La hija de José Luis Gil se sienta en un plató para hablar del estado de salud de su padre y de las secuelas del ictus: "Hubo un cambio en menos de 24 horas"

Irene, portavoz de la familia de José Luis Gil desde que le diera un ictus hace casi cuatro años, actualiza cómo se encuentra el actor y da detalles de las secuelas que le han quedado

Antena 3

Irene, hija de José Luis Gil, actualiza el estado de salud de su padre en 'Y ahora Sonsoles'

Redacción digital

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Estamos a punto de que se cumplan cuatro años de ese día que la vida de José Luis Gil dio uno de esos giros dramáticos que hay que afrontar como se presentan. Era noviembre de 2021 cuando, sin previo aviso, un ictus sacudía su normalidad y le apartaba de la vida pública y de esa interpretación donde era uno de los actores más reconocidos del momentos. Tenía 63 años y, ahí, se paró el contador de la rutina. 

Desde ese momento, las informaciones que han llegado sobre su estado de salud han sido pocas y muy medidas. La encargada de ejercer de portavoz familiar ha sido su hija Irene quien, del mismo modo que ha emitido algún comunicado para tenernos al tanto de la evolución, se sentaba en la tarde de este miércoles en el plató de 'Y ahora Sonsoles' para dar más detalles de esa salud y de las secuelas que le han quedado a alguien con una trayectoria impecable a sus espaldas, pero que, sobre todo, será recordado por sus papeles en 'Aquí no hay quien viva' y 'La que se avecina'.

"Llevaba trabajando desde niño como actor, pero en el anonimato. Pero el teatro y el mundo del doblaje son una profesión muy anónima", exponía Irene en el programa de Antena 3 antes de que Sonsoles le preguntara si estaría viendo la entrevista. Respondía que le había indicado a su hermana que se la pusiera y que, si no quería verlo, él mismo le pediría que la quitara. Así que, con esa incertidumbre, lo que manifestaba estaba teñido del halo de la incertidumbre: "Si nos estás viendo, papá, va por ti".

La incertidumbre de la enfermedad

Ese mismo vilo en el que se mantuvieron desde el momento en el que apareció la palabra ictus en su diccionario personal. Ese en el que, los profesionales médicos, les advirtieron que todo era posible, que se prepararan para lo peor o para secuelas terribles. Irene recuerda cómo "hubo un cambio en menos de 24 horas. Pasamos de ‘preparaos para lo peor’ a subirle a planta". A partir de ese instante, mucho trabajo y entrega por parte de todos para ponerle las cosas fáciles. Para llegar donde él no puede hacerlo.

"Si yo hago un comunicado es porque él no puede hacerlo", sentenciaba con rotundidad antes de entrar en profundidad en los problemas de comunicación que padece su padre: "Los problemas de comunicación son problemas para cualquier ser humano. Una de las secuelas es la afasia, le cuesta comunicarse, y es un problemón para cualquiera. Pero alguien que se ha dedicado toda la vida a hablar, a expresarse, con elocuencia, con rapidez, con ingenio. Y quieres decir la cosa más sencilla y no puedes".

En su mejor momento

Aprovechaba para lanzar una reflexión cargada de generosidad y de amor: "Son cosas que hay que llevarlas. Hay que aprender y tenemos que aprender todos". Y recordaba cómo este problema de salud aterrizaba cuando José Luis se encontraba en el mejor momento de su carrera y con muchos proyectos por delante que se quedaron sin ejecutar: "Estaba con una serie, una obra de teatro, pensando en la siguiente obra de teatro sin haber terminado la que estaban haciendo y ya hablando con Ana (Ruiz) de cuál va a ser la próxima. Seguía haciendo sus doblajes. Si le llamaban para una locución de publicidad, iba. Estaba en todo lo alto de actividad, y, de repente, pues en casa”. Eso le hizo estar “enfadado con el mundo".