La desorbitada cuenta viral por un plato de pasta y el tremendo 'zasca' del restaurante: "También tenemos platos por 15-20 euros"
A cuatro comensales se les cortó el habla al ver el 'ticket' al que tenían que hacer frente y, tras poner el grito en el cielo, se llevaba una contundente respuesta del dueño del local
El cabreo de unos comensales por el 'ticket' excesivo tras una comida para cuatro en Italia
Publicado el
2 min lectura
Las redes sociales y los grupos de WhatsApp se han convertido en un hervidero para este tipo de contenidos. Nos referimos a las cuentas de bares y restaurantes que resultan excesivas y sobre las que la gente comenta. En este caso, lo que nos encontramos es un 'ticket' con un precio final a pagar que hiela la sangre. Pero, claro, cuando tú entras en según qué sitios o echas un ojo a la carta, ya te puedes hacer una idea de cuánto va a ser ese golpe final en la cartera.
Para el ejemplo de hoy, viajamos, mentalmente, hasta Italia. En concreto hasta el restaurante Il Refugio dei Naviganti, situado en la isla de Ponza, perteneciente al país transalpino. Es allí donde un grupo de comensales disfrutó de un antipasti, cuatro platos de pasta, agua y vino. Entre esos platos de pasta, uno muy especial... y muy caro: unos scialatielli all’aragosta. Para quien no se maneje con los idiomas, estamos hablando de una pasta con bogavante por el que debieron pagar más de 700 euros. Si a esto sumamos los 120 euros en vino y el resto de manjares, el montante total ascendía a 923 euros.
Foto de Il Rifugio dei Naviganti, el restaurante de la polémica
Aunque sin la imagen que lo atestigüe, esta información está recogida en un medio de prestigio italiano, como es 'La Repubblica'. Es allí donde, además de dar esos detalles del pastizal por el que les salió la comida, también recogen las palabras que les dedicaron los responsables del restaurante para contrarrestar el aluvión de críticas.
La dura respuesta del restaurante
De hecho, era el mismo propietario del local, Mario Coppa, quien se tomaba la molestia de responder a los ataques. "La langosta estaba viva. ¡Incluso la enseñamos en la mesa! La langosta cuesta dinero. Llevamos los animales vivos a la mesa, mostramos su peso y su precio: no hay nada oculto", comenzaba las explicaciones a través de las que entender la cantidad de dinero que habían tenido que abonar esos turistas una vez disfrutada la comida.
"Creo que sé de qué mesa se trata. No estaba allí cuando se quejaron, por eso mi equipo hizo un descuento. También tenemos platos por 15-20 euros. Pero si pides langosta, ya sabes lo que te espera”, continuaba este hombre antes de rematar: "Hay clientes que se comportan como buenas personas y luego se enfadan por el precio. Es una pena. Incluso intentamos evaluar quién puede permitirse un plato así, pero no siempre lo conseguimos".
¿La conclusión que sacamos? Hay que tener muy claro dónde entra uno a comer, sobre todo, cuando está de vacaciones. No controlar la zona o la hostelería de la misma puede llevarnos a un disgusto del que tardemos en reponernos. Como, seguro, les habrá pasado a esas cuatro personas con este 'ticket' del que, además de en Italia, poco a poco, empieza a hablarse también en nuestro país.