Maxi Iglesias, el mayor apoyo de Aitana Sánchez-Gijón tras la muerte de su madre, Fiorella De Angelis: "Gracias por tanto, mamma"
Aitana Sánchez-Gijón llora la muerte de su madre, Fiorella De Angelis, a quien dedicó su Goya de Honor hace poco más de un año
Aitana Sánchez-Gijón con el Goya de Honor que dedicó a su madre, que acaba de morir
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En medio de la felicidad que atraviesa Aitana Sánchez-Gijón por esa sonada relación de amor apasionado con Maxi Iglesias, la vida le ha dado una de arena. La actriz se despide de su madre, Fiorella De Angelis, con quien estaba muy unida, tal y como revela la revista '¡HOLA!'. Una mujer que nos deja a los 87 años y con cuya partida deja a Aitana huérfana de ambos padres, ya que su progenitor, Ángel Sánchez-Gijón, moría en 2007.
Fiorella, profesora de su italiano natal, era una mujer con una elegante delicadeza y una de esas culturas que siempre trató inculcar a su hija. Al lado de su marido, que era catedrático de Historia, llenaron su casa de cine, libros y todo lo que tuviera que ver con la proyección cultural para esa Sánchez-Gijón que es consciente de la impronta que estos han dejado en ella y en la formación de su carácter.
De hecho, fue a su madre a quien dedicó ese Goya de Honor que se le entregaba el pasado año. Un galardón con el que premiar una vida entera dedicada a la interpretación y del que, seguro, esta se sintió muy orgullosa. Sobre todo, al escuchar decir a su hija, delante de un patio de butacas lleno: "¿Lo mejor de recibir el Goya de Honor tan pronto? Poder dedicárselo a mi madre en vivo y en directo. Gracias por tanto, mamma". Unas palabras con las que hacía referencia a esos poco más de 55 años con los que contaba cuando tocaba el cabezón, por primera vez, con sus manos.
En estos complicados momentos que supone la pérdida de una madre, imaginamos, Aitana buscará el consuelo y el arropo en ese Maxi Iglesias que ha dado sobradas muestras de entrega a una relación que nos pillaba a pie cambiado hace, aproximadamente, un mes. Un pilar fundamental sobre el que levantar ese duelo que la invade.
Un romance apasionado
Era a finales del mes de marzo cuando, desde 'El tiempo justo', se anunciaba el bombazo. Lo hacía Luis Pliego, director de la revista 'Lecturas', quien, al día siguiente, mostraba las instantáneas de la secuencia en las páginas de su publicación. Y llevaba al programa a acudir a las puertas del Teatro Español, donde, ahora mismo, esta se encuentra protagonizando 'La malquerida', con gran éxito de crítica y público.
Incómoda por esta escena, ella que siempre ha guardado con mucho celo su intimidad, y con una media sonrisa de las que denotan nerviosismo, apenas alcanzaba a soltar dos preguntas con las que ponía de manifiesto su malestar al estar siendo molestada justo antes de entrar a trabajar. "¿Pero, de qué vais? ¿Quiénes sois vosotros?", eran las dos preguntas, retadoras, con las que no decía ni media palabra sobre este asunto.
Una reacción que, a tenor de ese perfil discreto con su vida íntima que siempre ha llevado, era la esperada. No parece que vayan a dar más detalles que los evidentes de esas fotos que no engañan y que hablan de que están atravesando un momento feliz y juntos. Que han sabido traspasar la barrera de la amistad para convertirla en una de esas historias de película que tanto nos gustan.
Los comienzos de la relación
Aitana y Maxi coincidieron hace más de una década en un 'set' de rodaje. Fue la serie 'Velvet' la que les permitió conocerse en las distancias cortas y trabar una relación que, como se observa, ha dio a más con el paso de esos 12 años que hace desde que el trabajo les pusiera el uno delante del otro. Allí daban vida a Max y doña Blanca, dos personajes que protagonizaban un romance que, ahora, da el salto a la realidad desde la pequeña pantalla
Y que nos permite relacionar a la veterana actriz con un hombre tiempo después de romper con Guillermo Papin Luccadane, con quien mantuvo una relación de más de dos décadas que remataría en 2020. Tres años más tarde, en una entrevista con 'El País', ella misma reconocía no haber terminado de superar aquel punto y final: "Sigo dando golpecitos en el nido. Aún no he completado el duelo que supone una separación después de 22 años de relación, por muy de acuerdo que haya sido la ruptura. Pensaba que el duelo era más corto y más fácil".