La íntima despedida de Aitana Sánchez-Gijón a su madre tras su repentina muerte: las personas en las que se sostiene

Aitana Sánchez-Gijón daba el último adiós a su madre, Fiorella de Angelis, este mismo lunes al lado de sus dos hijos, Bruna y Teo

Cordon Press

Aitana Sánchez-Gijón y el discreto e íntimo adiós a su madre, Fiorella

Redacción digital

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Mazazo para Aitana Sánchez-Gijón en el remate de la pasada semana. La actriz ha tenido que despedirse de su madre, Fiorella de Angelis, quien moría este domingo, a los 83 años, tras una vida marcada por esa cultura que siempre trató de inculcar a una de las intérpretes más reconocidas del panorama español. Hasta el punto que, el pasado año, la vimos recoger un Goya de Honor que dedicaba, precisamente, a esa figura capital en su biografía: "¿Lo mejor de recibir el Goya de Honor tan pronto? Poder dedicárselo a mi madre en vivo y en directo. Gracias por tanto, 'mamma'".

Era este lunes cuando, Aitana, se despedía de ella. Tal y como se ha contado desde las agencias de medios, esta abandonaba su domicilio a primera hora de la mañana del lunes para acudir a ese crematorio, en el Tanatorio de la M30, donde se incineraba a Fiorella. Lo hacía arropada por sus hijos, Bruna y Teo, y en la más estricta de las intimidades. Rodeada por ese círculo cercanísimo que es el único cómplice de sus movimientos.

A pesar del celo con el que ha tratado de llevar este momento tan personal, las imágenes que se han difundido en algunos medios muestran cómo el féretro estaba bien parapetado por ramos de flores. De ellos recogía Aitana un par de ellas, que no soltaba en ningún momento, durante ese evento fúnebre que deja a la actriz huérfana de padres. Hay que recordar que su progenitor, Ángel Sánchez-Gijón, en 2007. Ahora. la marcha de Fiorella, deja un vacío imposible de llenar en su corazón.

Maxi, soporte discreto

En ese que, desde hace unos meses, ocupa un Maxi Iglesias que ha dejado que su pareja viva este momento con la intimidad que merece. Con la distancia que se necesita para despedirse de una figura como lo es la de una madre. Eso sí, siendo soporte en plena zozobra emocional y sin soltar la mano de esa mujer a la que, hace aproximadamente un mes, aparecía besando de manera apasionada en las páginas de la revista 'Lecturas'.

Un día antes de que se viera el reportaje completo, el director de la publicación, Luis Pliego, mostraba una de esas fotos que provocaban un tsunami. Empezando por Aitana, a quien un reportero de 'El tiempo justo' -el espacio de Telecinco donde el periodista había soltado el bombazo- esperaba a la puerta del Teatro Español, donde ha estado interpretando 'La Malquerida' hasta este mismo domingo-, para tratar de conseguir las primeras impresiones de Sánchez-Gijón.

Molesta, esta respondía de una de esas maneras que se convierten en parte de la historia del mundo del famoseo patrio. Incómoda por esta escena, ella que siempre ha guardado con mucho celo su intimidad, y con una media sonrisa de las que denotan nerviosismo, apenas alcanzaba a soltar dos preguntas con las que ponía de manifiesto su malestar al estar siendo molestada justo antes de entrar a trabajar. "¿Pero, de qué vais? ¿Quiénes sois vosotros?", eran las dos preguntas, retadoras, con las que no decía ni media palabra sobre este asunto.

Los comienzos de la relación

Aitana y Maxi coincidieron hace más de una década en un 'set' de rodaje. Fue la serie 'Velvet' la que les permitió conocerse en las distancias cortas y trabar una relación que, como se observa, ha dio a más con el paso de esos 12 años que hace desde que el trabajo les pusiera el uno delante del otro. Allí daban vida a Max y doña Blanca, dos personajes que protagonizaban un romance que, ahora, da el salto a la realidad desde la pequeña pantalla

Y que nos permite relacionar a la veterana actriz con un hombre tiempo después de romper con Guillermo Papin Luccadane, con quien mantuvo una relación de más de dos décadas que remataría en 2020Tres años más tarde, en una entrevista con 'El País', ella misma reconocía no haber terminado de superar aquel punto y final: "Sigo dando golpecitos en el nido. Aún no he completado el duelo que supone una separación después de 22 años de relación, por muy de acuerdo que haya sido la ruptura. Pensaba que el duelo era más corto y más fácil".