La guía definitiva para enamorar bajo el árbol: las formas más creativas de envolver regalos esta Navidad
Si quieres encontrar la manera con la que conquistar antes de que abran los presentes, aquí está lo que buscabas
Regalos navideños
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Cada Navidad se repite la misma escena: el suelo lleno de papeles, cinta pegada a los dedos y regalos esperando su envoltorio definitivo antes de ir bajo el árbol. Para que ese momento no sea una batalla campal, sino un pequeño ritual creativo, aquí te dejamos unas ideas sencillas y originales para envolver regalos en Navidad, perfectas para todo tipo de paquetes y niveles de paciencia, desde el más manitas hasta el más principiante.
El año pasado te escribimos una guía para pajes sobre cómo envolver de manera original, algo que te traemos de vuelta hoy. Porque en estas fechas, el envoltorio no es solo una forma de ocultar el regalo, es la primera impresión, el prólogo de lo que hay dentro. Un paquete cuidado transmite dedicación, incluso cuando el regalo es pequeño o sencillo. Lo mejor es que no hace falta un gran presupuesto ni dominar técnicas complicadas, solo ganas de experimentar con el papel, las cintas y algunos detalles que se pueden encontrar en casa o en la naturaleza. Y sobre todo ello, mucha ilusión por impresionar a tus seres queridos. Estas ideas están pensadas para que cualquier persona pueda aplicarlas en su salón, entre villancicos y tazas de chocolate caliente.
bolsa mágica para regalos de forma irregular
Peluche, bufanda sin caja, juguete con una silueta imposible… Todos esos regalos que parecen los más complicados se llevan genial con la bolsita mágica de papel. Es una alternativa a la clásica bolsa comprada, pero hecha a mano y completamente personalizable.
Se comienza cortando un trozo de papel un poco más grande que el regalo. Se juntan los lados largos y se pegan, formando un tubo. Después se aplana el cilindro y se dobla uno de los extremos hacia arriba unos centímetros, plegando las esquinas hacia el centro para formar una base plana y resistente. Esa parte se fija con cinta. Luego solo queda introducir el regalo por la parte abierta y cerrar arriba con un doblez, un lazo o una pinza decorativa. El resultado es una bolsita de papel navideña que se adapta a casi cualquier forma y queda perfecta bajo el árbol.
caramelo gigante para botes, latas o botellas
Los regalos cilíndricos, como latas de galletas, velas, perfumes o termos pequeños, a menudo terminan envueltos a medias y con arrugas por todas partes. Una solución vistosa y rápida es convertirlos en un caramelo gigante, ideal para un rincón divertido junto al árbol o junto al Belén.
Se corta un rectángulo de papel más largo que el objeto, dejando varios centímetros sobrantes en los extremos cortos. El regalo se coloca en el centro y se enrolla el papel alrededor hasta formar un cilindro. Los extremos que sobran se retuercen como si fueran los extremos de un caramelo y se atan con lazos, cordeles de yute o cintas rojas y verdes. Si se quiere dar un toque extra, se pueden añadir pequeñas ramitas de pino, campanitas o etiquetas colgantes con el nombre del destinatario.
espigas elegantes para las clásicas cajas navideñas
Libros, juegos de mesa, ropa, electrónica… Muchas sorpresas navideñas vienen en cajas rectangulares que se prestan a un acabado muy pulido. La técnica de la espiga aporta un detalle elegante sin complicar demasiado el proceso.
Se coloca la caja sobre un papel amplio y se envuelve casi como siempre, pero dejando un lateral con un poco más de margen. En ese lateral se van doblando pequeñas tiras de papel hacia el centro, una por encima de otra, formando una especie de trenza plana o espiga. Cada pliegue se fija discretamente y, cuando se termina, se cierra la parte inferior del paquete de forma tradicional. Entre los pliegues de la espiga se pueden esconder pequeñas tarjetas, una nota cariñosa o incluso un dibujito hecho por los niños de la casa. Es un detalle sencillo que da la sensación de envoltorio profesional.
envoltorio con tiras de papel
En Navidad se genera mucho desperdicio y el papel de regalo no es una excepción. Para reducirlo, una idea creativa es aprovechar todas las tiras sobrantes y convertirlas en decoración del propio paquete. Además de ecológico, el resultado suele ser muy original.
Primero se envuelve el regalo con un papel base, preferiblemente liso o de un solo color. Luego se recogen las tiras que han ido quedando al recortar otros papeles y se colocan sobre el paquete en distintas direcciones: en diagonal, como rayas verticales, formando una especie de cuadrícula o incluso en forma de estrella. Se pegan por detrás o se sujetan con una cinta central. Combinando estampados, grosores y texturas, cada regalo se convierte en una pieza única, y ni una tira de papel termina directamente en la basura.