El recuerdo amargo de Alaska de la figura de su padre y el calvario vivido por ella y su madre: "Se ponía hecho un ogro"

Alaska tiene unos recuerdos poco agradables de esos 12 años que convivió con la figura paterna, Manuel Gara, hasta que se marchó de vuelta a México y abandonó a la cantante y a su madre

Cordon Press

Alaska y el infierno vivido durante los 12 años que convivió con él

Redacción digital

Publicado el

2 min lectura

En los últimos días, hemos podido ver a Alaska en diferentes espacios promocionando el que ya es el nuevo disco de Fangoria. Ese 'La verdad o la imaginación' que, después de diez años sin un trabajo completo y redondo como este, lanzaban a las plataformas digitales el pasado 24 de abril. Numerosas charlas con la prensa a las que ha accedido una de las figuras más relevantes de La Movida madrileña, la cual revolucionó la cultura de los 80 desde la capital, para continuar con ese dibujo que tenemos de ella. Uno al que contribuía el documental 'Alaska Revelada' en el que desmenuzaba, entre otras cosas, la complicada relación que mantuvo con su padre.

Hablamos de Manuel Gara, ese hombre del que se quedó prendada América, la madre de la cantante y sobre el que pronunciaba palabras muy gruesas un auténtico icono de la música nacional: "Yo tenía la imagen de que mi padre era una figura castradora dentro de casa. Yo he visto a mi padre decirle a mi madre decirle quítate esa minifalda o quítate esas pestañas. O cuando estudiábamos el curso de estética salir corriendo para no llegar más tarde de las 21:00 porque se ponía hecho un ogro".

En ese sentido, añadía cómo su abuela ni siquiera se hablaba con él, lo que llevaba a una situación que no era, para nada. agradable. "Esto ya es una tensión en un hogar absoluta", explicaba, en su día, Alaska. Es más, esto llevó a que midiera muy mucho lo que decía y cómo lo decía para no provocar este tipo de escenas que, aún ahora, recuerda estremecida. "Cualquier cosa que pudiera alterar a mi padre, a mi me daba terror porque mi sensación es como de que siempre había tensión. Me siento como de puntillas, como intentando que nada altere ese pequeño equilibrio", eran esas palabras con las que poner sobre la mesa la realidad que se vivía en ese domicilio en el que creció.

Y eso que no tuvo que lidiar con ello demasiado tiempo, puesto que Manuel se marchó, dejando a la niña y a la madre solas, cuando la pequeña tenía 12 años. Recuerdos de una infancia en la que América, a la que adora -y su marido, Mario Vaquerizo, también- y que fue quien la sacó adelante. Manuel no se encontraba a gusto en Madrid e hizo las maletas y se marchó, de regreso, a México.

Aprender a manejar la tensión

¿Cómo recuerda aquella situación una de las voces en castellano más potentes de cuantas te ponemos dentro de la mejor variedad musical de CADENA 100? Es muy clara: "Piensas 'qué bien que esta figura no está en casa' porque desaparece esa tensión. Estoy con mi abuela, que encima es mi cómplice, con mi madre, que es menos cómplice porque tiene que hacer de madre y no hay más tensiones".

Aún iba más allá en sus explicaciones: "Padre es una construcción un poco abstracta porque nunca lo sentí como puedo sentir madre o abuela. Nunca eché de menos, no voy a decir a mi padre, sino la figura del padre. Yo nunca tuve una relación familiar con mi padre que hiciera echarle mucho de menos. La falta de una figura paterna a partir de los 12 años que empieza mi vida, no me ha marcado en absoluto". Además, está convencida de que, de estar presente su padre, jamás habría tenido la libertad de ser quien y como es: "Yo pensé, seguramente, si hubiera estado mi padre, seguramente no hubiera hecho nada de lo hice".