Los cinco golpes que sacudieron a Tamara Gorro en 2021 y que han terminado con su separación de Ezequiel Garay

La 'influencer' anunciaba este lunes que había decidido darse un tiempo con su marido. La guinda a un 'pastel' trágico que se fue fraguando el pasado año
Tamara Gorro, destrozada ante los azotes que le ha dado la vida en 2021
Instagram

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La noticia del fin de la relación -al menos, de momento, que ella tiene esperanza de poder darle vuelta a la situación y reconducirla- de Tamara Gorro y Ezequiel Garay caía como un jarro de agua fría en CADENA 100 -entre otros muchos sitios- este mismo lunes. La 'influencer' recurría a esa cuenta de Instagram en la que no tiene secretos para sus 'followers' para, en un vídeo de casi diez minutos de duración, exponer el dolor y la angustia por la que estaba atravesando después de 12 largos y maravillosos años de amor. Esta, sin poder contener las lágrimas, explicaba entre sollozos la situación en la que se encuentran ahora mismo. Una que no es sino la traca final a 12 meses de sinsabores y de duros golpes de esos que te da la vida cuando menos te lo esperas.

Porque, para Tamara, 2021 no ha sido sencillo. Es cierto que ella ha anunciado ahora, con 2022 ya empezado, ese cese de la relación, que no de la convivencia. Pero no menos lo es que, como ella misma manifiesta en ese 'clip', los problemas entre ellos los arrastraban desde hace tiempo. Y que estos son los que les han llevado a dar un paso a un lado para ver si, realizando un paréntesis, son capaces de reenganchar la historia en ese punto en el que lo dejaron cuando aún disfrutaban estando el uno al lado del otro. Dicho esto, vamos a repasar esos tragos amargos de los que ha tenido que enjuagarse una Gorro para la que este batacazo sentimental no ha sido sino la puntilla.




Empezando por ese accidente que sufrió su hija, Sheila, y que provocó que tuviera que salir corriendo de casa en dirección al colegio después de que le avisaran de que se había hecho una herida enorme. Sí, fue un susto, pero puede que no fuese sino el inicio de toda esta espiral de agonía en medio de la que se ha encontrado desde entonces Gorro. Porque al día siguiente, sin poder recuperarse de esta desazón, era su abuelo el que le obligaba a viistar el hospital.

Sus abuelos, dos sustos

"Ayer a mi abuelo le dio un chungo bastante gordo y mi madre tuvo que ir corriendo a su casa junto con mi tío", comenzaba relatando ante esa familia virtual que le sirve, en multitud de ocasiones, como confesora y a la que continuaba explicando: "Estaba muy malito, tirado en el suelo y tuvieron que llamar al Samur. Gracias a ellos que siempre nos cuidan, le ayudaron bastante y le cuidaron. Pero estaba con la cabeza ida, muy malito". Al parecer, fue la vacuna contra la Covid lo que le provocó estos problemas que, por suerte, terminaron con final feliz, pero ante lo que ella se vio muy alboratada.




No fue el único familiar que hizo que se le viniera el mundo encima. Si aquello fue el mes de abril, en junio era su abuela la que requería de hospitalización. "Estoy tristona pero nunca perdiendo la sonrisa porque así se ganan muchas batallas", comenzaba a modo de introducción antes de desvelar quién era la que le causaba tanta preocupación: "Y de nuevo toca coger impulso, para derribar otro obstáculo. Esta vez, ese ingrediente imprescindible del que tanto hablo se salió del cóctel, la salud. Pero quedan otros muchos que harán que todo vuelva a la coctelera de la felicidad: Unión, amor, fuerza y ganas. Yayita, la única diferencia es que no podrás tenernos veinticuatro horas a tu lado, pero cuentas con algo mágico, el personal sanitario, ellos harán que todo termine pronto mi amor…". Efectivamente, era su abuela.

Pero aún hay más, porque parece que ese campo, el de la salud es el que le ha flaqueado en el año que acabamos de rematar. Su "princesa", como ella la llama, la hija de unos buenos amigos de ella y de ese Ezequiel del que ahora toma distancia, recaía en el cáncer infantil contra el que lleva luchando demasiado tiempo para su corta edad. Era agosto cuando Tamara y su ahora expareja se desplazaban a Barcelona para arropar a los padres de esa niña, devastados por una recaída que les pillaba a pie cambiado, pero ante la que decidió poner la mejor de sus actitudes para arroparles en un momento así de complicado.




Su lucha contra su salud mental

Tamara Gorro aún no había terminado de recibir palos y, en esta ocasión, era su propia salud la que se resentía. La mental concretamente. Y, por supuesto, era a Instagram a donde recurría para desahogarse y tratar de dar visibilidad a una dolencia a la que, de manera tradicional, no se le ha dado la importancia y el espacio que merece. De hecho, han sido varias las ocasiones a lo largo de 2021 en las que ha recurrido a ese foro que son las redes sociales para comentar cómo ha ido evolucionando su situación. La última, el mismo 31 de diciembre, cuando, de manera desgarradora, confesaba que su "cabeza no funciona, va por inercia".

"Estoy segura que el 99.9% de las persoans que estáis viendo el vídeo os dedicáis a servir a los demás. Muchas veces preferís la felicidad de las personas que tenéis al lado antes que la tuya. Muchas veces tienes ganas de llorar y no lo haces para que no te vean sufrir. Otras veces no descansas porque esa persona necesita de ti. Muchas veces antepones tu felicidad para dar el gusto a los demás ¿En qué lugar quedas tú?¿Dónde estás tú? Analizamos muchas veces que estamos predispuestos a ser felices y querer más pero si uno mismo no se quiere nunca va a llegar esa felicidad", era parte de ese grito desesperado que, ahora, ha terminado con la separación de quien creíamos que sería el hombre ideal para acompañarla el resto de su vida.




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