Samantha Vallejo-Nágera y el proceso de asimilar el síndrome de Down de Roscón, su hijo: "Se quedó en el hospital cuando nació y me fui encantada a mi casa"
La chef remarca que el nacimiento de su hijo fue todo un regalo y que "es mucho más afortunada desde que tiene a Roscón"
Samantha Vallejo-Nágera y su hijo Roscón en redes sociales
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Samantha Vallejo-Nágera ha encontrado en su fama un altavoz para hablar sobre el síndrome de Down, condición de su hijo Roscón. Durante su entrevista exclusiva en familia para la revista '¡HOLA!', con motivo del 18 cumpleaños del joven, ya explicaba que "la gente viene a verte al hospital como si fuera un tanatorio en vez de un hospital, pero no tuvo nunca miedo". Ahora ha reiterado esta información, queriendo concienciar a la población de que "esto es un premio" y quitando los prejuicios a golpe de experiencia. En un encuentro con Vicky Martín-Berrocal para el pódcast 'A solas con' ampliaba su historia.
"la vida sin filtros"
"Esa habitación del hospital del Rosario parecía un tanatorio en vez de un paritorio. Lo ves como un drama, te llevas un susto". El primer momento fue todo un choque de realidad, dejando a Samantha en un limbo que tardó 15 días en superar. Ella explica incluso que el momento inmediato del posparto le supuso un golpe que le sorprendió: "Mucha gente tarda más y mucha gente tarda menos. Yo tuve un proceso un poco de rechazo que es muy normal. De hecho, se quedó en el hospital cuando nació porque tenía la bilirrubina alta y me fui encantada a mi casa".
Reconoce que "al final es un niño normal, un poquito más lento para una cosa, para otras muy espabilado", pero igual de maravilloso que el resto. Roscón se diferencia de sus hermanos en muchas otras cosas, como "las llamadas a las cinco de la tarde, que eso no lo hacen": "Es que creo que es hasta chapado a la antigua. Es alucinante cómo celebran todo, la vida sin filtros y sin estar cohibida por el dinero".
"¿crees que no te va a tocar?"
En su tiempo siendo madre de Roscón ha intentado ayudar a otras mamás cuando nacen estos niños, porque "lo normal es que tengamos rechazo y lo normal es que a estos niños al principio nadie los quiere". Vallejo-Nágera lleva una máxima en su vida, la de "¿cómo podemos hacer para que la sociedad cambie y que la gente se dé cuenta que esto es un premio?".
"Es muy complicado, es una cosa en la que yo trabajo. Me meto en la cama pensando en esto. Yo soy mucho más afortunada desde que tengo a Roscón. En general, soy mejor persona, he tenido más suerte en la vida. Me ha hecho conocer un montón de cosas que no conocía antes y que he visto que son maravillosas. La discapacidad acerca a gente increíble". La chef plantea que "si crees que no te va a tocar, estas cosas tocan, pero no pasa nada".
Terminaba con un alegato para aquellos que tienen miedo por si les toca atravesar una situación parecida, tranquilizando a esas mamás que pasan por el rechazo inicial: "Yo tengo la fortuna de tener un niño con síndrome de Down, aunque creo que es una de las discapacidades más llevaderas. Son personas totalmente autónomas hoy en día. Roscón ahora tiene 18 años, es una persona totalmente autónoma, se va solo al parque con un amigo, tiene su móvil, que me tiene frita con el móvil... Nuestra casa es muchísimo más divertida por roscón, pero es verdad que el nacimiento, ese día del hospital, esa noticia del médico, siempre crees que el médico te lo ha dicho mal, que la enfermera te lo ha dicho mal, que la matrona es imbécil, no son cosas que pasan". Porque tener a Rosón en su vida "es como una batería del iPhone que está supercargada, que está siempre en casa, es que es genial".