Josep Lobató y su inesperado y emotivo regreso a la televisión 10 años después: “Nunca ha perdido la esperanza”
Josep Lobató se sentaba en el plató de 'Y ahora Sonsoles' en una demostración de esa resiliencia con la que hace frente al daño cerebral adquirido, consecuencia de una enfermedad desmielinizante
Josep Lobató reaparece en 'Y ahora Sonsoles' 10 años después de ser diagnosticado
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Hace un par de semanas, en CADENA100.es recordábamos ese camino que, desde hace 10 años, recorre Josep Lobató. Un tiempo, esa década, en la que convive con la enfermedad rara desmielizante que la ha provocado el daño cerebral adquirido que le ha privado de la capacidad del habla y que le apartó, de golpe y porrazo, de esa televisión en la que se dio a conocer y donde desempeñaba sus labores de presentador. Un aniversario tan redondo como para reaparecer delante de las cámaras. En concreto, de las de 'Y ahora Sonsoles'.
Era en la tarde de este martes cuando lo hacía. Se llevaba una ovación cerrada de un par de minutos tras los que Sonsoles Ónega tomaba la palabra para explicar al público cómo se había forjado esa visita y quién acompañaba a Josep para ayudarle en todo lo que necesitara -uno de esos amigos que han sido apoyó en este camino de manera incesante-.
Sonsoles Ónega, emocionada
Una emocionada Sonsoles daba los detalles de cómo sería esa entrevista atípica: "Josep ni habla ni lee, pero él quería hacerla y nosotros nos hemos empeñado en hacerla bien, con David, que es su amigo y le ayuda, así como las pedagogas que le han preparado". Era su amigo David, uno de esos cómplices que ha encontrado para hacer la travesía más llevadera, quien explicaba: "Claro que quería aparecer, después de 7 años, en su casa". Porque si bien le hemos ido viendo los progresos que realiza con la terapia a través de los vídeos que comparte en Instagram, esta era la primera vez, de nuevo, en un programa de la pequeña pantalla.
David, además, ponía de manifiesto ese carácter luchador incesante de Lobató: "Nunca ha perdido la esperanza de recuperar parte de su voz". Unas palabras tras las que Josep lanzaba un beso al aire, una manera de comunicarse que, por fortuna, no ha perdido. Tampoco esa capacidad de emocionarse, desde la serenidad, cuando le ponían imágenes de aquel pasado en el que se colaba en nuestras casas a través del trabajo realizado en la tele.
"Es una persona muy resiliente que trabaja mucho", resaltaba ese acompañante al espacio vespertino de Antena 3. Él, a través de gestos y sonidos era capaz de manifestar: "Sí, he mejorado desde que me diagnosticaron la enfermedad". De ahí que, en su cabeza, siga estando esa posibilidad de, algún día, poder volver a ponerse a los mandos de un programa. Recuperar esa normalidad que, hoy, mira con nostalgia desde el espejo retrovisor, pero sin perder la sonrisa.
Josep Lobató junto a su amigo David al lado de Sonsoles Ónega
Los pilares de su recuperación
Hace un par de años, concedía una entrevista con la revista ‘Lecturas’, acompañado de su neuróloga, para dibujar ese escenario en el que se ha visto en la obligación de desenvolverse. Para ello, hay dos pilares fundamentales en los que se ha apoyado. Por un lado, la rehabilitación que realiza en TraCE, una asociación especializada en este tipo de pacientes y cuyo objetivo es tratar de recuperar la máxima capacidad de habla posible. Por otro, el gimnasio, donde realiza ejercicios para tratar de recuperar la zona afectada de ese hemisferio cerebral que le ha llevado a esta situación.
Y, como decíamos, siempre y desde la sonrisa, tratando de dejar retazos de su realidad en las redes sociales. Esas en las que, además del esfuerzo y del trabajo por ir a mejor, deja escenas en las que se comprueba que sigue haciendo planes con familiares y amigos y que no ha perdido las ganas de vivir y seguir adelante. Evidentemente, ese amor y ese cariño le han servido como aliciente para no bajar los brazos a un hombre tremendamente enérgico.
Lobató explicaba cómo le cuesta leer y escribir, por lo que lo que mejor lleva para recibir mensajes son las notas de voz. Una adaptación a favor de la que han remado cuantos le quieren. La sonrisa que no le abandona en ninguna de esas fotos y de vídeos -en los que, tratando de dejar alguna palabra, se comunica en buena parte con lenguaje de signos- es la señal más fuerte de que es capaz de disfrutar de lo que tiene al alcance de la mano exprimiéndolo al máximo.
Siempre con las limitaciones que ha tenido que asumir y a las que se ha hecho, Josep admitía en aquella entrevista mencionada que, si bien es cierto que le genera melancolía su vida del pasado, se lo pasa bien. Que no renuncia a las fiestas y a las discotecas al lado de ese núcleo fuerte y cercano que no le han soltado de la mano en todo este tiempo. Eso sí, bajo la política de cero alcohol. “Ahora también salgo de fiesta, escucho música y me lo paso bien, pero esa temporada fue genial”, eran las palabras que pronunciaba en aquella ocasión un hombre que subrayaba que es “autónomo e independiente” a la hora de hacer todo este tipo de planes.