Los sentimientos encontrados de Verdeliss al iniciar el destete de su hija Miren: “Estaba muy cansada”

Verdeliss ha decidido dejar de dar el pecho a su hija pocos días después de cumplir dos años y ha relatado el proceso
Verdeliss tristeza destete de su hija

Redactora CADENA 100

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El pasado 31 de enero, Miren, la séptima hija de Verdeliss, cumplió dos años de vida. La pequeña es una gran luchadora ya que nació de manera prematura y tuvo a toda la familia en vilo durante meses hasta que recibió el alta hospitalaria y pudo reunirse con sus hermanos en casa y empezar su vida con normalidad. Cuando nació, la influencer tenía claro que quería luchar por la lactancia materna y comenzó a sacarse leche para no perderla a pesar de que su hija estaba en la incubadora. Juntas lucharon por establecer ese vínculo y a base de esfuerzo lo consiguieron, pero llega la hora de decirle adiós a esa etapa.

Estefanía Unzu, su nombre real, ha relatado en sus historias de Instagram cómo ha iniciado el proceso de destete con su hija después de dos años de lactancia materna, y es que hace unos días tuvo un susto de salud y ha decidido que llegaba la hora. Con un holter puesto, un aparato que mide las constantes vitales del corazón, explicó que le están revisando este problema de salud para ver de qué se trata "Ay, cuando se trata de mí... Cuánto me cuesta darme lugar, preocuparme por mi salud, ir al médico. Con los peques todo pasa a primer plano, menos yo”, añadió. Pero precisamente este aparato que lleva le ha facilitado comenzar con el destete de su pequeña.

Verdeliss se despide de la lactancia materna

“Os voy a dar la charla con mi drama del momento. Entiendo que para vosotros no tendrá mucha importancia pero yo tengo un cóctel de sentimientos ahora mismo porque he decidido que voy a iniciar el destete de Miren”, ha comenzado explicando Verdeliss en sus historia de Instagram, donde ha abierto una vez más su corazón a sus millones de seguidores. Es algo que tenía en mente desde hace tiempo pero nunca veía el momento, a pesar de que es terreno conocido para ella ya que hizo lo mismo hace unos años con sus mellizas Eider y Anne. “No puedo decir que fuese un destete voluntario y respetuoso porque di yo misma el paso, pero sí que intentamos que fuese lo menos traumático posible con una serie de técnicas, sobre todo mucha distracción. Aunque era agotador, cada vez que pedían teta nos poníamos a jugar, a leer un libro, a hacer una manualidad”, ha recordado.

Y su marido Aritz jugó un papel fundamental a la hora de dejar la lactancia ya que era quien las consolaba cuando necesitaban tomar el pecho por las noches. “Como es una ley de la oferta y la demanda, cuanto menos se ponían al pecho, menos leche iba produciendo y al mismo tiempo ellas perdían el interés”, ha expresado. Y ahora con su hija Miren iba a repetir experiencia pero finalmente ha sido más fácil de lo que pensaba ya que al verla con el holter puesto, “ella misma lo está rechazando, creo que entiende que tengo mal y se apura a la hora de acercarse”, ha dicho afirmando que ya no pide el pecho y que se lo ha tenido que ofrecer ella misma para que le vaciase la leche que le quedaba porque “iba a reventar”. Y lejos de ser algo traumático, ve a su pequeña muy feliz jugando con sus hermanos.

Verdeliss dice adiós a la lactancia materna con su hija Miren

La pena de Verdeliss al decir adiós a dar el pecho

“Me da pena, ¿eh? No os penséis. Es que no me entiendo ni yo, quería quitarle la teta y en el fondo estaba deseando una oportunidad así pero también es inevitable retroceder a cuando era prematura y ambas luchamos muchísimo por establecer este vínculo”, ha expresado visiblemente triste. Y es que “la lactancia en diferido fue su parte dura, como bebé todavía inmaduro hizo un esfuerzo titánico por lograr engancharse y ahora es cerrar esa etapa de bebé, cerrar el ciclo”. Verdeliss va a echar mucho de menos esos “ratitos de ternura entre las dos”, pero es consciente de que ya no utilizaba el pecho como alimento sino como sinónimo de “confort, protección, calma, mimos”, algo que puede seguir dándole a pesar de dejar atrás la lactancia.

Una decisión que ha tomado porque el cuerpo le pedía parar al sentirse “muy cansada”. Pero es inevitable sentir una “contradicción entre la razón y el corazón. El tener siempre tu cuerpo a disposición de un bebé es agotador, incluso de llegar a enfadarse si no lo conseguía. Hemos cumplido 2 añitos que es la recomendación de la OMS y ese era el objetivo, aunque por supuesto se puede continuar hasta los 7 años y sería lo ideal pero yo no soy tan fuerte, ya estaba cansadita”, ha concluido.

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