programa de Bertín Osborne, 'Mi casa es la tuya'. Sin embargo hay muchos aspectos de la vida de Sobera que no se pusieron encima de la mesa.

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​Los primeros años, la universidad  y su primer fracaso en televisión​

Carlos Sobera nació en su casa de Barakaldo un 11 de agosto de 1960, hace 59 años. Su familia de origen humilde procedía del norte de Burgos, y mientras que su madre siempre se dedicó al cuidado del hogar y de los hijos, su padre lo hacía como electricista. Lejos de lo habitual en esa época, el presentador es el menor de dos hermanos, aunque ha confesado que de pequeño siempre estaba discutiendo con su hermana mayor. A pesar de nacer en Barakaldo y pasar gran parte de su vida en el País Vasco, Sobera ha admitido en varias ocasiones no saber hablar muy bien el euskera ya que en su casa no se lo enseñaron nunca, y ya de mayor le costaba mucha dificultad aprenderlo, lo que le provocó no poder actuar como actor en la televisión pública del Euskadi (ETB).​

Su amor por las artes escénicas le viene del cine de John Wayne, a quien imitaba durante horas en su habitación después de ver sus películas de oeste: "Mi vocación era ser actor. Con 9 años me presentaba a todas las obras de teatro que hacían los curas. Cuando acabé la carrera me entró una crisis. En los 80 solo había una cadena y era muy difícil trabajar ahí. No veía la televisión como una oportunidad de trabajo y me pregunté: ¿qué hago?".​

A pesar de tener claro su amor por el teatro, su padre no le dejó marcharse a Madrid a probar suerte sin tener antes una carrera, es por eso que Sobera se licenció en Derecho por la Universidad de Deusto. Durante sus años de universidad ya se inició en el mundo de teatro con la compañía que fundó el mismo, 'La Espuela'.​​

Desde la universidad, Sobera fundó el grupo de teatro de la Universidad Pública del País Vasco. Esto le sirvió como trampolín para trabajar escribiendo guiones para 'Boulevard', un programa presentado por Anne Igartiburu de ETB. Así se inició en televisión, llegándole la oportunidad de tener su propio programa diario, 'Arde la tarde'. Este programa fue un fracaso y solo duró un mes y medio, y suposo un mazazo para Sobera, que creyó que su carrera en televisión había quedado "enterrada" tras este fracaso.​​

¿Quién quiere ser millonario?, y el éxito en televisión de Sobera​

Como actor, su gran oportunidad llegó en la serie 'Al salir de clase', donde se convirtió en un personaje habitual interpretando el papel de un profesor. Mítica es su escena del 'casi beso' con Elsa Pataky, de la que ya se han cumplido 20 años. En ese momento Carlos tuvo que tomar una decisión que cambiaría su vida, dejó su puesto como profesor para centrarse en la actuación y la televisión: "Me di cuenta que no eran compatibles y que tampoco era serio ser profesor mientras salía en una serie como 'Al salir de clase'.​

Cuando la serie acabó, Sobera se quedó sin trabajo y se presentó a todos los castings posibles para poder trabajar, haciendo todo lo que estuviera en su mano para ello: "Recuerdo un casting de ‘El juego de la oca’. Todas eran chicas y la directora de casting me dijo que si me pidieran que me desnudara lo haría. Les dije: ‘Cuidado, soy de Bilbao, puedo desnudarme pero no me hago responsable de lo que pueda pasar’. Y me desnudé", confesaba Bertín entre risas.​

Carlos Sobera como presentador de Quien quiere ser millonario

 

Un día una llamada cambió su vida, Telecinco preparaba su nuevo concurso '50x15', y decidieron contar con Sobera para este proyecto. Como todo el mundo sabe este programa se convirtió en un auténtico éxito y su presentador en todo un icono que todo el mundo a día de hoy recuerda. Su forma de tratar a los concursantes, de darle tensión a cada pregunta, sus ataques de risa, y sus inconfundibles movimientos de cejas lo convirtieron en todo un fenómeno de la televisión. Este programa lo convirtió en uno de los grandes presentadores de la televisión, ganando muchos reconocimientos públicos, tanto en Telecinco como el paso del concurso a Antena 3 bajo el nombre de '¿Quién quiere ser millonario?'. "Era un programa muy sencillo, con un plano al concursante, otro al presentador y otro general. Así que se me ocurrió hacerlo así, para hacer dudar al presentador. Aún me paran por la calle y me dicen que saben hacerlo. Solo saben levantar una ceja, yo sé hacerlo con las dos", afirmaba sobre su famoso movimiento de cejas. ​

A partir de ahí Sobera ha vivido una carrera dentro del mundo de la televisión que ha ido creciendo en numerosas cadenas. Regresó a ETB para presentar con éxito 'Date el bote', también pasó por TVE, en Antena 3 presentó 'Atrapa un millón', y ahora en Telecinco acumula éxito tras éxito.

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​Su vida personal, su gran amor y los duros problemas de salud

Sobera ha pasado por el altar en dos ocasiones. La primera ocasión en 1994 con la farmacéutica Elena Casado, de quien se separó en 2002. También tuvo un romance con la modelo Elena Nieto. Finalmente encontraba en el amor en su propio trabajo. 

En 2004 conocía a Patricia Santamarina, que trabajaba como productora de Valerio Lazarov en el mismo proyecto que Sobera. Ella ha confesado en muchas ocasiones que la primera vez no soportaba a Sobera que incluso le llegó a quitar una casa (sin maldad) que tenía pensado comprar. "Yo me enamoré desde el primer momento que la vi y ella decía eso, pero nunca la creí. La primera vez que Patricia y yo dormimos juntos le pregunté: ‘¿Qué te gusta más, los incas, los mayas o los aztecas?’. Se quedó flipada, al día siguiente se compró un libro de los maya. Por eso, nos casamos en México por el rito maya", confesaba sobre la mujer de su vida. 

Lleva 16 años casado, fruto de ello tiene una hija llamada Natalia. Además trata como hija propia a Arianna Aragón, la hija de Patricia fruto de su matrimonio anterior con Rody Aragón, quien formase parte de 'los Payasos de la Tele'.​​​

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​ ​A pesar de una vida de romanticismo y de éxito laboral, tanto Sobera como su mujer han sufrido en los últimos años graves problemas de salud que les ha costado más de un susto. En el caso de Patricia Santamarina, sufría un derrame cerebral a principios de 2019 que inclusó le llevó a la UCI: "Ahora está muy bien. Tuvo un susto importante el 4 de febrero. Patricia tuvo un derrame provocado por un cavernoma y tuvo que ser ingresada de urgencia. Tengo 58 años y ya he vivido un poquito, te das cuenta muchas veces que la vida hay que vivirla de una manera intensa y en cada momento, porque nunca sabes lo que te puede pasar al día siguiente", reflexionaba tras un este susto. 

Pero no solo su mujer ha pasado por momentos difíciles debido a problemas de salud, el propio Carlos ha sufrido los achaques de una diabetes. En octubre de 2011 le detectaban una diabetes del tipo 2 en un chequeo rutinario. Este descubrimiento provocó un cambio sustantivo en su vida, ya que tuvo que cambiar varios hábitos en la alimentación y también ejercicio diario. A pesar de todas las precauciones, Sobera no pudo evitar tener que pasar por quirófano: "Tuve un principio de gangrena y pude morir. Fue un susto terrible. Una fístula se me infectó y se me complicó por mi diabetes. Si la bacteria entraba en la sangre podía morir. A mi mujer le dijeron que estuviera preparada para todo", confesaba de lo duro que había sido ese episodio.

El teatro, un amor que casi arruina a la pareja

El teatro siempre ha sido uno de los amores principales de Carlos Sobera. A pesar del éxito como presentador en televisión la actuación siempre ha estado muy presente en la vida de Carlos que ha recorrido el país representando diferentes obras de teatro y teniendo su propia productora. En 2016, el de Barakaldo adquiría el Teatro Reina Victoria este inmueble, situado a pocos metros de la Puerta del Sol por 7 millones de euros. Lo hacía a través de Arequipa Producciones, sociedad que comparte con su esposa Patricia.

Carlos Sobera y el teatro que casi le arruina

 

Sin embargo, tras años de pérdidas, y con una necesidad de restauración bastante importante, Sobera se veía obligado a vender el teatro a la sociedad Pescaderías Coruñesas, propiedad del restaurador Evaristo García Gómez y de sus hijos, en 2018 por 9,4 millones de euros. A pesar de no ser el propietario del teatro, el propietario actual dejó la gestión del mismo al presentador: "Vendí la propiedad del inmueble pero la gestión del negocio la seguimos llevando desde la empresa. Somos inquilinos del nuevo propietario. Allí tenemos personal muy preparado porque a mí el trabajo me supera con creces.

"Pagué 6 millones cuatrocientos mil euros, más o menos. Había que pagar una hipoteca porque yo no tengo esa cantidad de dinero. Teniendo que pagar la hipoteca la rentabilidad del teatro baja muchísimo. Del Ayuntamiento me reclamaban muchas mejoras en el teatro que no se habían realizado en sus cien años de historia. Es mucho más cómodo pagar una renta que es prácticamente la mitad de lo que tendría que haber pagado con la propiedad del teatro", explicaba en una entrevista para Jaleos.​​​​​

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