Claudia Rodríguez, viuda de Manolo Santana: retrato de una mujer siempre en el centro de la polémica

Desde que se conocieron en 2003, la prensa la ha señalado como buena parte de los problemas del tenista y causante de las tiranteces con su hija
Claudia Rodríguez enviuda por segunda vez con la muerte del tenista Manolo Santana a los 83 años
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Claudia Rodríguez acaba de quedarse viuda. La colombiana saltó a la fama hace casi dos décadas. Era 2003 cuando Manolo Santana sorprendía a la prensa del corazón con un nuevo romance. Acababa de caer prendado a los encantos de una mujer mucho más joven que él que, lejos de ganarse la simpatía de esos medios con los que la leyenda del tenis, fallecido este sábado a los 83 años por un paro cardiaco, convivía desde que comenzó a despuntar en el mundo de la raqueta. Su reticencia a dar ciertas declaraciones y un carácter muy particular, no han ayudado durante todos estos años a suaviza las tensiones entre ambas partes.

Desde que Manolo comenzó a ver cómo su estado de salud se deterioraba, ella era quien se encargaba de todo. Aseguran que tenía el control patriomonial de Santana, que no creemos que fuera poco -y que, ahora, desatará la guerra por una herencia en la que, de una manera o de otra, deberá entrar su hija Alba-. Ella era, también, quien empujaba esa silla de ruedas en la que se movía en los últimos tiempos, aunque la sudamericana siempre trató de disimular cómo el paso de los años estaba haciendo una mella demasiado dura en el cuerpo de uno de los nombres dorados del deporte español.

Claudia Rodríguez y Manolo Santana disfrutando del tenis en Estados Unidos en 2013

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Más allá de las polémicas que ha protagonizado, con serios encontronazos televisados con Mila Ximénez -y con el universo 'Sálvame' en general-, dicen quienes la conocen que es una mujer lista. Resuelta. De esas a las que no les cuesta enfrentarse a las adversidades de nuevos problemas, sino que los ven como auténticos retos. Tanto como para que las malas lenguas se aventuraran tiempo ha a sostener que Claudia manejaba a su antojo a Santana, y que este cumplía sin poner ni un pequeño pero a todo lo que ella le imponía. Por supuesto, un extremo negado por ella por activa y por pasiva. Como también ese otro de los obvios y evidentes problemas de movilidad de un Manolo que acaba de dejarnos.

Enemiga del pasado de su marido

Claudia -que se había quedado viuda ya años atrás- y Manolo formalizaron su relación sellando su matrimonio en 2013, una década después de que comenzara su historia de amor. Es más, en una entrevista poco después de cumplir los 75 años y a punto de formalizar esa unión, se deshacía en halagos hacia Rodríguez, de quien decía que "trasmite mucho optimismo. Llevamos tiempo juntos y nos compenetramos muy bien. Quiero pasar el resto de mi vida con Claudia. Es la mujer de mi vida". Si estaba cegado o no por el amor, solo él lo sabe, porque lo cierto es que Rodríguez no parece que nunca jugara a favor de obra para facilitar la relación de este con su hija, Alba Santana.

Manolo Santana y Claudia Rodríguez disfrutando de un concierto de Raphael en Marbella

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Mila no soportaba la manera en la que trataba esta al que fuera su marido, y en una ocasión llegó a manifestar que a lo único a lo que se dedicaba la colombiana era a hacerle daño. Es más, según los mentideros del corazón, ella era la responsable de que Manolo, que siempre había tenido una pasión abnegada por Alba, rompìera lazos con ella. Hasta el punto que, el pasado mes de mayo, cuando falleció su madre, no fue capaz de levantar el teléfono para llamar y preocuparse por su estado de ánimo. Una muestra más de las posturas enfrentadas la representa esa demanda que Claudia interpuso contra Ximénez, cuando esta aún vivía, por vulnerar su derecho al honor y a la intimidad. La misma que se ha negado a retirar una vez muerta la demandada y a pesar de saber que las responsabilidades derivadas podrían recaer en la hija de ese hombre que hoy nos ha dejado.

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