Si te tragas un chicle se te quedará pegado en las tripas… Mitos y curiosidades sobre el chicle en su día mundial

Hoy 13 de enero, se celebra el día del chicle

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Ruth Medina

Madrid - Publicado el - Actualizado

2 min lectura

Puede que ahora mismo estés masticando un chicle o lleves un paquete en el bolso, la mochila o en algún bolsillo. El chicle, esa goma pegajosa que nos acompaña desde la infancia, tiene mucha historia detrás. 

¿Hay alguien que no haya masticado un chicle en su vida? Es probable, pero también difícil porque, aunque el chicle existe desde hace siglos. Los antiguos mayas ya mascaban una resina natural que extraían del árbol del chicozapote. Eso sí, era algo diferente a lo que conocemos en la actualidad, ya que no era dulce ni era de colores, pero tenía la misma función: masticar por gusto. Fue a finales del siglo XIX cuando llegó el chicle industrial y, desde entonces, no ha dejado de evolucionar.

sabores para todos los gustos

Ya sabes lo que dicen: para gustos, los colores y los sabores. En el caso del chicle, pasa lo mismo:  los hay clásicos de fresa, regaliz, hierbabuena sandía, o melón. ¿Quién no se acuerda de los melones de chicle

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Melones de chicle

Pero de todos esto sabores, hay uno que gana por goleada: el chicle de menta, el preferido en todo el mundo porque refresca, no empalaga y deja sensación de boca limpia. 

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Chicles de menta

Para los más atrevidos, hay también una amplia oferta: desde chicles con sabor a bacon, wasabi, pizza, pepinillo, café e incluso chile picante... Y cada vez más, por un tema de nostalgia, recurrimos a buscar en tiendas especializadas, sabores perdidos de nuestra infancia.

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Paquete de chicles de sabores antiguo

Y si hablamos de nostalgia, las máquinas de chicle también lo son. Aquellas máquinas, en las que metías una moneda, girabas la rueda y te salía una bolita de chicle sorpresa, se han convertido en uno de los objetos vintage preferidos y que, a día de hoy podemos ver en algunos establecimientos.

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Máquinas de chicle

el chicle en los Récords Guinness

El chicle también tiene su hueco en el Libro Guinness de los Récords. El más famoso es el de la burbuja más grande de chicle, conseguido por un estadounidense llamado Chad Fell, que en 2004. logró hacer una pompa de chicle de 50,8 centímetros de diámetro usando tres chicles y sin usar las manos, solo con la boca.

Chad Fell, ganador del récord Guiness en 2004

la solución para los chicles pegados

Puede que intentes hacer una pompa y acabe explotándote en la cara, o lo que es peor: en la ropa ¡o en el pelo...! Si te pasa esto y terminas con un chicle pegado en la ropa, no desesperes:  mete la prenda en el congelador y, una vez que el chicle esté bien endurecido, quítalo con paciencia, hasta que salga por completo.

Si lo que te pasa es que, sin querer, el chicle ha terminado en un mechón de pelo, lo primero, calma: no hace falta cortar, como nos hicieron a algunos cuando éramos niños. Solo necesitas aceite,  un poco de acondicionador o crema hidratante, para que vaya perdiendo adherencia y salga sin dramas, ni cortes de pelo innecesarios... 

Y, por cierto... los chicles no se quedan pegados en las tripas.