“Me da rabia contarlo”: la broma viral de un joven a su abuela de la que se arrepiente cada día

Esta fue la broma de un nieto a su abuela en el Día de los Santos Inocentes que, lejos de quedar en una anécdota, llegó mucho más lejos de lo imaginado
Tweet viral de @JaimePrimeroR y su abuela
Twitter

Tiempo de lectura: 5’

Como cada 28 de diciembre, hemos vuelto a vivir el Día de los Santos Inocentes, donde las bromas no dejan de ocupar titulares y portadas. Entre las anécdotas más divertidas en este día, en CADENA 100 nos ha llamado la atención lo que le sucedió a un joven con su abuela. Algo tan insólito que no ha tardado en hacerse viral en Twitter. ¡Te contamos todos los detalles!

Una broma que iba "muy en serio"

¿Te gastaron ayer alguna broma y te la creíste? Pues seguro que no has sido la única persona en el mundo, así que no te preocupes porque lo importante son las risas, ¿verdad? Y es que a veces, a los bromistas les sale de lujo la jugada y el resultado puede ser de 'tierra trágame'. Que se lo digan a Jaime, en Twitter @JaimePrimeroR, que casi le da algo. Pero no porque fuese una broma para él, sino porque fue su abuela quien se lo creyó todo. Lo que pasó te va a sorprender.

Como él empezaba relatando en unos tweets: "Todos los 28 de diciembre, sin excepción, yo llamaba a casa de mi abuela para hacerle una broma. Que si era de hacienda para cobrarle por las gallinas, que si un vecino la había acusado de algo y tenía que ir a comisaría, que si había que revisar el butano y pagar un dineral..." Hasta ahí, todo normal. ¿Quién no se ha divertido haciendo esto alguna vez?



Resulta que, aunque la abuela siempre le seguía la corriente a su nieto, una vez ocurrió lo inesperado: ¡Que su abuela se creyó la broma! Tan grande fue la ilusión de esta mujer, que Jaime no pudo hacer otra cosa más que 'hacer realidad' su engaño más piadoso. Porque claro... ¿Cómo le iba a decir a su abuela que todo había sido una inocentada?

La gran ilusión de su abuela

Para ponernos en situación, sucedió lo siguiente: "El marido de mi prima y yo la llamamos fuera del día habitual. Era verano y nosotros ya éramos hombres de pelo en pecho, pero nos apetecía gastarle una broma inocente. -¿Es usted Remedios Tal Cual? -Sí, señor, soy yo. -Mire, soy Jeremías Aguirre, periodista de El Diario Montañés. Queríamos hacer una serie de reportajes sobre abuelos de futbolistas cántabros y hemos pensado que usted es perfecta para empezar. ¿Le interesa? -Ay, qué ilusión".



En ese simple "ay, qué ilusión" el nieto tenía al teléfono a su abuela, muy ilusionada. Pero ilusionada de verdad. Así que, si antes ella quien le seguía el juego a él para hacerle feliz, esta vez fue al contrario. Ahora Jaime tenía que buscar un ingenioso plan para sorprender a su abuela y no quitarle su gran ilusión. ¿Pero cómo podía conseguirlo? Ojo a la idea del nieto.

Como continuaba contando Jaime: "Fue como un "ups, la hemos cagado". Como no sabíamos dar marcha atrás sin hacerle daño, le hicimos una entrevista. Al acabar, nos miramos asustados y nos dijimos "¿y ahora qué hacemos? ¿Tú te acuerdas de lo que dijo? Que esta no es tonta". Bueno, pues nos pusimos manos a la obra".





La entrevista y la llamada del futbolista

Aquí viene lo más gordo: "Plagié una página de El Diario Montañés, le puse una foto de mi abuela con pie de foto y todo y escribí una entrevista con todo lo que nos sonaba que había dicho. Me lo curré muchísimo en una época en la que el Word no era tan sofisticado como lo es hoy. Mi abuela no sabía leer pero eso le había agudizado otros sentidos. Y no, no quería hacerle daño, quería que siguiese ilusionada y presumiera de su entrevista sin que nadie se pudiera reir de ella".

Llamamos a mi primo Iván, el futbolista y le contamos el petate. Él llamó a mi abuela: "Me han llamado unos periodistas, me han pedido una foto tuya. Ya me han contado que te entrevistaron. Caray, abuela, qué suerte. Eso sí (esto se me ocurrió a mí) la entrevista solo saldrá en internet, que tienen mucho sitio que llenar. Pero no te preocupes, dile a Diego, Miguel o Jaime que te la impriman y la ves como si fuera en un periódico. Se la puedes enseñar a quien quieras".





Amigos, con la ilusión no se juega

¡Y todo salió a las mil maravillas! "Allá me fui, con la entrevista maquetada de puta madre y con mucho miedo a que se enterase de la broma que nos salió mal. Por una vez, se tragó enterita la única broma que no debería haberle hecho. Amigos, con la ilusión de la gente no se juega. Y menos si esa persona era la más maravillosa que he conocido. Aún hoy me da rabia contarlo por si mi abuela, que ya no está, se entera y se desilusiona". Final feliz con una moraleja súper emotiva. ¡Cuidado con las bromas!


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