El relato de Manuel Carrasco sobre la dureza de su infancia por el arriesgado trabajo de su padre: "No se me olvidará nunca los lamentos de esas mujeres en el silencio de la noche"
Manuel Carrasco abre la caja de los recuerdos de su complicada infancia en 'Lo de Évole' y narra cómo era cada vez que su padre se marchaba al mar a trabajar
Manuel Carrasco y el desgarrador relato de su infancia en medio de un barrio humilde
Publicado el
2 min lectura
Este domingo, Manuel Carrasco se convertía en el protagonista de la primera entrega de 'Lo de Évole' este 2026. Inicio de temporada por todo lo alto, con una de las voces en español más importantes de la mejor variedad musical que escuchas en CADENA 100. Un tipo que ha sido capaz de vender un millón de entradas con sus 'shows' y que, el próximo junio, ofrecerá cuatro noches en La Cartuja de Sevilla en una vuelta de tuerca a todo lo que ha hecho hasta ahora en sus directos y como autohomenaje a esos diez años que hace de su primer concierto en un estadio.
No hay dudas de que es una de esas figuras imprescindibles dentro del pop nacional tras más de dos décadas en las que ha habido de todo. Pero él, que proviene de un entorno humilde, ha sabido manejarlo todo con pericia. De hecho, sobre esos orígenes, hablaba en la entrevista que se emitía anoche en el 'prime time' de LaSexta. Se explayaba y contaba las dificultades en medio de las que creció.
"En casa había muy poco, yo me crié en un patio de vecinos, en una habitación los siete, y nos tocó una vivienda de protección oficial", comenzaba su relato antes de dar detalles de cómo fue la transacción para poder hacerse con esa vivienda: "Mi padre pidió fiado a la tienda donde compraba la comida y así compramos el piso, que tenía 60 metros para siete personas. Le dijo: 'No te voy a pagar la compra durante dos meses para dar esta entrada'. Y allí que pudimos ir. Teníamos literas". Manuel se acuerda de los detalles de esos primeros años de su vida que tiene grabados a fuego en la memoria.
Incluidos los que tienen que ver con ese barrio de la onubense Isla Cristina donde creció. "Todo el mundo veníamos de marineros, mariscadores, buscavidas… en los años 80 y 90...", explica antes de lanzar una frase rotunda: "Había de todo allí, la droga que había". Carrasco prosigue con ese relato que nos ayuda a entender cómo fueron los primeros años de su vida: "Vivíamos allí porque no había otra cosa, y con los estudios nosotros siempre decíamos que eso era 'para los hijos de los maestros'"
La dureza del oficio de su padre
El artista, con un velo de tristeza, reconocía que, asumir todo aquello, "era como una derrota anticipada, que yo siempre he intentado luchar contra eso". La escasez familiar les llevaba, además, a pedir ayudas públicas, incluso, para poder subsistir en en sentido más estricto de la palabra: "Nosotros íbamos al comedor del colegio, que también nos subvencionaba el ayuntamiento, porque éramos muchos y era difícil".
Y no era más sencillo ese oficio de su padre, que se echaba al mar, en medio de un barrio en el que se respiraban esas tragedias de cuando un barco era engullido por el agua. "Él estaba unos 20 días fuera de casa, en Marruecos, era una cosa que estaba muy...", se cortaba el cantante antes de poner en valor el papel que tenía su madre en medio de este escenario: "No paraba, llevaba todo para adelante. Se quedaba con cinco en casa. Ella trabajaba en la fresa y siempre ha sido la capitana de la casa. Ella no ha visto una película entera. Estaba inquieta...".
Es entonces cuando lanza el zarpazo emocional en medio del que se instalaba cada día que su padre no estaba en casa: "Yo sufría con el oficio de mi padre muchísimo. Cada cierto tiempo había un naufragio allí y había gente que moría en la mar. En mi bloque murió un hombre y en el de enfrente otro. No se me olvidará nunca los lamentos de esas mujeres de los gritos de dolor en el silencio de la noche, que ni el viento tapaba eso. Tenía miedo de que a mí padre también le pasara".