Supera el miedo al dentista… ¡y ríete!

En ¡Buenos días, Javi y Mar! te animamos a ir al dentista con un montón de historias divertidas

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¿Qué es lo más divertido que te ha pasado en el dentista?

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Silvia Muñoz

Silvia Muñoz

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Hace unos días os comentamos cómo vencer algunos miedos y nos olvidamos de uno de los más comunes: la odontofobia. El miedo a ir al dentista es más frecuente de lo que pensamos y muchos lo pasamos realmente mal a la hora de entrar en la consulta. ¿Por qué? ¿Por el dolor? ¿Por ese olor tan característico? Existen muchas teorías sobre el motivo que puede generar este miedo y cómo superarlo:

  •  No tener miedo al dolor: ¡para eso están los analgésicos! En la actualidad es fácil calmar el dolor e incluso prevenirlo. Será peor el dolor si no nos tratamos y cuidamos de nuestra higiene bucal.
  • Tratar los problemas poco a poco: así evitaremos “males mayores”. Si nos revisamos los dientes con frecuencia estaremos alerta ante cualquier infección o incidencia. ¡Y las revisiones no duelen nada de nada!
  • Intenta olvidar las malas experiencias comentándolo con tu dentista. Encuentra un dentista de confianza, con quien te sientas a gusto y explícaselo con total tranquilidad. Sentir que te escuchan y te comprenden hará que te relajes y que fluya la comunicación entre ambos.
  • Intenta calmar los nervios. Estás en manos de profesionales, saben bien hacer su trabajo y no va a salir nada mal. Repítelo como un mantra en tu cabeza y confía en tu dentista, ¡funciona!

Si todo esto no funciona, recuerda que nuestra mente tiene un gran poder de visualización: ¿te imaginas cómo quedará tu sonrisa en el futuro? ¿Lo sana que estará tu boca? ¡Con tu visita al dentista ya tienes una buena parte del camino hecha!

En ¡Buenos días, Javi y Mar! nos ocupamos de esa parte final: las risas y sonrisas son cosa nuestra. Y, también, lo de quitarte el miedo y cambiarlo por diversión no se nos da nada mal. Esta mañana os hemos preguntado por vuestras experiencias en el dentista y nos habéis contado historias realmente divertidas. Está claro que aunque sólo sea por las risas… ¡merece la pena superar esos miedos!