Un padre convierte a su hija en princesa al reclamar un desierto entre Egipto y Sudán

La increíble historia de un hombre de Virginia que encontró un territorio no reclamado para cumplir el mayor deseo de su pequeña hija, Emily

Redacción digital

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Javi Nieves y Mar Amate, han contado la hazaña de Jeremiah, un padre de Virginia (Estados Unidos) que se propuso cumplir el sueño de su hija Emily: ser princesa.

Desde que Emily era muy pequeña, le había expresado a su padre su deseo de ser una princesa. Jeremiah, decidido a hacerlo realidad, comenzó a buscar la manera. Descartada la opción de la realeza tradicional, investigó en el mapa del mundo hasta encontrar territorios que nadie reclamaba y que, por tanto, no pertenecían a ningún país.

Un reino en el desierto

Su búsqueda le llevó a un lugar insólito: un trozo de desierto de 800 kilómetros cuadrados situado entre Sudán y Egipto. Se trata de un territorio que, debido a una disputa histórica entre ambos países, no es reclamado por ninguno. Para Jeremiah, era la oportunidad perfecta.

Ni corto ni perezoso, viajó hasta allí con una bandera que él mismo había diseñado para su nuevo reino y una corona para su hija. En un acto simbólico, plantó la bandera y reclamó el terreno como suyo, con la intención de que su hija Emily se convirtiera en la princesa de 'Sudán del Norte', como él lo denominó.

Princesa de corazón

Jeremiah incluso intentó que su autoproclamado reino tuviera reconocimiento legal internacional, pero los organismos correspondientes desestimaron su petición. Sin embargo, para este padre, el objetivo principal ya estaba cumplido: a ojos de su hija, y de él mismo, Emily ya era una princesa.

Son las ganas de un padre por hacer realidad el sueño de una hija"

La historia, como ha comentado Javi Nieves en el programa, pone de manifiesto “las ganas de un padre por hacer realidad el sueño de una hija”. Un gesto que, aunque no tenga validez oficial, está cargado de amor y dedicación, similar a la moda de regalar estrellas que se popularizó hace un tiempo.

En el corazón de nuestros padres, todas hemos sido princesas"

Como ha añadido Mar Amate con emoción, gestos como este recuerdan que “en el corazón de nuestros padres, todas hemos sido princesas”, que es lo verdaderamente importante. Al final, ser princesa, más que un título, es “una actitud ante la vida”.

Este texto ha sido elaborado por el equipo editorial con la asistencia de herramientas de IA.

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