Un juzgado de Sevilla toma duras represalias contra una pianista profesional que "molestaba a sus vecinos"

Según el juez, los ruidos emitidos por la pianista constituyen una "intromisión ilegítima, perjudicial y nociva" para la salud de sus vecinos
Una pianista deberá pagar 8.000 euros a sus vecinos
CORDON PRESS

Redactora CADENA 100

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El juzgado de primera instancia número 18 de Sevilla ha condenado a una pianista profesional a indemnizar a sus vecinos con 8.000 euros, al considerar que ha vulnerado el derecho fundamental de los demandantes a la intimidad personal y familia. Además, ha dado a elegir a la pianista entre dejar de tocar el piano en casa o insonorizar el inmueble, una decisión que deberá tomar antes de veinte días. De lo contrario, dicha decisión pasará a depender de los demandantes. El juzgado ha declarado que "los ruidos transmitidos por el uso del piano" constituyen una "intromisión ilegítima, perjudicial y nociva" para la salud de los vecinos.

Además, se prohíbe a la pianista a realizar "nuevas intromisiones sonoras" en el futuro, ya sea con el piano "o con cualquier otro instrumento", impone una indemnización de cuatro mil euros a cada uno de los demandantes.

La pareja de vecinos, que ha sido representada por el abogado José Antonio Zarrías, vive en Tomares junto a sus dos hijos y la pianista residía en el bloque contiguo, si bien las viviendas eran colindantes. El objeto de la demanda, presentada en julio del 2017, motivó que la Fiscalía se personase en la causa y que el juez adoptase en diciembre unas medidas cautelares que limitaban el horario de uso del instrumento.

Los vecinos tuvieron que someterse a tratamiento psiquiátrico

En la sentencia, el magistrado considera "irrelevante" que la pianista diese clases particulares porque "lo trascendente no es la finalidad, sino si la intensidad o persistencia del ruido" suponían "un menoscabo" a la intimidad de la familia. Asimismo, el juez tampoco pone en duda "la calidad de la intérprete" y apunta que el sonido del piano "puede ser agradable puntualmente", pero también "una molestia insoportable si es reiterado y mantenido en el tiempo o tiene una especial intensidad". De hecho, no da trascendencia a que la comunidad de vecinos apoyase a la pianista y manifestase "que no molestaba y que le gustaba su música", ya que "todo depende de la cercanía al foco del ruido".

Molestias persistentes

El magistrado llega a la conclusión de que la pianista estuvo tocando el piano en su casa "tanto por la mañana como por la tarde durante todos los días de la semana, incluyendo festivos", y a pesar de que "fue advertida de las molestias" que causaba su conducta, la mantuvo "más de tres años (...) sin consideración al descanso de los demandantes", lo cual "ha llegado a alterar la salud" de estos. Además, el abogado alega que las molestias ocasionadas a sus clientes no fueron "ocasionales" sino "persistentes en el tiempo", por lo que ese comportamiento constituyó "una intromisión ilegítima que vulnera el derecho a la intimidad personal y familiar" de los denunciantes, quienes necesitaron "tratamiento psiquiátrico por ansiedad y depresión".

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La sentencia también valora que la pareja buscó "un arreglo amistoso" antes de ir a los tribunales y permitió "un horario" para que la demandada tocase el piano, pero "se vio con claridad que ni siquiera lo cumplía y que las molestias persistían", por lo que "se comprende perfectamente la presentación de la demanda".

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