Marta Hazas, sincera sobre su 'matrimonio sin filtros': "No es lo mismo decir algo en caliente que esperar diez o quince días"
La actriz ha hablado sin tapujos sobre cuál es la base fundamental para toda relación
Marta Hazas en 'A solas con'
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Hay parejas que consiguen traspasar la barrera del amor y trabajar juntas están hechas de otra pasta. Este es el caso de Marta Hazas y Javier Veiga, una pareja que ahora presenta 'Un matrimonio sin filtros', su nueva obra de teatro que estará en el Teatro Maravillas de Madrid hasta el 28 de junio.
Para promocionar este proyecto, Marta ha pasado por los micrófonos de Vicky Martín Berrocal y su pódcast 'A solas con...', un encuentro marcado por la necesidad de una sociedad sin filtros pero con educación. La actriz hacía parada especial no solo en su personalidad, también en la relación que mantiene con su compañero y marido.
del teatro a la realidad
Lejos de defender una sinceridad brutal sin matices, la actriz planteó que Veiga y ella "sí y no son un matrimonio sin filtros", un equilibrio que, según ella, resulta fundamental para sostener una relación a largo plazo. "A veces es necesario un pequeño filtro", explicó, cuestionando esa idea tan extendida de que decir siempre la verdad, sin importar las formas o el momento, es la base de todo vínculo sano. Para Hazas, esa premisa puede ser incluso contraproducente.
En su intervención, criticó con ironía a quienes se escudan en la sinceridad para emitir juicios hirientes. "Las personas que dicen ‘yo es que soy muy sincera’… a continuación nunca viene nada bueno", comentó, dejando claro que la honestidad no debería convertirse en una excusa para dañar al otro. Siguió defendiendo el valor de las conocidas como "mentiras piadosas", entendidas no como engaños, sino como una forma de cuidar al otro en momentos delicados. Esta filosofía, aplicada a su matrimonio con Veiga, revela una dinámica basada en la empatía y la gestión emocional. Hazas no niega la importancia de la verdad, pero insiste en que el cuándo y el cómo son igual de relevantes que el qué. "No es lo mismo decir algo en caliente que esperar diez o quince días", apuntó, subrayando la importancia de elegir el momento adecuado para abordar ciertos temas.
En un contexto donde las relaciones suelen idealizarse en el espacio público, las palabras de Hazas aportan una mirada más honesta y humana sobre las dificultades reales que implica convivir con otra persona. Su testimonio desmonta la idea de que las parejas estables se sostienen únicamente sobre una comunicación perfecta, mostrando que también hay espacio para el aprendizaje constante. Otro de los puntos clave de su reflexión fue la importancia de la empatía. Según explicó, no siempre es conveniente decir todo lo que se piensa si eso puede causar más daño que beneficio. "Hay que ver el momento de la otra persona", afirmó, destacando que cada individuo atraviesa procesos distintos y que la comunicación debe adaptarse a esas circunstancias. En el caso de su relación con Veiga, esta perspectiva se traduce en una convivencia basada en el respeto mutuo y la comprensión. Aunque la actriz no entró en detalles íntimos, sus palabras dejan entrever una relación madura, en la que ambos han aprendido a gestionar los desacuerdos sin caer en la confrontación innecesaria.
la honestidad controlada
Hazas puso como ejemplo esas situaciones en las que, tras una ruptura, amigos o conocidos critican abiertamente a la expareja. Para ella, ese tipo de sinceridad tardía puede resultar incluso incómoda: "No me lo digas así a bocajarro, pero alguna pista…", comentó, evidenciando lo complejo que puede ser equilibrar la honestidad con la sensibilidad. Este tipo de comentarios refuerza la idea central de su discurso: la comunicación en pareja, y en general en cualquier relación, no puede reducirse a un simple "decir la verdad".
Requiere contexto, intención y cuidado. En una época en la que las redes sociales tienden a simplificar los discursos sobre el amor y las relaciones, las palabras de Marta Hazas nos dejan ver que para establecer las bases de un vínculo hay que perdonarse a uno mismo y, a veces, tragarse el orgullo. Lejos de fórmulas mágicas, la actriz propone aceptar que las relaciones son imperfectas y que, en ocasiones, callar a tiempo o suavizar un comentario puede ser tan importante como decir la verdad. Una postura que, aunque pueda generar debate, conecta con una idea fundamental: cuidar al otro también implica saber cuándo hablar y cuándo no.